Investigan si una mujer fue arrollada en Alquerías cuando huía de una agresión

Agentes de la Policía Científica de la Guardia Civil, ayer, recabando pruebas en el lugar donde apareció el cadáver./
Agentes de la Policía Científica de la Guardia Civil, ayer, recabando pruebas en el lugar donde apareció el cadáver.

La fallecida, hallada casi desnuda y cubierta de barro, pudo cruzar el canal del Reguerón antes del atropello

ALICIA NEGREMurcia

Casi desnuda y cubierta de barro. En ese estado fue hallado, en la madrugada de ayer, el cadáver de una mujer en un tramo del Camino del Reguerón perteneciente a la pedanía murciana de Alquerías. Una estrecha calzada, flanqueada por campos de alcachofas y limoneros, en los que a esas horas reina la oscuridad. La aparición en mitad de esa carretera del cuerpo de la mujer, de raza blanca, unos 40 años y cuya identidad es aún una incógnita, llevó a manejar en un primer momento la hipótesis de un atropello accidental, pero la posibilidad de que se trate simplemente de eso resulta cada vez más lejana. A la extraña desnudez de la víctima, según informaron fuentes cercanas a la investigación, se unen los «evidentes signos de violencia» que presentaba su cuerpo, cubierto de golpes y magulladuras. La Guardia Civil ha iniciado una investigación y trabaja ya con la hipótesis de que la mujer fuese asesinada.

Los expertos de la Policía Judicial y Científica del Instituto Armado trabajaron ayer, desde primera hora, en ese tramo de carretera, junto al canal del Reguerón. El cuerpo de la mujer, al parecer de nacionalidad suramericana, apareció tendido bocarriba sobre la calzada, rodeado por algunas manchas de sangre. Del cadáver partía, según explicaron fuentes cercanas a la investigación, un reguero de aceite de motor de unos 500 metros de largo que permite entrever que un vehículo, efectivamente, golpeó a la mujer.

El cuerpo de la víctima, sin embargo, apareció con múltiples golpes y magulladuras, «evidentes signos de violencia» sobre los que la autopsia -que previsiblemente se realizará hoy- deberá arrojar alguna luz. La mujer, además, se encontraba casi desnuda y estaba manchada de barro. Este detalle, unido a las pisadas y a la hierba aplastada que se podía ver en el fondo del canal del Reguerón, llevó a los agentes a pensar que posiblemente la mujer, antes de ser arrollada, fue arrojada aún con vida o se cayó en el interior del canal. No en vano, la Guardia Civil rastreó ayer durante horas el citado cauce y un campo de alcachofas cercano en busca de cualquier pista que ayude a esclarecer esta misteriosa muerte.

Una de las hipótesis que está sobre la mesa es la posibilidad de que la mujer fuese víctima de algún tipo de ataque -la autopsia revelará si pudo sufrir una violación- y que su agresor o agresores la lanzaron al canal aún con vida, logrando ella reponerse y regresar a la carretera, tratando de huir, segundos antes de que sus atacantes la arrollasen, o de que otro conductor tropezase sin percatarse con la mujer, dada la oscuridad de la zona a esas horas de la madrugada. La Benemérita indaga, además, la posibilidad de que la víctima pudiera dedicarse a la prostitución y se encontrara en la zona prestando algún servicio sexual.

El delegado del Gobierno, Antonio Sánchez-Solís, aseguró que «la investigación está abierta» en torno al suceso y que, «aunque no se descartan otras», la principal hipótesis es que la mujer falleciera atropellada. La Benemérita está tratando también de obtener información, a través de grabaciones, sobre los automóviles que circularon por esa zona en las horas en las que supuestamente se produjo el atropello.

«Solo llevaba un sujetador»

Francisco José Manzano sortea cada madrugada la oscuridad de los caminos de huerta para colgar su pan en las puertas del vecindario. Ayer, en torno a las seis menos cuarto, este panadero circulaba por el Camino del Reguerón cuando observó a una mujer, al borde de la carretera, que le pedía con la mano que se detuviese. «Le pregunté qué pasaba y ella me señaló delante».

Al principio Francisco no era capaz de adivinar que ese bulto que yacía en mitad de la carretera era una persona. «Estaba totalmente oscuro, pero luego vi que era una mujer tendida bocarriba en la calzada», explica. «Solo estaba vestida con un sujetador y estaba untada de barro». La mujer que había alertado a Francisco telefoneó al Centro de Coordinación de Emergencias y él, gran conocedor de la zona, se encargó de guiar a los efectivos hasta ese camino de huerta, muy cercano al Carril de los Saba. Mientras tanto, este vecino de Alquerías se percató de que alrededor de la fallecida apenas había restos de sangre. La mujer presentaba algunas magulladuras y un gran hematoma en la pierna izquierda. «El susto ha sido minino», admitía.

Con sus indicaciones no tardaron en llegar a la zona patrullas de la Policía Local, Guardia Civil y una Unidad Móvil de Emergencias del Servicio Murciano de Salud que, por desgracia, ya no era necesaria. «Los agentes me dijeron 'Esto pinta mal'», subrayó el panadero, que ayer era interrogado por todos los vecinos. «El móvil me echa humo», sostuvo.

El hallazgo del cuerpo de esta mujer, que se descarta que sea vecina del lugar, causó conmoción en la zona «Mi marido y yo nos hemos levantado a las cinco y media porque el perro ladraba mucho», explicaba Manoli, dueña de una viviendas apenas a unos metros de donde apareció el cadáver. «Más tarde me asomé por la ventana de la cocina y vi luces azules». El trabajo de los agentes de la Policía Judicial del Instituto Armado obligó a cortar al tráfico este carril y mantuvo en vilo a los residentes. «Estoy muy nerviosa», reconocía Manoli. «Pobre mujer».

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