Tina Sáinz: «¿Cómo es posible que estemos todavía con Franco para arriba y para abajo?»

Tina Sáinz. / sergio parra
Tina Sáinz. / sergio parra

Junto a Lolita Flores, interpreta 'Fedra' hoy en Cieza y mañana en Molina

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Dice Tina Sáinz (Madrid, 1945): «Me da igual hacer de chacha o de reina, para mí lo importante es trabajar con buenos compañeros y que la gente disfrute con mi trabajo». Así es que está feliz con su trabajo en 'Fedra', donde interpreta de maravilla a Enone, la nodriza de la reina, a la que encarna Lolita Flores en estado de gracia. 'Fedra', con dirección de Luis Luque y producción de Pentación, llega hoy a Cieza -Teatro Capitol, a las 21.00 horas- y mañana al Teatro Villa de Molina, también a las 21.00 horas. Qué grande Tina Sáinz, podría interpretar a la odiosa ama de llaves de Manderley, a Mary Poppins, a un ángel terrible de Rainer Maria Rilke o a una bendita de Dios, y te la creerías igualmente.

Para no perderse

Lugar
Hoy en el Teatro Capitol de Cieza. Mañana, en el Teatro Villa de Molina de Segura.
Precios
desde 15 euros.

-¿Qué le parece increíble?

-¡Uy, tantas cosas! Por ejemplo, ¿cómo es posible que a estas alturas estemos todavía con Franco para arriba y para abajo, que si los huesos, que si la tumba, que si la familia...? Yo me pasé quince o veinte años de mi vida luchando para que se acabase esa larguísima dictadura, y creía que a estas alturas todos teníamos claro que Franco fue un horror para este país; pues no, parece que no es un tema cerrado. En España, con cosas como ésta, todo se convierte algo surrealista, en una especie de comedia de Ionesco y Jardiel Poncela juntos.

-¿Y eso por qué?

-Pues yo qué sé, tendrá algo que ver que somos un país en constante ebullición, siempre inquieto, un poco enloquecido, creyéndose mucha gente que aquí hemos inventado la cuadratura del círculo y, por tanto, permitiéndose dar lecciones de todo a los demás; todos sabemos de todo y todos creemos llevar la razón, a veces es agotador.

-¿Y a favor?

-Ah, sí, España es un país precioso, lleno de maravillas, con unos paisajes y un patrimonio artístico para sentirnos muy orgullosos. Yo, que ahora lo estoy recorriendo de nueva con esta gira de 'Fedra', disfruto con las maravillas con las que te encuentras en cada ciudad; y no solo en las capitales, también en los pueblos. Ahora vamos a Cieza, donde ya estuve durante la gira de 'El hijo de la novia' [compartía escenario con Héctor Alterio], y estoy deseando llegar porque me encantó, qué maravilla de vistas sobre la huerta, con el río [Segura] rodeando la ciudad...; una maravilla.

-¿Qué tal la experiencia con esta 'Fedra' que no deja de girar?

-Mire, si a nivel artístico está siendo una maravilla, a nivel personal no puedo más que estar agradecida. Esta 'Fedra' me ha permitido, por ejemplo, trabajar con un director joven y con muchísimo talento, Luis Luque; y con una gran actriz, Lolita, que además es una maravilla de persona. Esta profesión nunca deja de darte sorpresas, y además te permite trabajar con gente que se entrega en cuerpo y alma a su trabajo, con profesionalidad, con generosidad y con bondad; tres cosas que a mí me parecen muy importantes. Yo, con esta 'Fedra' estoy rejuveneciendo.

-¿De qué no le faltan ganas?

-De tener, como he tenido toda mi vida, mucho contacto con la sociedad, con la Humanidad. A mí me gusta mucho la gente, pisar la calle; me importa mucho lo que le pasa, y por eso hay muchas cosas que me perturban y que me tienen muy preocupada. Por ejemplo, ver a los ancianos sin poder adquisitivo.

-¿Cómo ve el cine y el teatro en España?

