Cinco poderosas razones para no abusar del sol

El cáncer de piel es el más grave pero no el único problema cutáneo causado por la excesiva exposición a los rayos solares

Una mujer toma el sol en una playa de la Región de Murcia./
Una mujer toma el sol en una playa de la Región de Murcia.
VÍCTOR RODRÍGUEZ

Tan necesarios como peligrosos si no se dosifican en su justa medida. Los rayos ultravioletas del sol resultan indispensables para el desarrollo normal de la vida: desempeñan un papel fundamental en el proceso de sintetización de la vitamina D en la piel, ayudan a fijar el calcio en los huesos y aportan vitalidad y frescura al estado anímico de las personas, entre otros muchos beneficios descritos en los tratados de Medicina y en las publicaciones especializadas de Dermatología. Sin embargo, como casi todo en la vida, los excesos se pagan, y abusar del sol no supone una excepción. Un atracón de luz solar tras otro puede tener nefastos resultados para la salud, al margen del temido melanoma.

Precisamente es ahora, en verano, cuando más pendenciero se comporta el astro rey, sobre todo si quienes se exponen a sus destellos no adoptan las precauciones adecuadas. Según el doctor Jorge Martínez Escribano, dermatólogo del Hospital Clínico Virgen de la Arrixaca de Murcia y director de la clínica Openderma, las razones capitales para no 'tostarse' al sol son suseptibles de ser resumidas en cinco:

1. El motivo principal que debería hacer reflexionar a quienes disfrutan dándose baños de sol durante horas en la época estival radica en la posibilidad de desarrollar un cáncer de piel, tanto un melanoma -el más letal- como un carcinoma basocelular (CBC), el más frecuente en todo el mundo y que en la Región de Murcia alcanza una tasa de incidencia de 120 casos al año por 100.000 habitantes. Según Martínez Escribano, "la carga asistencial y el coste económico que el tratamiento del CBC representan al sistema sanitario son elevados. A pesar de ello, ha recibido, en general, escasa atención epidemiológica, lo cual es probable que se deba a que el índice de mortalidad de este tumor es muy bajo". Aun así, su morbilidad en términos de resultados cosméticos y funcionales resulta considerable, más aún cuando parece que la incidencia de este proceso oncológico aumenta. Este incremento puede significar el resultado, entre otros, de cambios en el estilo de vida que implican una mayor exposición solar, y el aumento de las campañas de prevención que conciencian a la población de la necesidad de consultar y tratar el cáncer cutáneo.

Una vez más, hay que recordar a la población que "la piel tiene memoria", uno de los mensajes más repetidos por los especialistas. Y es que, subraya el dermatólogo de La Arrixaca, "las quemaduras solares agudas, sobre todo antes de los 18 años, se asocian con mayor riesgo de melanoma", del que se diagnostican al año en la comunidad murciana entre 8 y 10 casos por 100.000 habitantes.

2. Otra razón de peso para no excederse con los rayos ultravioletas tiene que ver con la aparición de lunares o nevus en el cuerpo, pues su número está relacionado, además de con la genética, también con la mayor exposición solar, principalmente durante la infancia. El empleo de protectores solares de factor adecuado para cada tipo de piel y la precaución en el tiempo de exposición solar influirán en la disminución del número de lesiones premalignas, como la queratosis actínica, y de daños benignos pero de aspecto poco agradable semejantes a la queratosis seborreica. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que a más lunares, mayores posibilidades existen de desarrollar un melanoma.

3. Los llamados léntigos solares o léntigos seniles, popularmente conocidos como manchas solares, pueden prevenirse o reducir al mínimo su aparición evitando los rayos ultravioletas. Un artículo publicado por 'The New England Journal of Medicine' contó el caso de un hombre que fue camionero durante 28 años y que nunca se cuidó del daño que podía causarle el sol. Eso provocó que su cara hiciera recordar a la del personaje Two-face (dos caras) del cómic de 'Batman', ya que los rayos solares le arrugaron y lastimaron notablemente el lado izquierdo de su rostro, mientras que la parte derecha quedó sin huellas por no haber estado tan expuesta. Esta afección es conocida como dermatoheliosis unilateral.

Para personas como los camioneros, tan vulnerables a los efectos de los rayos solares por su trabajo, no basta solo con las cremas; es necesario, además, el uso de gorros, gafas y prendas de manga larga. "Hay zonas -explica Martínez Escribano- como el escote o la cara que están expuestas todos los días del año. El mejor ejemplo se ve en los ancianos, que tienen la piel de las zonas a las que no llega el sol, como las nalgas, lisa y elástica y de apariencia mucho más joven que la del resto del cuerpo".

4. Esta última apreciación está estrechamente relacionada con otro de los efectos que se derivan del exceso de sol, las arrugas cutáneas. Las zonas del cuerpo que reciben más rayos ultravioletas se degeneran antes, se alteran las fibras elásticas y el colágeno de la dermis, hay una pérdida de espesor y elasticidad y, por tanto, la piel se atrofia.

5. Con la radiación solar (infrarrojos y ultravioletas) se producen daños en la piel, que provocan flacidez de cara, cuello, brazos y otras partes del cuerpo. "Un signo de daño solar -añade el dermatólogo del Virgen de la Arrixaca- es la elastosis de la piel, que se manifiesta como una piel engrosada, marillenta y con surcos".