Célebres difuntos

La reina María de las Mercedes de Orleans, antes de su último viaje, 1878./Anónimo
La reina María de las Mercedes de Orleans, antes de su último viaje, 1878. / Anónimo

Nacho Ruiz
NACHO RUIZ

Recientemente el IED ha publicado un libro en homenaje a Francisco Jarauta. En él Carlo Ossola escribe un delicioso capítulo titulado 'Il mausoleo di Lenin' que traza un agudísimo, magistral en lo irónico, parangón entre San Benito y el líder de la Revolución Rusa que, según la maledicencia de los disidentes, estaría así expuesto en la plaza roja porque «ni la tierra quería recibirlo». Ossola encuentra un remoto e improbable origen en un fresco del Sodoma en el que San Benito posa una cruz sobre un joven monje insepulto que, según la cartela 'La terra non novela ricevere' por sus errores juveniles. La tierra debe querernos y pudrirnos, es su función y la nuestra pero antes queda la posibilidad de dejar huella en la memoria. Hoy dejamos una suerte de testamento digital en forma de miles de huellas, es casi imposible que la tierra nos absorba por completo, hay algo que no se pudrirá y son nuestros escritos, nuestras obras pero, también, nuestros post y nuestros tuits. Muchos políticos imprudentes quisieran que la tierra devorase esos breves textos desafortunados. Pero no ocurrirá. Ni la tierra los quiere.

Cadáver laureado del pintor Mariano Fortuny y Marsal, 1874. | Los cadáveres de los bandoleros El Pernales (a la derecha) y El Niño del Arahal, exhibidos tras ser abatidos por la Guardia Civil. Villaverde de Guadalimar, 6 de octubre de 1907. | El novillero Enrique Pérez Ferrando muerto en la plaza de toros de Albacete, agosto de 1919. / Anónimo

También quedarán nuestras fotos y, en el caso de las celebridades, hasta después de muertos. La noche del 30 al 31 de agosto de 1997 Lady Di y su amante, Dodi al Fayed, se estampaban en un pilar del parisino Pont del Alma. Los paparazzi fueron los primeros en llegar. Hay fotos pero pocos las han visto. Esas fotos debieron ser en su día una de las posesiones más caras del mundo y así se debieron pagar. La razón: el morbo nos devora. Si hubiese aparecido en prensa el cadáver desmembrado de la 'princesa del pueblo', casi todos hubiésemos comprado la revista de turno.

No es nuevo, con el tiempo muchas fotos hechas para la intimidad pasaron a lo público, como esta impresionante instantánea de la reina María de las Mercedes, la de la copla, o las de Toreros, ya desde los orígenes de la fotografía hasta Manolete o su paso al vídeo con la agonía en directo de Paquirri en Pozoblanco. Algunas fotos de difuntos marcan el siglo XX: Lenin en su mausoleo, Mussolini colgando de los pies con Chiaretta Petacci, el Ché traicionado en Bolivia, reedición del Cristo Muerto de Mantegna en blanco y negro o Franco en la clínica Puerta de Hierro lleno de tubos. Algo irresistible llama nuestra atención en esas fotos que ya no se comerá la tierra.

 

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