El dentista y sus bulldogs

Óscar Castro, con sus dos bulldogs franceses. / Martínez Bueso
Óscar Castro, con sus dos bulldogs franceses. / Martínez Bueso

Óscar Castro tiene dos bulldogs franceses, llamados 'Vito' y 'Sony', de siete y cuatro años respectivamente

FERNANDO PERALSMurcia

El vacío que deja la desaparición de una mascota a veces es tan letal que debe ser ocupado vertiginosamente con el fin de tornar la tristeza en una nueva ilusión. Y así fue como llegó 'Vito' (como Corleone, el protagonista de 'El Padrino'), un bulldog francés, a la vida de Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España. Era el año 2012 cuando de cachorro aterrizó para ocupar el hueco que otro perro de la misma raza, 'Moyo', había dejado. Este se murió de forma prematura y creó un ambiente de tristeza que solo 'Vito' pudo reparar: «Cuando se te muere una mascota, como se les quiere tanto, o llenas el vacío que te ha dejado inmediatamente o no quieres volver a tener un animal. Nos dio mucho cariño y fue más bueno y leal que todo lo que he visto en mi vida», relata Óscar.

'Vito' rebosa cariño por una familia que le adora y que perdona sus torpezas y travesuras «porque, después de todo, son animales». Es el rey de la casa, aunque comparte espacio con 'Sony', otro bulldog francés que fue adoptado hace dos años en busca de una atención y un cariño que hasta el momento desconocía. Su relación empezó siendo difícil, tal y como Óscar señala: «Desconfiábamos de 'Sony', porque no había socializado con nadie, ya que le tenían descuidado en una habitación. No sabía jugar, si le acariciabas se echaba a temblar, y nos costó mucho que se integrara con 'Vito'». Tiempo después, 'Sony' es el más cariñoso y está entregado a todos los que habitan en la vivienda.

El mayor adora la comida. Su obsesión es dormir. Y comer, todo lo que se le ponga por delante. Acecha a Óscar y los suyos en cualquier ocasión con el objetivo de conseguir «algún detalle de la familia cuando estamos en la mesa». Dueño y mascota cuentan con una rutina cuando el primero menciona las palabras mágicas: «En cuanto le digo: 'Vito', vamos a vigilar el perímetro, él ya está en la puerta esperando uno de sus momentos preferidos del día, que no es otro que el paseo».

En estas fechas que el sol derrite a humanos y animales, 'Vito' tiene un gran aliado: el agua. Cuando toca la hora del baño, normalmente cada 10-15 días, el perro espera a sus dueños con deseo de darse un respiro. Cuando la piscina se abre o la familia acude a la playa ya no hay 'Vito' para nadie: «Es el primero en correr a darse un remojón». Con siete años a sus espaldas, este animal llegó para poner las tiritas en el corazón de una familia que ahora no se plantea la vida sin él, «y sin su fiel escudero 'Sony', claro».