La mentira de los preparados lácteos para bajar la tensión

La mentira de los preparados lácteos para bajar la tensión

JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS

Ya ha comenzado el curso académico en la Universidad y los alumnos de primer curso están nerviosos. Son los primeros días en el centro donde pasarán sus próximos años y andan un poco perdidos. Hace unos días me encontré a uno de ellos tomando un pequeño botecito de un preparado lácteo. Cuando le pregunté la razón de su consumo me enseñó el envase. En él pude leer que, gracias a la presencia de unos péptidos bioactivos en su composición, el consumo de este producto ayudaba a regular la tensión arterial. Me cabreé tanto que he decidido contarles lo que se esconde detrás de estos productos.

Uno de los grandes campos de investigación dentro de la Ciencia y Tecnología de los Alimentos es aquel que abarca la obtención de péptidos bioactivos, entendiéndose estos como secuencias de aminoácidos inactivas en el interior de una proteína precursora, pero que ejercen propiedades biológicas al liberarse por procesos de hidrólisis enzimática, 'in vivo' o 'in vitro', o por procesos fermentativos. La principal propiedad de los péptidos bioactivos es que son capaces de ejercer una importante actividad biológica en el organismo (antioxidante, anticancerígena, anticolesterolémica, etc.), además de poseer un alto valor nutritivo y fisiológico.

En los últimos años se han publicado muchos trabajos de investigación sobre la capacidad antihipertensiva de muchos péptidos bioactivos procedentes de las proteínas de la leche (tanto caseínas como proteínas del suero) y que se generan en la elaboración de quesos, yogures y leches fermentadas. Dicha actividad está basada en su capacidad inhibitoria de una enzima con una alta capacidad vasoconstrictora y que tiene un papel fundamental en la elevación de la presión arterial.

Pues bien, aprovechando los estudios realizados sobre la capacidad de algunos péptidos bioactivos para inhibir esta enzima, diversas empresas alimentarias decidieron desarrollar una serie de alimentos funcionales enriquecidos en péptidos bioactivos con capacidad antihipertensiva.

La mayoría de estos productos son leches fermentadas que, según indican en sus envases, están indicadas para aquellas personas que tienen niveles ligeramente elevados de tensión arterial. Según lo que se puede leer en su publicidad, se obtienen a través de un proceso de fermentación de la leche con una bacteria ('Lactobacillus helvéticus') que es capaz de 'romper' la proteína de la leche y producir los famosos péptidos bioactivos que ayudan a controlar la tensión arterial. Además, presumen de tener alto contenido en calcio, potasio y magnesio, y bajo en sodio, lo que según las empresas responsables constituye otro mecanismo de estos productos para ayudar a controlar la tensión arterial. En la publicidad se nos promete que tomando una botellita diaria podremos reducir la presión arterial en el plazo de 5 a 7 semanas.

¿Y qué dice la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) acerca de estos productos? Pues que no solamente no hay evidencias científicas de que la adición de 'Lactobacillus helvéticus' a un producto lácteo dé lugar a unos maravillosos péptidos bioactivos con capacidad para regular la presión arterial. Incluso hay informes negativos.

Pero siguiendo la misma estrategia que he denunciado en otros artículos publicados en 'La Verdad', las empresas han encontrado un resquicio legal para mantener estos productos en el mercado sin infringir la ley: añadirle una determinada cantidad de potasio. Según la legislación actual, si un producto presenta cierta cantidad de potasio en su composición, puede anunciar, lleve o no péptidos bioactivos en su formulación, que «contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal».

¿Y tan difícil es encontrar ese potasio en los alimentos que consumimos a diario que hay que recurrir a estos productos milagro? No. Según los últimos estudios nutricionales, la deficiencia de potasio es muy rara en individuos que consuman una dieta equilibrada y no hay necesidad alguna de consumir suplementos en circunstancias normales. Los alimentos que son fuente alta de potasio incluyen judías blancas, garbanzos, hortalizas como brócoli, remolacha, berenjena y coliflor, frutas como plátano, uva, albaricoque, melocotón, cereza, ciruela, el germen de trigo, algunos frutos secos, etc. Vamos, que por falta de potasio no va a quedar.

Para hacer una comparativa nutricional y económica entre los alimentos ricos en potasio y estas leches fermentadas que hoy estoy analizando, he escogido al aguacate, una fruta de un inmenso valor nutritivo por su contenido lipídico de gran calidad debido a su alta cantidad de grasas monoinsaturadas, su concentración muy elevada de fibra soluble, su importante concentración de vitaminas antioxidantes y otros importantes nutrientes.

Pues bien, aunque hay muchas variedades de aguacate (Bacon, Fuerte, Gwen, Hass, Pinkerton, Reed, Zutano, etc.), las más comercializadas y conocidas pesan aproximadamente entre 150 y 350 gramos, por lo que al poseer este alimento cerca de 500 mg de potasio por cada 100 gramos, y poniendo una media de 250 gramos de peso por unidad, podríamos establecer que cada aguacate puede tener unos 1.250 mg de potasio, lo que cuadruplica los 300 mg de este mineral que hay en cada botellita de 65 ml de la dichosa leche fermentada.

¿Y de precio cómo andan estos productos milagro comparados con el aguacate? Se supone que al tener cuatro veces menos de potasio, y además no poseer las otras propiedades nutricionales de nuestra fruta exótica, será bastante más barato, ¿no? Pues no. Un pack de 6 botecitos nos cuesta aproximadamente 3.90 euros (unos 0,65 céntimos por unidad), mientras que en la misma superficie comercial por un aguacate me cobraron 0,55 euros.

¿Saben todo esto lo que implica? Que un aguacate, que cuesta un 15% menos que una botellita de leche fermentada para regular la tensión arterial, posee cuatro veces más potasio (el verdadero ingrediente de este alimento funcional que ayuda a regular la tensión arterial y no los péptidos bioactivos) que el producto milagro de hoy.

Queridos alumnos, es normal que al ingresar en la Universidad estéis nerviosos los primeros días. Sin embargo, esos nervios no se van a esfumar por la toma de determinados preparados lácteos sino disfrutando de vuestra nueva etapa y, sobre todo, estudiando. Es lo que toca.

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