No se lo cuentes a nadie

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

A la gresca andan este verano los representantes de la patronal de la hostelería y los de los trabajadores del sector. Más de uno habrá escuchado tambores de guerra al toparse con inusuales protestas a pie de playa y casi en sandalias. El motivo: las negociaciones para actualizar el caduco convenio colectivo han encallado en dique seco. Dos cuestiones son las que han enconado las posiciones: las subidas salariales y los complementos en caso de baja. Los sindicatos ya han amagado con una huelga que de momento duerme el sueño de los justos.

No es cuestión de enfangarse aquí con quién tiene razón y quién no, aunque para mí un buen acuerdo colectivo es el que fija unas condiciones laborales dignas, teniendo en cuenta el contexto económico del momento y sin herir de muerte a aquellas empresas razonablemente viables. Pero lo que sí me dejó a cuadros escoceses fue el argumento que utilizó la patronal hace unas semanas para acusar de intransigencia a sus contrarios en la mesa. «Incluso nos han coaccionado con instigar inspecciones de trabajo, lo que consideramos impropio y de mal gusto», denunciaba, con cierta torpeza. Fue leer aquello y empezar a tararear el estribillo de 'The Lost Art of Keeping a Secret' -'El arte perdido de guardar un secreto'-, de los californianos Queens of the Stone Age. 'Hagas lo que hagas, no se lo cuentes a nadie', repite una y otra vez Josh Homme, líder de una banda de rock mayúscula.

El lamento de la patronal puede evocar, salvando enormes distancias, a la 'La ley del silencio' de Elia Kazan. Sin embargo, a mí la improcedencia del argumento me suena más a la 'ley del patio del colegio': no hay perdón para los chivatos.

Tres amigos habituales del sector hostelero tengo. Los tres han tenido que echar muchísimas más horas de las cotizadas según contrato. Eran lentejas. En todos lados hay quien hace las cosas bien y quien no y una actividad inspectora asfixiante puede ser contraproducente. Pero mis colegas habrían agradecido que alguien hubiera velado por sus derechos.