PROPIOS Y EXTRAÑOS

La tonada de la madera

Jesús rasguea su guitarra clásica en el parque Almansa de San Javier. / A. S.
Jesús rasguea su guitarra clásica en el parque Almansa de San Javier. / A. S.

Jesús Marí, carpintero e informático, guitarrista y bloguero, fue monaguillo, mecanógrafo y cajista de imprenta. «Antes no me arrancaba con la chicas y ahora me tienen que parar», despierta

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

«¡Villaescusa! ¿Chipre capital?», disparaba malévolo el maestro a Jesús Marí paseando entre los pupitres de la escuela, dispuesto a pillarlo en un renuncio, como el criado karateka del inspector Clouseau. «¡Nicosia!», respondía presto el niño Jesús, un as en Geografía pero tímido a rabiar en el patio del colegio. Tampoco era el más veloz, porque «jugando a 'recatalauva' y al 'güasi' el que corría más era 'el Ignacio', y a las chapas el que más ganaba era Joaquín Pardo», pero sí el más piadoso: «Me sentaba en misa en primera fila para que el cura me viera y me hiciera monaguillo». Y así logró Jesús, hasta que se marchó a la mili, un papel estelar cada domingo y fiesta de guardar.

Un querubín devoto y bonachón debía ser blanco fácil en el patio escolar: «Se metían conmigo incluso en el Seminario. Yo iba peinado con mi rayica y, si me despeinaban, venía mi hermano y los calentaba», le pesa a Jesús no haber despertado antes porque «la timidez no sirve para nada». «Me gustaba una nena y estuve años detrás de ella sin decir nada. Me arranqué tarde, pero ahora me tienen que frenar. Le tiro los tejos a todo lo que se mueve», se reivindica el sentimental. «Cuando salgo con chicas, siempre he pagado yo y pongo música romántica en el coche», galantea el adorador de Perales y Adamo, Roberto Carlos y Aznavour. «Por encima de todos está Alberto Cortez. Mi preferida, 'Mi árbol y yo', me pone los pelos de punta. ¿Te sabes esa de 'Te llegará una rosa cada día...'? -canturrea-. La toco con mi guitarra». Esa guitarra que Jesús compró con 23 años el 4 de agosto de 1986 por 45.000 pesetas a la fábrica valenciana de Sánchez Carpio con una funda de madera forrada, le acompaña con la rondalla, las misas amenizadas y las serenatas. «Se las damos a una novia que se va a casar. Y también cantamos las 'mañanitas' bien temprano a una pareja nueva o a las que cumplen bodas de oro», avisa Jesús, que aprendió en cadena familiar: «Mi hermano Javier iba a clases, luego me enseñó a mí y yo a otro hermano. El cuarto no quiso aprender porque le dolían las punticas de los dedos. Y toca la flauta», sacó partido el músico, quien mantiene una web con miles de seguidores, cancionerointeractivo.com, y un canal de Youtube para enseñar los acordes y tonos de cientos de canciones. «Me da tristeza que se pierda la tradición, los pasodobles de la rondalla, las canciones de tuna y de misa. Quiero hacer una escuela de música de rondalla y folclore para los jóvenes», se decide el guitarrista, que ha compartido la afición con sus varios oficios. «Fui el segundo de San Javier en aprender a escribir a máquina con todos los dedos. Con diez años iba a la Notaría a escribir con papel timbrado cuando salía del colegio», repasa currículo. «Arreglé ruedas de coches, trabajé de programador informático y llevé la contabilidad de algunos negocios», cuenta Jesús, que disfrutó como un niño cuando fue cajista de imprenta, colocando letras de plomo y dibujos antiguos en los libros de las fiestas.

Quién
Jesús Marí Villaescusa.
Qué
Carpintero y guitarrista.
Dónde
San Javier.
Gustos
La música religiosa y Alberto Cortez.
ADN
Manitas y sensible.
Pensamiento
«Creo que hay cielo. Al cien por cien no lo sé, pero mi hermano me lo ha dicho».

Como Jesús es un manitas, no le costó aprender con 15 años el oficio de carpintero, su verdadera vocación. «Aprendí con Antonio Muñoz 'El Torreta' y después con Rafael Pastor, y de carpintería lo sé todo», coge Jesús el serrucho. Su mejor festín es una buena madera: «La cepillas, la regruesas, la lijas», explica como si cantara una nana. «Tengo un trozo de madera de Oregón y de vez en cuando cortaba un poco para olerla. Pero no me des aglomerado», pone límites el artista.

«Cuando salgo con chicas pongo música romántica en el coche»

«A veces sueño el pasado, el presente y el futuro», comparte Jesús sus visiones nocturnas. «He soñado con mi padre, Javier 'El sastre', con el San Javier antiguo. Sueño en sepia. Camino por las calles de tierra, veo las casas antiguas, entro en el Casino y le digo a los hombres 'mañana empieza la guerra'», avisa Jesús, quien advirtió a su padre: «Soy tu hijo. Vengo del futuro». Al guitarrista le encanta soñar: «Me acuerdo de todo», revela, aunque le asusta una pesadilla repetitiva con nubarrones y tempestad. «Salen demonios de las nubes y atacan a la gente. Igual es el fin del mundo», teme Jesús, a pesar de que cree que «hay cielo. Al cien por cien no lo sé, pero mi hermano, que falleció, me ha enseñado en sueños dónde está».

 

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