A la caza del ladrón

A la caza del ladrón
antonio gil / agm

FERNANDO PERALS

Pasaron ardillas, peces y hasta ratones. Todo ello para lograr que el entusiasmo canino de su hijo se esfumara. Como es normal, debido al enorme empeño que los más jóvenes ponen en lo que desean, este no desapareció y se fue acrecentando con el paso del tiempo. Y ese momento volvió a servir de ejemplo de que el amor de una madre hacia un hijo es implacable. Antonia Martínez, catedrática en Ciencias Políticas, es la dueña de 'Tula', una shnauzer mini a la que le contemplan cuatro primaveras y que su pequeño pedía con insistencia desde hacía tiempo. «La compramos de cachorro. Mi hijo quería un perro. Yo no. Bajo ningún concepto. Al final nos pusimos a buscar por distintos sitios. Vimos a esta en un criadero y se enamoró. Intenté convencerlo para que eligiera otras opciones porque no sabía qué era un shnauzer. Fue ver a 'Tula', la cogió, la abrazó y dijo: 'Quiero esta mamá'. Tenía un mes. Estamos encantados. Es más inteligente que muchas personas que conozco».

Para Antonia, esta mascota es la idónea para su hijo. Porque es cariñosa, lista y aporta la calma que necesita todo niño. Además, ella goza de lo lindo viéndolos a los dos frente a frente: «Mirar a mi hijo con ella es increíble. Es un amor absolutamente generoso. Se abrazan, se besan. Es flipante. Me gratifica». Pero 'Tula' no es solo una tierna compañía. Va mucho más allá. Lucha por los que le rodean. Protege a los suyos frente a todo y a todos. Defiende, sin capa y sin espada, de cualquier peligro que aceche a la familia: «Una vez nos salvó de un robo. Entraron a casa y no nos dimos cuenta. De pronto se puso a ladrar como nunca lo había hecho y sabíamos que algo pasaba. Fuimos a ver qué ocurría y tenía enganchado al ladrón por el pantalón. A pesar de lo pequeña que es, nos auxilió. Cuando ve a hombres vestidos igual que aquel ladrón les ladra lo que no está escrito».

Este chucho no es el primero que pasa por la vida de Antonia. Esta, cuando era pequeña, tuvo a su lado a otro perro que le robó el corazón. Se lo robó y un tiempo después se lo llevó. Ahora, Antonia ha recuperado la parte del cuerpo humano más importante, pero igual que en el pasado bombeó por 'Chui', en el presente y futuro lo hará por 'Tula': «Yo no quería tener perro porque ya en mi adolescencia conviví con uno. Lo quería muchísimo y un día se perdió. Lo pasamos mal. Como mi hijo se puso como se puso, esta última entró en casa. Ahora estoy encantada. No me quiero ni imaginar que le pase algo a la perra. No he conocido jamás a alguien que sea tan inteligente y nos dé tanto amor».

Ficha

Nombre
Tula
Raza
Shnauzer
Edad
4 años