Ana Galvañ: «La tecnología solo nos devuelve lo que somos, lo positivo y lo negativo»

La artista murciana./LV
La artista murciana. / LV

La ilustradora y autora murciana fue nominada a la mejor obra nacional en la última edición del prestigioso salón Comic Barcelona

Iván Rosique
IVÁN ROSIQUE

La murciana Ana Galvañ está en racha. No solo fue la artista escogida para dar rostro al renovado Salón Internacional del Cómic de Barcelona, sino también la única mujer nominada en este certamen en la categoría de Mejor Cómic Español del 2018 por 'Pulse enter para continuar'. El tomo, editado por Apa Apa Cómics, es una recopilación de cinco historias cortas de ciencia ficción donde Galvañ construye mundos del mañana para reflexionar sobre problemas de hoy.

Su trayectoria profesional se ha mantenido a caballo entre la historieta y la ilustración, alternando trabajos para grandes cabeceras de todo el mundo, como The New Yorker, The New York Times, El País, El Periódico y DC Comics, con proyectos más personales. Ha coordinado el cómic colectivo 'Teen Wolf', ha formado parte de la antología CMYK del sello Vertigo y su trabajo ha sido reconocido por galardones como el Premio Especial del Jurado en el III Certamen Creacómic y Premio Gràffica 2016.

Ana Galvañ, junto a su diseño para el salón Comic Barcelona.
Ana Galvañ, junto a su diseño para el salón Comic Barcelona. / LV

- ¿Con qué etiqueta te sientes más cómoda? ¿Antes autora de cómics o ilustradora?

- Las dos son ciertas y válidas, aunque me inclino más por el cómic, por puro fervor comiquero.

- Este año fuiste seleccionada para realizar el cartel de Comic Barcelona, uno de los principales salones del país. En él hay un guiño muy explícito a tu antología 'Teen Wolf'. ¿Qué nos puedes contar sobre los personajes que aparecen en él?

- Hay un guiño a 'Teen Wolf', sí, también a Fantomah y a Enid, pero no por reivindicar nada, sino porque suelo hacer este tipo de cosas a menudo y me apetecía. Lo que sí me importaba era recrear una escena de gente no heteronormativa colaborando y haciendo fanzines en un entorno sencillo, por diversión y necesidad expresiva. Sin más. Y esto es algo que no se suele mostrar en salones grandes como Comic Barcelona. Me parecía un puntazo dibujarlo y tener la libertad de hacerlo.

- Además de crear el cartel para el evento, la organización te nominó para el premio al mejor cómic español de 2018 por 'Pulse enter para continuar'. ¿Cómo te sentiste al competir contra titanes como Albert Monteys (quien finalmente consiguió el premio), Paco Roca y Max?

- Esto sonará muy mal y a falsa modestia, pero de verdad que no me lo esperaba. Todavía pienso que tengo algo mejor que ofrecer. En serio. En cuanto a ellos, son autores buenísimos a los que respeto un montón. Así que también me hizo mucha ilusión compartir nominación.

- Aunque has trabajado para editoriales tan importantes como DC, la mayor parte de tu actividad se ha mantenido a nivel más 'underground'. ¿La libertad creativa sigue siendo algo propio de los sellos independientes?

- La libertad creativa está asociada al hecho de vender poco y no tener que contentar a un público concreto, por eso es más fácil en proyectos pequeños e independientes, aunque lo ideal sería tener libertad en toda la industria. Otra forma de comprar tu libertad creativa es convertirte en un personaje ultrafamoso y adinerado (risas), pero no creo que esa sea una vía que tenga sentido en este ámbito.

Imágenes de 'Pulse enter para continuar'. / Apa Apa Cómics

- 'Pulse enter para continuar' es probablemente tu obra más desconcertante, con algunos ramalazos de surrealismo visual, ¿cuál fue tu principal inspiración?

- No lo tengo muy claro. Trabajo a partir de pulsiones creativas y necesidades de expresión personal, así que cuando lo hago no soy muy consciente. Creo que todo parte de una mezcla de ideas, pensamientos y ensoñaciones con influencias de todo tipo que no soy capaz de detectar del todo. He de reconocer que pasado un tiempo tengo más capacidad de análisis sobre mi trabajo.

- A nivel artístico se aprecia también un cambio notable. En lugar de los colores planos y personajes más figurativos de cómics anteriores pasas a un estilo más extravagante, con tramas, texturas e incluso distorsiones o manchas de color, como si las viñetas se vieran a través de un caleidoscopio.

- La necesidad de trabajar rápido y tener recursos que funcionen en mi labor como ilustradora ha hecho que haya dado con ciertos hallazgos y conclusiones gráficas que también he adaptado al cómic. Creo que aportan frescura e inmediatez a las historias y, además, son recursos ideales para usar de forma narrativa.

- En 'Pulse enter para continuar' has creado unos mundos muy fríos, geométricos y deshumanizados. ¿Se está volviendo así el mundo?

- En parte es por predilección estética como un modo de representación que parte de unas decisiones formales. Pero no creo que estemos deshumanizados. Al menos yo vivo en entornos en los que pasa todo lo contrario. Existen muchas comunidades, agrupaciones y conexiones de todo tipo: artísticas, políticas, filosóficas, etc. Algunas unidas por redes sociales, otras por cercanía geográfica. De verdad que no veo el mundo como yo lo represento en mis historias, que nadie se asuste (risas).

- ¿Cuál es tu opinión de las redes sociales y el mundo digital? En el cómic no ofreces una perspectiva muy optimista del futuro tecnológico…

- En el cómic no pretendo ofrecer ninguna crítica a la tecnología, solo está ahí porque me interesa y la utilizo como apoyo para contar historias. Creo que las redes sociales y el mundo digital suponen un avance importantísimo en cuanto a nuestro desarrollo como sociedades. La tecnología solo nos devuelve lo que somos, lo positivo y lo negativo. Ahí está todo.

Por otra parte, es cierto que la sensación que queda al leer mis historias no es muy luminosa, y esto sucede porque me gusta centrarme en la parte insospechada y oscura del ser humano. Sobre todo porque nos empeñamos demasiado en esconderla y esto hace que a mí me apetezca mucho hablar de ello.

- Tus historias suelen contener giros sorprendentes o macabros. Dos ejemplos notables son 'La conferencia' o 'Trabajo de clase', donde consigues en muy pocas páginas realizar un muy perturbador retrato de la adolescencia. ¿Estas bofetadas narrativas son calculadas o te salen de forma natural?

- A la hora de hacer los guiones de las historias, ese tipo de finales me nacían porque me parecían muy divertidos y un poco baratos (en el buen sentido de la serie B). Me gusta mucho la idea de que algo comience aparentemente serio y acabe de forma absurda. Por ejemplo, en 'La conferencia' hago un homenaje a 'Twilight Zone', que era una serie que me flipaba. Y en 'Trabajo de clase' algo parecido, es un homenaje al género 'hi-school' de entretenimiento juvenil sin pretensiones.

- Hace unos años trasladaste tu cuartel general a Madrid. ¿Qué echas de menos de Murcia?

- En primer lugar a mi familia y amigas. En segundo, el sol, la playa y los paisajes desérticos, que me encantan.