Orden, amor y odio

Orden, amor y odio
edu botella / AGM

La llegada de una mascota a un hogar da por finalizada tu vida tal y como era hasta ese momento. José Antonio Macías, oncólogo del hospital Morales Meseguer, experimentó esta sensación con la llegada de 'LaPepa'

FERNANDO PERALS

La llegada de una mascota a un hogar da por finalizada tu vida tal y como era hasta ese momento. Te exige orden, atención, responsabilidad y mantener tus cinco sentidos alerta en todo momento. Es uno más solo con poner una pata debajo de tu techo. José Antonio Macías, oncólogo del hospital Morales Meseguer, experimentó esta sensación con la llegada de su mascota, 'LaPepa'. Es una perra de raza teckel kaninchen, que tiene tres años y llegó en verano de 2016 porque su dueño se quedó prendado de ella. «Nunca había tenido una mascota y esta raza siempre me había llamado mucho la atención. La recogí en un criadero de Alicante y cuando le vi la cara supe que iba a ser ella. Me cambió la vida porque me obligó a ser más ordenado».

José Antonio vive solo, no tiene más hijos que 'LaPepa', porque así la considera, y por eso «hablo con ella, discuto y tengo una relación amor-odio». Cuando regresa a casa tras una intensa jornada, nada más traspasar la puerta, la emoción de ver a su mascota lo inunda todo de felicidad. Adora su compañía y que siempre tenga el 'modo cariño' activado. Le pide comida a su dueño cuando este cocina pero pocas veces le da una alegría. Por eso, el teckel se toma la justicia por su mano y ataca algunas de las cosas que más le gusta meterse en la boca: «Se come los bolígrafos, los libros... ¡y mis calcetines!».

La vida de esta criatura cuando llegó a los brazos de José Antonio no fue fácil. El oncólogo pasaba muchas horas en el hospital con sus pacientes e interminables reuniones. Su perra, mientras, esperaba en casa ladrando. Tanta soledad sentía que unos vecinos llamaron a la Policía y denunciaron a su dueño, que poco podía hacer. La mascota sufrió un síndrome de abandono durante unos meses que, afortunadamente, desapareció con el paso del tiempo. Ahora, tras una operación de ligamento en la rodilla, la perra disfruta los sábados y domingos de los mejores planes de ocio. «Los fines de semana me acompaña a tomar un café o una copa. Voy a algún bar donde dejen entrar animales y allí nos sentamos los dos con un 'gin-tonic'».

Disfrutan del tiempo que pasan juntos como pocos. Al dueño apenas le sale una mala palabra hacia esta mascota a la que la gente adora «por su gracia y su saber estar». Por ahora, el oncólogo no tiene pensado meter un nuevoamigo de 'LaPepa' en casa porque «la atención que requiere esta no te deja planteártelo». José Antonio y su perra son uno. Superan los obstáculos unidos y brindan juntos por mantener una relación fraternal en la que el amor supera al odio.