¡El Borrico!

ANTONIO PARRA

La verdad es que está habiendo muy buen cante en esta edición del festival. El Pele, uno de los que ha pasado este año por el escenario del antiguo mercado de La Unión cantó para romperse la camisa. Y no digamos en el apartado de baile, con Alba Heredia y con Farruquito.

El Pele hace décadas que es un verdadero genio para quien quiera entenderlo, pero es que además ahora se encuentra en un momento excelso. Mercé también cantó muy bien, mejor que las últimas ocasiones en que lo he escuchado (en unos días lo escucharé otra vez en Flamenco on Fire, en Pamplona, acompañado esta vez por por Tomatito). Y Pedro El Granaíno estuvo excelente, lo que ya ha convertido en una costumbre.

Sin embargo, estas opiniones las deslizo aquí con cuidado y humildad, porque ya saben ustedes que en esto del flamenco ocurre lo mismo que con el fútbol, que hay 45 millones de seleccionadores nacionales. Pues en el flamenco últimamente existen más de cuarenta millones de flamencólogos expertos a más no poder. Menos mal que éramos pocos, como decía mi tío Chano Lobato, que en paz descanse.

Hace muchos años uno tenía que aguantar a los clásicos peñistas más o menos mairenistas, que acababan siendo peñazos. Aquellos capaces de apuñalar al cantaor y hasta al apuntador si no había hecho el tercio como decía él que había que hacerlo y que lo hacía su tatarabuelo Juan el de la Picaza Honda, que nunca existió, pero daba lo mismo.

No obstante, cuando en los años ochenta y noventa los de la Movida y 'modelnos' en general se apuntaron a los toros y al flamenco, y escuchaban el cante como la ópera, en silencio, sin un ole y aplaudiéndolo todo, indiscriminadamente, uno acabó añorando a los viejos peñistas de los setenta; ¡Por Dios, que vuelvan y que den el tostón!, pensabas.

Bien, pues ahora es peor. Ahora, ni viejos peñistas intransigentes pero más o menos con un conocimiento, ni modernos de los noventa, desconocedores pero respetuosos. Ahora ni conocimiento ni humildad: ¡Todos flamencólogos!, todos dispuestos a impartir cátedra al pie de la 'Catedral' del cante:

«El Mercé no vale 'na' ni canta flamenco. Y El Pele ese no hace más que gritar, ¡y vaya una gorra que lleva!»

-«Hombre...», te atreves a balbucear.

-«Nada, nada, el que tiene que venir es el Borrico».

-«¿Se refiere usted al tío Gregorio El Borrico, el de Jerez?»

-«¡Sí!».

-«Pero si El Borrico lleva cuarenta años muerto...».

-«¡Nada, nada, El Borrico!».

-«Vale, caballero, lo que usted quiera, pero déjeme en paz, que estoy cenando».