-Mire, el cine español es una maravilla; y, en cuanto al teatro, tenemos una tradición cultural de grandísimos autores que no nos la merecemos. Calderón, por ejemplo, fue anterior a Shakespeare, y etcétera, etcétera, etcétera. Pero en España no existe ninguna política cultural; parece que no les importa ni el cine, ni el teatro, ni los libros. Seguimos sin darnos cuenta de que un país se empobrece y se embrutece sin Educación y sin Cultura.

«Cicateros»

-¿Qué piensa cuando en este país se critica a los actores que se implican claramente con una opción política?

-Pienso que somos un país muy cateto y que nos queda mucho por aprender. En EE UU, por ejemplo, se acepta sin ningún problema que cualquier primer espada de la cultura se comprometa con un candidato o con otro, y no pasa absolutamente nada; en Francia y en Inglaterra pasa lo mismo, pero en España a los actores se nos llama cicateros porque aquí «el que no está conmigo, está contra mí». Y así vamos, claro.

-Usted, desde luego, no se deja intimidar por nadie.

-A mis años, después de toda la vida luchando por una sociedad más justa y más libre, comprenderá que voy a seguir diciendo, con respeto, lo que pienso. ¿Qué tiene de malo que los actores en un momento dado demos un paso al frente y nos comprometamos? También somos ciudadanos, y tenemos todo el derecho del mundo a comprometernos. Se podrá estar o no de acuerdo, pero eso no implica que luego se nos catalogue de chupópteros, de todo lo que quieran decir para desprestigiarnos. Y esa actitud no me parece de recibo, me parece de catetos. Yo pienso que los actores debemos dar nuestra opinión, porque hay mucha gente sin voz y tenemos que estar del lado de los sin voz. Lo llevan claro si piensan que insultándonos nos vamos a callar. Lo más suave que nos llaman es frívolos. ¿Frívolos? ¡Oiga, usted! Suponiendo que algunos o todos lo seamos, ¿qué pasa? ¿Qué tiene que ver que a uno le guste la noche, la juerga, la bebida y dormir mucho con que no quiera que roben a la gente, con no comulgar con ruedas de molino, con plantarle cara a las injusticias y a quienes las cometen? ¿Frívolos? ¿Qué quieren decir, que nos pasamos todos la vida desnudos en nuestros balcones regando los geranios a lo loco? Eso quisieran ellos, para que así no molestemos, como ciudadanos críticos y no serviles que somos.

-¿Usted qué defiende?

-Lo mismo de siempre: la justicia social, que las personas tengan una igualdad de oportunidades real, partan de donde partan; y que se premien el esfuerzo y la inteligencia. El mamoneo no lo soporto, y en España a veces llega a un punto en el que se convierte en insoportable.

-¿Y qué propone?

-Combatir contra todo lo que nos ha traído hasta aquí: el capitalismo salvaje, la corrupción, la chapuza. Se ha sustituido la conciencia por la hipoteca, y todos los valores por el valor del dinero, cuando el dinero no es un valor en sí mismo. Desde hace demasiados años el dinero se ha puesto como justificación de todo.

-¿Qué procura cultivar?

-Lo que me inculcaron mis padres: el amor a la Humanidad, la solidaridad con el que no lo pasa bien, el respeto, la ética y, por encima de todo, la dignidad, porque eso es lo que realmente te hace libre. Procuro no olvidarme nunca de mis orígenes, ni de las personas que han sido una referencia en mi vida y que me marcaron un camino en lo profesional y en lo humano, ni de los grandes autores a los que he leído y que han dejado un poso en mi vida: Dostoievski, Marcel Proust, Benito Pérez Galdós, Max Aub, ¡muchísimos! Afortunadamente sigo siendo una gran lectora; la afición por la lectura empieza en la casa. Si tú no ves leer a tus padres, difícilmente te vas a acercar a la lectura por mucho que te lo digan en el colegio, porque siempre será una obligación y no un placer.

-¿Dónde busca consuelo cuando lo precisa?

-Es muy difícil que a mí me tengan que consolar.

-¿Qué haría si pudiese?

-Irme a vivir una temporada a Estados Unidos, lo que pasa es que cada vez que ya estoy a punto, me llama Jesús Cimarro [director de Pentación] para ofrecerme un personaje y no le puedo decir que no. Y aquí estoy.

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