La borrasca derriba árboles y se lleva por delante playas de La Manga y Cabo de Palos

Embarcaciones varadas en la playa de Levante de Cabo de Palos, una de las más afectadas por el temporal. / Martínez Bueso

El granizo provoca daños en alrededor de 3.000 hectáreas de cultivos en Jumilla

R. SERRANO / M. CAÑETE / EPCARTAGENA / JUMILLA

Fue breve pero intenso. El temporal que entre el miércoles y ayer golpeó la Región dejó su huella en las playas de La Manga y Cabo de Palos, y en el interior se cebó con los cultivos de frutales, olivos y viñedos de Jumilla. Las precipitaciones fueron escasas, más allá del granizo caído en el Altiplano, pero las fuertes rachas de viento provocaron que la costa cartagenera amaneciese ayer con una estampa poco habitual para principios de agosto, con playas barridas por el temporal y embarcaciones varadas en la arena. Los daños materiales fueron, sin embargo, de poca consideración.

En Cartagena, el viento tumbó dos árboles, uno en la calle Trinidad, a la altura de Islas Menores, y otro en la autovía que une La Manga con la AP-7. En Los Alcázares (calle Mar Austral) cayó otro tercer árbol. Las rachas de viento también se llevaron por delante una palmera en la Gran Vía de La Manga, a la altura de la Urbanización Géminis. Además, en La Manga sufrieron daños un kiosco y la gasolinera del Zoco, mientras que en Cabo de Palos se derrumbó un muro en la plaza del Cañonero.

Muchos vecinos se encontraron al despertar con sus coches y casas cubiertas de arena y polvo. Para algunos, la borrasca fue simplemente una molestia que arruinó un día de playa, pero para otros supuso pérdidas económicas. «El tiempo es nuestro peor enemigo y, desde luego, no ha sido nuestro mejor día». Así resumió el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cartagena, Bartolomé Navarro, las consecuencias que el temporal de viento, con rachas de hasta 80 kilómetros, dejó en el sector. Tan solo una de las 23 embarcaciones pesqueras pudo salir a alta mar ayer en Cabo de Palos. Fue uno de los barcos arrastreros más grandes de la Cofradía; el viento obligó al resto a permanecer amarrados. «Las ventas fueron de algo más de 2.000 euros, cuando un día normal, si el tiempo da tregua, los beneficios pueden ser de 18.000», aseguró Navarro.

Los pescadores de Cabo de Palos no pudieron salir al mar; tampoco fue día de baño

Las olas de hasta tres metros de altura en la playa de Levante de la localidad pesquera provocaron que varios botes fondeados fueran empujados a la orilla por la fuerza del mar. En Cartagena, tanto Emergencias como el Servicio de Extinción de Incendios registraron una intervención por la caída de una rama de pequeñas dimensiones en la avenida Trovero Marín, que retiraron de la vía pública en apenas media hora, según informó un portavoz de Bomberos. También acudió a La Manga la Policía Local, a la altura de la discoteca Trips, donde el viento había arrastrado unos matorrales que entorpecían el tráfico.

No fue ayer día de baño. La bandera roja ondeó en 20 playas de todo el litoral regional, desde Águilas a San Javier. Pero los daños económicos más importantes se han producido en el Altiplano. Según el Ayuntamiento de Jumilla, el Ardal y El Carche fueron los parajes más afectados por la granizada. Fuentes municipales cifraron en 130 las hectáreas de viñedo afectado, con un 35% de daños en regadío. También hubo pérdidas en otras 135 hectáreas de secano. En el almendro, el daño ha sido menor porque parte de la cosecha estaba ya recogida, aunque se han visto afectadas 275 hectáreas.

El responsable de Coag en Jumilla, Pedro García, elevó a 3.000 las hectáreas afectadas por el granizo, de gran tamaño. «Hay cultivos que los ha limpiado al 100% y en zonas como El Ardal la imagen es desoladora, parece que fuera enero», lamentó. La descarga afectó a cultivos de almendra, olivar y sobre todo al viñedo. Igualmente ocasionó daños en zonas de regadío situadas en las pedanías de La Alquería y la Fuente del Pino, donde en este momento se estaba recolectando la pera, el melocotón y la ciruela, así como en otros cultivos de El Carche. Según Pedro García, la intensidad de la tormenta comenzó por la zona de la Macoya y se fue desplazando hacia La Jimena, para la Sierra del Buey y la zona de El Ardal.

Fue una tromba de agua y granizo que apenas duró 30 minutos, pero en ese tiempo llegaron a caer 30 litros por metro cuadrado en Casa de los Cerrillares, 26 litros en el paraje de Casa Agueros y la Fuente del Pino, 23 litros por metro cuadrado en el paraje de la Aragona (a la altura de bodegas Juan Gil) y 15 litros en zonas de la Sierra del Buey.

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