Venirse arriba

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

Mientras hay quien madruga para colocar la sombrilla en primera fila de playa, otros aguardan en la cola para que les cojan una vía en el antebrazo. La actividad no baja en verano en la cuarta planta del Hospital de Día de la Arrixaca, tan abarrotada como cualquier porción de arena en La Manga del Mar Menor. El cáncer no entiende de vacaciones ni de termómetros a punto de reventar. Unos tienen la suerte -que dan por sentada- de utilizar estas fechas para desconectar de su día a día; otros no pueden desconectarse de la bomba que les suministra su dosis de quimio, y con la que cargan como si fuera una piedra de 60 libras a su espalda. Una roca como aquella de la que hablaba 'The Boss' en 'The Rising' ('Venirse arriba', como a mí me gusta traducirlo).

Con la tragedia aún reciente, Springsteen se puso en la piel de uno de los bomberos que echaron el resto en el ataque a las Torres Gemelas. Lo que se desprende de esta canción va, sin embargo, más allá y empuja a abrirse «camino ante la oscuridad» y a luchar por levantarse, siempre con el apoyo del prójimo. Como si el diagnóstico fuera su particular 11-S, y ante el colapso de buena parte de las estructuras de su vida, los pacientes de Oncología encaran dos retos: el primero, sobrevivir; el segundo, darle normalidad a una situación que es cualquier cosa menos normal, mantener la cabeza en un sitio y rehacerse anímicamente. Frente al miedo y a lo que muchos consideran un castigo, esto es a veces lo más complicado. Así, en esta batalla cotidiana, en las salas de tratamiento se entremezclan conversaciones triviales, con bromas sobre la enfermedad o mensajes de ánimo y complicidad: «Aquello que se ve es la Cabaña Buenavista; podríamos ir a comer un día». «A unos les toca el Euromillones, a otros nos cae esto». «Tengo que deciros que yo os veo guapísimas».

Pero, mientras otros se tuestan al sol, es difícil imaginar qué puede sentir el chaval de 20 años, rapado y con los auriculares puestos, que apura en una esquina el contenido de su gotero. Para un enfermo nunca es fácil 'venirse arriba'. El deber de todos es no ponérselo difícil.