Arcadia con la luz apagada

El director de cine Alfonso Albacete, en el ático del Club Náutico de La Ribera, sobre el Mar Menor donde nació. /
El director de cine Alfonso Albacete, en el ático del Club Náutico de La Ribera, sobre el Mar Menor donde nació.

El cineasta Alfonso Albacete, que añora la sensación de niño de navegar en su optimist por el Mar Menor, prepara su próximo rodaje: «Nunca fui al cine a meter mano, como otros»

ALEXIA SALAS

Cuando sonríe, a Alfonso Albacete, director y guionista de cine, viajero y curioso insaciable, se le caen diez años de encima. Te proyecta, de pronto, una luz que desbarata ese aire de villano italiano con adusta barba bicolor, y sospechas la presencia del creador audaz que busca fronteras para pisarlas, sin miedo a nada, ya sea el erotismo peludo -como llamaba Cortázar- o un alfiletero entero clavado en el corazón. «Vivo la vida intensamente», cuenta en una visita fugaz a la playa de Santiago de la Ribera donde nació, pues el autor de 'Solo química' vino al mundo en la casa frente al Mar Menor de su abuela Nieves Viudes, de una conocida y amplia familia murciana. «Recuerdo su sentido de la creatividad. Murió a los 102 años», evoca a la matriarca de la saga, que lo traslada al tiempo en que el niño Alfonso se agarraba al timón de su optimist para navegar por la inofensiva laguna.

Quién. Alfonso Albacete.

Qué. Director y guionista de cine.

Dónde. Santiago de la Ribera.

Valores. La primera línea de mar conserva algunos vestigios aristocráticos de un pasado que fue arrasado por la pala, en unos casos, y, en otros, por la dejadez pública y privada. Durante décadas, su orilla aunó las labores de los pescadores y de las lonjas, con las regatas náuticas. Actualmente, el paseo marítimo reúne una completa oferta gastronómica y de ocio en la costa del Mar Menor opuesta a La Manga, comunicadas ambas por un ferry.

Pensamiento. «Me preocupa mucho la homofobia y el maltrato a la mujer».

No fue el mar, sino el cine lo que sembró en él auténtica «obsesión». «Como era lo que más me gustaba, me decían si sacas buenas notas vas a cine. Toda mi fuerza iba hacia el cine», reconoce de la huida a la sala oscura donde todo era posible. «Para mí 'Cantando bajo la lluvia' fue la forma de llenarme de ganas de vivir», sueña aún con la luz apagada: «Yo voy al cine solo, y a las cuatro de la tarde. Nunca fui al cine a meter mano, como otros».

No era de extrañar que encontrara «en el tiempo del rodaje la mayor felicidad». El creador de 'Mentiras y gordas' se reconoce «director de actores. Me encanta hablarlo todo, jugar, rodearme de gente cómplice». «Sí tengo un sexto sentido para captar el talento, pero hubiera estado ciego si no hubiera visto que un primer plano de Mario Casas era pura energía». Así lo mostró en aquella cinta que descubrió a la que iba a ser la nueva generación de estrellas del cine español, desde Hugo Silva y Alejo Sauras a Asier Etxeandía y Ana de Armas. «Hay que vivir la vida a tope», repite una y otra vez un indómito Yon González en la película coral que Albacete dirigió con David Menkes en 2009 sobre un verano de ligues, mentiras, sexo, drogas y confusión. «Era la juventud precrisis, esa de no existe el futuro, vamos a hacerlo todo ahora. Tuvo que venir el palo. Creo que ahora se preocupan más por su entorno», observa el director, quien incluyó las drogas casi como un personaje más, aunque «el amor», reflexiona, «es más potente que las drogas. El amor y el deseo».

El cine le ha dejado momentos potentes como una descarga eléctrica: «No olvidaré a Cayetana Guillén caminar por la calle Preciados vestida de época al iniciar el rodaje de 'Más que amor, frenesí'. Pensé 'ya estoy aquí'». No le importa cumplir años al cineasta: «Estás vivo y cada vez sabes más», afirma, aunque no se libre del empeño humano de gimnasio y piscina para mantener el reloj a raya. Tampoco le preocupa alejarse de esa conexión con la juventud que busca en cada filme. «Conecto con ellos, porque me gusta el cine, la música, el arte. Me empapo, aunque es verdad que la edad te da una reflexión, una visión de lo ya vivido». Le mantienen despierto los viajes y la curiosidad, pero sobre todo «la constancia. Intento ser arrollador, contagiar con mi ilusión». Tiene ya los motores encendidos de su próxima película, que rodará en 2017, un drama más al estilo de esa tierna y terrenal historia de 'Sobreviviré'. «Me he volcado en el universo femenino y sigo obsesionado por lo que sucede, la homofobia, el maltrato a la mujer», afirma el cineasta. Obsesionado por contar con las luces apagadas.

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