Más 'abierto' y español

Volcados con Jon. Muchos menores siguieron, aplaudieron, animaron y esperaron chocar su mano con la del León de Barrika./J.S.
Volcados con Jon. Muchos menores siguieron, aplaudieron, animaron y esperaron chocar su mano con la del León de Barrika. / J.S.

Cifras históricas para un Open de España que despachó casi 50.000 entradas para ver a Jon Rahm, número 4 del mundo

MARÍA JESÚS PEÑASMADRID

A pesar de que no suele ser el golf de interés informativo en la mayoría de los medios generalistas a no ser por alguna curiosidad banal, ¿quién no sabe a estas alturas de la semana que un joven vasco de nombre Jon Rahm ha ganado el Open de España 2018? Esta vez el golf sí captó la atención de los telediarios y acaparó portada o páginas completas de periódicos impresos. Aunque la verdad sea dicha, nadie dentro de este deporte se esperaba la oleada de interés que el jugador de tan solo 23 años -cuarto en el ranking mundial- y de Barrika (Vizcaya), para más señas, podía llegar a despertar.

«Hasta cuando pego una bola al agua me aplauden», mencionaría Jon Rahm al referirse al público congregado en la competición celebrada entre los días 12 al 15 de este mes, en el Centro Nacional de Golf (Madrid). Quien ganara con un -20 la prueba, recién llegado de una brillantísima actuación en el Masters de Augusta -allí quedó 4º- y con la idea clara de «vengo a ganar», no fue el único sorprendido de toda la devoción que despertaba cada uno de sus golpes -incluidos los 'malos'-, ni de la cantidad de personas que podía llegar a arrastrar a la prueba.

El registro oficial tras concluir la competición habla de 47.218 entradas y más de 200 periodistas acreditados. Una expectación que se hizo notar desde el primer día de competición -el jueves-, donde la partida de Jon Rahm, Rafa Cabrera-Bello y Andrew 'Beef' Johnston se vio sorprendida por el numeroso público que les esperaba en su 'tee' de salida a las 8.55 horas de un ¡día laborable! y, que se fue incrementado según transcurría la jornada; adultos pero también padres con sus hijos -«yo he sacado al mío del cole», afirmaba Martín Ibeas con Darío de cinco años en sus brazos- o menores que venían organizados dentro del Programa de Golf en los Colegios de la federación madrileña. Un montón enorme de locos bajitos serpenteando por el campo, que fueron 'in crescendo' según se acercaba el fin de semana. Y Jon Rahm, primordial referencia de pequeños y mayores, no defraudó con su arrolladora personalidad en un 'a priori' modesto campo -el de su juventud como estudiante de la Escuela Blume de Madrid-, pero donde contra pronóstico, se ha vivido uno de los mejores abiertos nacionales que especialistas de prensa recuerdan. Hay que remontarse a la figura de Severiano Ballesteros (ganador del 'open' en 1981, 1985 y 1995) para recordar tanto interés, tanta emoción. Y es que la competición nació de 'la nada' hace escasos dos meses, ya que no estaba prevista su celebración -tampoco hubo edición en 2017- por falta de patrocinadores. Y eso a pesar de que el Open de España fue el primer torneo oficial de la historia del Circuito Europeo en 1972. La confirmación de que en el abierto jugaban Rahm y Cabrera-Bello (24º del mundo) sin duda fue el revulsivo inesperado para la movilización de 'amateurs' y no federados, aunque a unos niveles impensables para la organización. Su presencia y la actuación de otros solventes jugadores españoles -caso de Nacho Elvira que dio la batalla hasta el hoyo 16 de la última jornada- convirtió esta prueba en una gran cita abierta para todos, en donde para colmo, ganó un español.

Accesible

Jon (67+68+66+67) tampoco defraudó después. Tras entregar su tarjeta y durante todas las jornadas, el barrikoztarra estuvo más de una hora firmado bolas, gorras, guantes, cortavientos; cualquier superficie que le ofrecieran niños y adultos -señoras de 70 años incluidas- que le esperaban ansiosos. Cualquiera hubiera limitado ese momento. Jon no. Atendió a todo el que le pidió algo, eso si, ordenadamente. Para Lucía Santiago, profesional de la agencia EFE y acostumbrada a tratar y cubrir eventos deportivos con jugadores, por ejemplo, de fútbol, todo un descubrimiento la actitud de los golfistas profesionales. Según Lucía, «los futbolistas se paran poco o nada para responder en la zona mixta y las ruedas de prensa donde están dispuestos a hablar, no duran más de 10 o 20 minutos». Alucina. «Aquí hemos estado preguntado ¡una hora!». Y analiza: «Los jugadores de golf tienen interiorizado el contacto con la gente y con los medios». Jon no fue el único solícito a responder, firmar o dejarse hacer fotos; Cabrera-Bello, Elvira, Campillo, Otaegui, Cañizares, Larrazábal, Quirós.., un jovencísimo Víctor Pastor -el ganador 'amateur' de la prueba- o cualquier jugador al que se le pidiera. Daba igual que hubieran pasado el corte o no.

Entre los españoles en la prueba, Samuel del Val, un murciano residente en América, donde desarrolla su carrera profesional. Pasó el corte a pesar de un inicial 75 que remontó con un 65, para firmar después un 68 y un 72, últimos dígitos que le colocaron finalmente en el puesto 39. A preguntas de 'La Verdad', Del Val confirmó que volverá a España en Navidad. «Mi objetivo es estar en diciembre si saco el PGA». También hubo presencia murciana entre los 300 voluntarios que participaron en la prueba. Entre ellos se encontraba Maite García, una de las alumnas de la Escuela de la Federación de Golf de la Región de Murcia, y entre el público: aficionados venidos de diferentes campos de golf de la Región, y el equipo sub18 masculino al completo (Pintado, Nolan, Albacete y Pérez) que, compitiendo en Segovia en esas mismas fechas, aprovecharon para acercarse a Madrid a seguir el abierto por unas horas.

«Hay que estudiar»

Rahm reconocía en la rueda de prensa posterior a su triunfo «que casi 50.000 personas vengan es todo un orgullo para todos», y siguió insistiendo: «No me lo esperaba (...). En Pebble Beach no hay tanta gente y es un gran torneo». Y con respecto a los más pequeños, les envió un mensaje: «Se puede estudiar y ser un gran golfista. Es importante aprender inglés (...). Que no dejen de estudiar para formarse como personas y de divertirse jugando. Yo me divierto entrenando».

El vizcaíno enfocó el último hoyo del abierto, sin tener la clara certeza de que podía terminar líder, pero con el mismo espíritu que le hace grande en el campo. Arriesgando. «En vez de tirar con un hierrito para asegurase calle en una salida con agua a la izquierda y 'out' a la derecha, el tío cogió el 'driver' y con un zurriagazo descomunal mandó la bola a Murcia (qué hermosa eres)», escribiría en su web (www.lacabraenelgaraje), el periodista Carlos García Hirschfeld. Jack Nicklaus, en una reciente entrevista concedida a un medio escrito español, contestaba a la pregunta de qué es lo más importante en el golf, diciendo: «Creo que es la personalidad». Y de eso Jon Rahm tiene.

 

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