Bigotes en la gran pantalla

Bigotes en la gran pantalla
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FERNANDO PERALS

Salió del Teatro Fernán Gómez de la capital de España y un aullido alertó a su acompañante. Estaba ahí, frente a sus ojos, bajo un vehículo. La primera mirada hizo el resto. Fue un amor a primera vista. Así comienza la historia de Pedro Ángel Roca, actor murciano que apareció en 'Cuéntame cómo pasó', entre otras obras, y su gato 'Firmín'. El animal tiene 11 años, salió del parque de El Retiro recién nacido y no regresó jamás. Desde entonces, su hogar es al lado del intérprete. «Me lo encontré cuando tenía un mes de vida debajo de un coche. Estaba muy asustado. Lo cogí para llevarlo al veterinario. Mi intención no era quedármelo, sino rescatarlo de la calle. Esa noche estuve muy entretenido con él, le pusieron todas las vacunas y al final me lo quedé. Yo nunca había tenido mascotas, más allá de periquitos, peces y tortugas. De pequeño tenía miedo a los gatos. 'Firmín' fue todo un aprendizaje para conocer el mundo animal».

Más de una década después de la llegada del felino, el actor es otro. Le ha cambiado su mentalidad, su día a día, y en definitiva, su vida. Viaja de Madrid a su tierra, Murcia, cada vez que puede escaparse para disfrutar de unas cortas vacaciones. A su lado siempre va 'Firmín', un animal enamorado hasta las trancas de su dueño: «Tiene pasión conmigo. Es como si fuera un Dios para él. Tenerlo en casa y que te espere detrás de la puerta cuando llego me llena mucho. Te recompensa con su compañía. Lo tengo como si fuera un hijo. He experimentado mayor conciencia animal. Soy vegetariano y animalista porque su presencia me ha cambiado el chip totalmente».

'Firmín' se alimenta de un pienso especial porque está fastidiado de la uretra pero tiene el atún como un tesoro muy preciado. Al igual que el gato siente adoración por su amo, los sentimientos cambian cuando hablamos de otros humanos: «Es un poco antisocial. Odia a mi sobrino con toda su alma y cuando algún amigo nos visita no le deja respirar, lo lleva negro». Con once primaveras en su lomo, al animal no le gusta la actividad en exceso. Va de la cama al sofá y del sofá a la cama. Se pasa el día tumbado, pero cuando llega la hora del sueño para el actor «se vuelve loco. Le entra el ataque de quemar energía. No deja dormir a nadie», señala Pedro Ángel. El rostro del animal queda plasmado en esta entrevista pero no es extraño que a algunos les suene familiar. Ha hecho sus pinitos en la gran pantalla con algún cameo que otro: «Siempre que he podido lo he sacado en cortos o series. Es una miniestrella de mis obras».