La vida a lomos de un caballo

María José Peñalver, con sus dos caballos. / J. M. Rodríguez / AGM
María José Peñalver, con sus dos caballos. / J. M. Rodríguez / AGM

El mundo animal, y en especial los caballos, es el gran amor de María José Peñalver, decana del Colegio de Arquitectos de la Región

FERNANDO PERALS

Una pasión. Guiar tu vida a través de ellos. Criarlos, verles crecer y disfrutarlos recorriendo todos los rincones del país. El mundo animal, y en especial los caballos, es el gran amor de María José Peñalver, decana del Colegio de Arquitectos de la Región. Torre Pacheco es donde está situado el paraíso para alguien que vive por y para sus animales. Tres perros (bodeguero, pastor alemán y un mestizo de galgo y pastor alemán). Gallinas, de las que utilizan sus huevos para alimentarse. Tortugas. Un gato. Una perdiz, y las joyas de la corona, dos caballos: 'Albero' y 'Campeón'. Esos son los inquilinos de una finca que María José visita los fines de semana y algún rato libre de lunes a viernes.

'Albero' y 'Campeón' representan una forma de vida para su dueña: «Yo siempre he estado ligada al mundo del caballo desde que era pequeña. Competía en salto en un club hípico. Conocí allí a mi marido. Tuvimos ocho y ahora solo nos quedan dos. Viven felices y relajados, como en un hotel de seis estrellas. Queremos que se sientan en su hábitat. Te aportan paz, una desconexión total y una visión de la naturaleza muy distinta». 'Albero' nació en la propia finca y tiene nueve años. 'Campeón' fue comprado cuando tenía ocho meses a un vecino y tiene siete años de vida. Ambos están en su plenitud y su dueña le dedica los sábados y domingos íntegramente.

Ficha

Nombres
'Albero' y 'Campeón'
Raza
Pura raza española
Edad
'Albero': 9 años, 'Campeón': 7 años

Estos dos animales son, sobre todo, los compañeros de viaje para María José. Tanto es así que cada año disfruta de una de las experiencias más bonitas que se pueden vivir en pareja, según relata la dueña: «Todos los años vamos desde Torre Pacheco a Caravaca en caballo, que son tres días. Etapas de más de 40 kilómetros. El viaje requiere mucha logística: estudio de planos, sitios donde puedan dormir y alimentarse los animales... Cabalgamos desde las 6.30 de la mañana hasta las 21.30 horas de la noche. Todas las historias que te pasan son especiales. La gente simpatiza mucho contigo. Se vuelve cariñosa, solidaria y generosa. No es una afición, es un estilo de vida. Me gustaría vivir así en un futuro, aunque ahora mismo solo puedo los fines de semana».

A la decana, que siempre le tienta la idea de añadir otro potro a la familia, se le ha quedado pequeña esta ruta y quiere sumar nuevas experiencias junto a su marido y sus adoradas criaturas: «Queremos hacer la vuelta a la Región de Murcia y la ruta Roncesvalles-Santiago, que son 10 días. Cuando tengamos un mes de vacaciones iremos a cumplir nuestro sueño: viajar desde Murcia hasta Santiago».