Toda la vida en el móvil

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOL

El móvil vale para un roto y también para un descosido. Con él pagas en la gasolinera, bajas volumen al televisor, entras al fútbol, conoces los horarios de los autobuses e incluso hablas por teléfono. Pronto se utilizará como pasaporte, si prospera la prueba que el año que viene tienen previsto hacer del proyecto KTDI (iniciales inglesas de identidad digital del viajero conocido). Quien lo posea podrá desplazarse entre destinos internacionales sin esa pequeña cartilla que suele estar caducada cuando más la necesitas.

La propuesta parte del Foro Económico Mundial y la desarrolla en colaboración con la consultora Accenture. El viajero será reconocido mediante sus parámetros biométricos. El móvil hará las funciones del microchip del pasaporte, almacenando todos los datos personales del titular. Quieren testarlo el año próximo en conexiones aéreas entre Canadá y Países Bajos.

No faltan detractores de esta medida. Es evidente que toda la información del viajero quedará registrada y a disposición de todos los gobiernos del mundo y de las grandes compañías. Así que, si por un casual, viajas a Nepal, antes de engancharte al operador local de telefonía comenzarán a bombardearte con ofertas de excursiones al Everest y propuestas de restaurantes donde probar los mejores momos del país.

En España no nos quedamos cortos. 'miDGT' se llama la aplicación en la que trabajan los informáticos de la Dirección General de Tráfico para que pronto podamos llevar el carné de conducir también en el celular. Esta app será más completa que la del pasaporte, pues también permitirá al titular llevar la documentación de sus vehículos en formato digital y con plena validez legal.

Tanto avanzan estas aplicaciones que el DNI del futuro será como los chips de los perros. Nos lo implantarán detrás de una oreja para que las autoridades puedan identificarnos mediante lector electrónico hasta desde el helicóptero Pegasus. Es cuestión de meses.