ECOEMBES

De una caja de frutas a una nueva materia prima: la otra vida de los envases en Murcia

¿Qué ocurre con las cajas, sacos y embalajes que se utilizan cada día en el campo murciano? Ecoembes nos ayuda a descubrir cómo se gestionan estos materiales, qué nuevas obligaciones tienen las empresas y por qué su segunda vida depende de un esfuerzo compartido.

Laura Fortuño

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Murcia se reconoce a la legua: el verde de sus huertas, el aroma de los limoneros y los azahares, el bullicio de sus fiestas, los atardeceres sobre el Mar Menor, las interminables sobremesas alrededor de una buena marinera… Son muchas las cosas que hacen única a esta tierra y que debemos cuidar. Entre todas ellas, el campo ocupa un lugar especial: es protagonista del paisaje, da trabajo a miles de personas y lleva sus productos más allá de sus márgenes.

Pero detrás de cada fruta o verdura que llega al mercado, de cada producto que sale de una cooperativa o de cada alimento que se distribuye, hay cajas, sacos, bidones, palés o embalajes que resultan imprescindibles para almacenar, proteger y transportar las mercancías. Pero una vez que ya han cumplido su función, ¿qué ocurre con todos esos materiales? Desde el 1 de enero de 2025, las empresas que ponen en el mercado envases comerciales e industriales deben asumir la organización y financiación de la gestión de los residuos que generan, de acuerdo con el desarrollo de la Responsabilidad Ampliada del Productor establecido por el Real Decreto 1055/2022.


¿Qué supone este cambio en el día a día de las empresas? María Soledad Albarrán, especialista del Departamento de Recogidas Fuera del Hogar de Ecoembes, explica que muchas de ellas ya se encargaban de gestionar sus residuos a través de operadores privados. La novedad está en acreditar esa gestión y garantizar su trazabilidad. «Al final, siempre han estado gestionando sus residuos. Pero no es lo mismo gestionarlos que darles transparencia y trazabilidad, pidiéndoles la documentación acreditativa de cada traslado de residuos, facilitando esta información luego al Ministerio», señala.


De residuo a recurso: la segunda vida de los envases

¿Sabemos realmente qué diferencia hay entre unos envases y otros? Soledad lo explica con un ejemplo muy cotidiano: «Los envases que están en el lineal del supermercado son susceptibles de ser usados por el usuario final, por el ciudadano. Esos son los domésticos. En cambio, esos embalajes de agrupación que sirven para la distribución y la logística son los envases comerciales. Los industriales son aquellos vinculados a las actividades productivas, como los bidones o las cajas en los que una fábrica recibe las materias primas que necesita para elaborar sus productos.

Cuando un envase ha cumplido su función, empieza un nuevo viaje y para que llegue a un buen destino, la correcta gestión de los residuos es fundamental. Si los materiales reúnen las condiciones necesarias para ser reciclados, pueden transformarse en nuevas materias primas y reincorporarse al ciclo productivo. Así, lo que antes servía para proteger, agrupar o transportar mercancías puede convertirse en un recurso para fabricar nuevos productos, avanzando así hacia una economía más circular.

Y hay ejemplos de esa transformación que resultan especialmente cercanos al campo. Soledad Albarrán explica que determinados plásticos, después de su tratamiento y reciclado, pueden convertirse en pequeñas partículas de material recuperado que se utilizan para fabricar nuevos productos. «Ese material acaba siendo destinado, por ejemplo, para la generación de tuberías de riego», apunta. Una forma muy gráfica de entender cómo un material recuperado puede regresar al entorno agrícola con una función completamente diferente.
Eso sí, para que esta segunda vida sea posible, importa mucho cómo se gestionan los residuos desde el principio: «Si el plástico que recoges está lo mejor posible, los procesos de lavado y los que van a continuación serán mucho más sencillos y menos costosos».
Pero esto solo es posible si existe una colaboración entre todos los implicados, desde las empresas que generan los residuos hasta los gestores que se ocupan de su tratamiento. Productores, empresas distribuidoras, cooperativas, industrias agroalimentarias, operadores logísticos, distribuidores, gestores de residuos y administraciones públicas deben ir de la mano para favorecer que los materiales recuperables puedan volver al ciclo productivo. Como señala la especialista: «Tanto las empresas como el propio ciudadano, como los SCRAP y los gestores involucrados en esta parte, todos trabajan de forma colaborativa para lograr una correcta separación y gestión de los residuos».

En Murcia, una región donde la actividad agrícola, ganadera y agroalimentaria es parte de su identidad, genera empleo, impulsa la economía y conecta a los profesionales, la gestión adecuada de los materiales permite aprovechar recursos ya existentes, reducir la presencia de residuos mezclados y avanzar hacia una cadena de valor en la que la sostenibilidad se aplique también al almacenamiento, la transformación, la logística y la distribución. El reto no termina en el campo: alcanza a cooperativas, industrias, almacenes, operadores logísticos, distribuidores y al resto de empresas que intervienen hasta que el producto llega al mercado.

Un compromiso compartido que nos beneficia a todos


Para que todo funcione, la colaboración entre todos, empresas y ciudadanos, resulta fundamental y alcanzar mayores niveles de reciclaje y aprovechamiento de materiales es una responsabilidad compartida.
Así lo resume la especialista: «La correcta gestión no solamente recae en el ciudadano, que utiliza los diferentes contenedores de la calle, sino que también las empresas aportan su granito de arena a la consecución colectiva de los objetivos de separación y de reciclado a nivel nacional».
Las empresas cuentan con el apoyo de entidades como Ecoembes, que las acompaña en el cumplimiento de la Responsabilidad Ampliada del Productor, el principio por el que quienes ponen envases en el mercado deben asumir determinadas obligaciones relacionadas con la gestión de sus residuos. Ecoembes gestiona directamente los envases domésticos y comerciales y facilita soluciones para los industriales mediante acuerdos con Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) especializados. Así, las compañías pueden identificar qué obligaciones les corresponden y disponer de herramientas para organizar y financiar la gestión de los residuos de sus envases.
De esta manera, se puede aumentar la recuperación de materiales, mejorar la circularidad de los recursos y avanzar en el cumplimiento de los objetivos de reciclaje y así beneficiar a toda la sociedad.


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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Ecoembes. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.