Muertos

Daniel Vidal
DANIEL VIDAL

Igual que le pasa al zagal de 'El sexto sentido', en ocasiones yo también veo muertos. Y tengo tanto miedo como el chiquillo que protagoniza esa escena en la que revela al doctor Malcom Crowe 'su secreto'. Es decir, que ve fantasmas 'andando como personas normales' y que los muertos 'no se ven unos a otros'. La pobre criatura, llorando del canguelo, le dice al inefable psicólogo infantil interpretado por Bruce Willis que ve muertos 'por todas partes, todos los días'. Como yo, copón.

Qué horror de cadáveres políticos en el Congreso de los Diputados, sin ir más lejos. Zombis de la cosa pública preocupados únicamente por arañar unas migajas de poder, por demostrar quién huele más a podrido. Incapaces de ponerse de acuerdo si no es para llevarse otro pedazo de jalufo a la boca o para hacer huir despavoridos a los votantes.

Luego se encuentra uno con la horrible tragicomedia de la política cartagenera. Ya sin dar la menor importancia a líderes fantasmales de medio pelo con ínfulas de Mussolini, es tétrico comprobar los argumentos -o la ausencia de ellos- que exponen unos ediles de Movimiento Ciudadano y de Vox para votar en contra de cambiar el nombre del Auditorio Parque Torres por el del creador de La Mar de Músicas, al que ahora todos llaman Paquito. Aquí también huele a muerto, y no precisamente por Paco Martín, más presente y necesario que nunca.

Y cuando parecía que nuestros políticos no podían horripilarnos más, un padre mata a su hijo y Twitter se llena a derechas e izquierdas de gurús de la justicia social que utilizan la muerte de un niño de 10 años para ver si el parricidio es más o menos intrafamiliar, más o menos de género, más o menos machista.

Y así, de paso, atizamos al contrario. Vomitivo. Como decía el pequeño Cole en la película de M. Night Shyamalan, algunos 'solo ven lo que quieren ver y no saben que están muertos'. Qué miedo.