Entusiasmo final

Rubén García Bastida
RUBÉN GARCÍA BASTIDA

No hay principio que no llegue tras la conclusión de algo. De ahí que afrontemos los desenlaces con sensaciones encontradas. Lo describió bien Ray Loriga en la novela 'Za Za, emperador de Ibiza': «Hay un entusiasmo muy peculiar que solo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que solo se abrazan en los funerales». Ahora se acaba el verano y nosotros somos esos tipos en mitad de un abrazo de doble naturaleza. Contentos de vernos, pero no aquí.

El final del verano lo anunció esta semana el cielo de la Región con su descortesía habitual: con una gota fría que lo puso todo patas arriba y volvió a convertir las ramblas en ríos y agosto en septiembre. Una tromba que arrastró el polvo y los contenedores y las fotos de tu último viaje. También las ramas, los recuerdos y hasta los adoquines. La lluvia en Murcia hace montañas con todo. A veces estamos tan atentos, tan absortos en la tarea de sortearlas, que ni siquiera nos damos cuenta cuando el verano aprovecha para marcharse por una salida auxiliar. Puedes fiarte menos de él que del invierno y menos de los charlatanes que de la gente callada por pura estadística: los primeros prometen demasiado.

Así que aquí estamos, habiendo secado ya los aparcamientos y los túneles subterráneos; con los obstáculos retirados y los vertidos denunciados, un año más, sin saber si empezamos algo, lo terminamos o solo caminamos en círculos.

Reconozco que, aunque la corriente mayoritaria establece que los años se deben medir y celebrar de enero a enero, nunca he conseguido desligarme de la tradición, asentada desde la escuela, de hacerlo en cursos. Por eso el calor me parece un paréntesis y agosto un periodo de entreguerras.

Ya solo necesitamos creer que el curso que arranca nos servirá para lograr aquello en lo que fracasamos en el anterior y que, como escribió Leopoldo María Panero, «llueve por nosotros y la nieve es nuestra». Si no lo creyéramos, nos detendríamos de inmediato. Si vamos a caminar en círculos, lo haremos lo mejor que sepamos. Con ese peculiar entusiasmo que acompaña al final y al comienzo de las cosas.