Manuel Lombo: «Me vendo más como cantante que como cantaor»

El cantante Manuel Lombo./
El cantante Manuel Lombo.

El artista recuerda hoy a Bambino en el Festival del Cante de las Minas en una actuación en la que también viaja hasta la esencia del flamenco

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

A La Unión, Manuel Lombo (Dos Hermanas, Sevilla, 1979), cantante más que cantaor, como él prefiere presentarse, ya tuvo ocasión de tomarle el pulso sobre el escenario de su Antiguo Mercado Público hace más de una década. Lo recuerda con cariño. En aquella ocasión ocupaba un espacio más alejado de los focos y de la atención del público: «Fui a cantar para el baile, y ganó la chica a la que yo le cantaba, Ángeles Gabaldón, que se llevó el Desplante [en 2002]. ¡Quién me iba a decir a mí que iba a volver como figura para ofrecer un espectáculo!», cuenta. Lo hace hoy, a las 23.00 horas, cuando está previsto que comience la segunda de las galas flamencas del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión, con la actuación, también esta noche y tras la intervención de Lombo, del onubense Pitingo.

Tome nota

Qué
Concierto de Manuel Lombo, que presenta 'LomboxBambino'. Completa Pitingo con 'Mestizo y fronterizo'.
Dónde y cuándo
En el Antiguo Mercado Público de La Unión, esta noche a las 23.00 horas.
Entradas
Disponibles desde 59,68 euros

-¿Qué propone hoy?

-Mi actuación es un espectáculo dividido en dos partes: en una, voy a hacer flamenco ortodoxo, tal y como yo lo entiendo, y en otra, interpretaré canciones de 'LomboxBambino', mi último trabajo. Aunque la gente considera la figura de Bambino como flamenca, a mí me gusta dejar claro que en mi espectáculo una parte es más ortodoxa, y la otra más melódica.

-¿Por qué?

-Mi raíz viene del flamenco ortodoxo, de cantar para el baile; lo que ocurre es que luego derivé en otro tipo de música que, quizá, la gente llama de forma equivocada flamenco, pero para mí no lo es. Siempre he vendido mi imagen más como cantante que como cantaor, a pesar de que me prodigo mucho en festivales flamencos. Creo que hoy se están haciendo cosas de mucha calidad, pero no son flamenco. Por ejemplo, Bambino es una figura indiscutible que muchas personas encajan dentro del flamenco, pero para mí el flamenco es más amplio y, sobre todo, con más seriedad y más jondura.

-¿Cómo lo entiende?

-Con el acompañamiento de una guitarra y palmas. Ni siquiera le introduzco percusión; me parece que la pureza es la voz y la guitarra. Repito, respeto muchísimo a los compañeros que mezclan otras músicas, porque todo enriquece, pero yo lo entiendo como una voz y una guitarra.

-¿Y cómo es 'LomboxBambino'?

-Hemos hecho una recopilación de algunos éxitos de Miguel Vargas junto con otras canciones suyas que no son tan conocidas para el gran público, pero que creo que tienen una gran trascendencia en musicalidad y letras. La mayoría son con ritmo de tango y bulería, excepto alguna zambra.

-¿Por qué Bambino?

-Fue una bonita casualidad. A mí, la música de Miguel siempre me ha llamado la atención. De hecho, en mi primer trabajo discográfico incluía uno de su último disco. Siempre he tenido muy presentes su música y sus canciones. Fue el Teatro de la Maestranza de Sevilla el que me propuso hacer un espectáculo dedicado a Bambino; pensé que, ya que me ponía a trabajar en hacer la selección de temas, sería muy bonito dejarlos grabado. Con en el tiempo, nos hemos encontrado con un disco que ha sido un punto de inflexión en mi carrera y que me ha permitido llegar a más público.

-¿Cómo es usted?

-Tengo un punto de encuentro, que no de parecido, con Miguel. Me gustan las letras de carácter dramático, en cuanto a amor y desamor, y me gusta vestir de una forma peculiar en el escenario, siempre muy elegante. Miguel también era muy transgresor. Aunque a mí, sobre todo, lo que me hace sentirme cómodo es decir las cosas bien; más que buscar el efecto técnico. Y en eso también tengo como escuela a María Jiménez.

-¿Qué defiende?

-Mi música no es reivindicativa; no tengo más pretensiones que la de hacer disfrutar al público. No soy un artista reconocido a nivel nacional, pero me ilusiona que la gente siga reclamando mi música. Cuando termina el año puedo decir que he hecho una treintena de conciertos, todos en teatros o auditorios previo pago de entrada, y eso es muy importante.

-¿Para qué le sirve y le ha servido la música?

-Sobre todo, para disfrutar del momento. Cuando eres más joven te marcas una serie de metas y no terminas de disfrutar de tu profesión. Pero llega un punto en el que ese disfrute se hace presente y te olvidas de lo que te queda por conseguir. Yo me encuentro en un momento muy especial de mi carrera.

-¿Por qué senda le gustaría transitar en el futuro?

-Por la que el destino me trace. Hace ya algún tiempo que se me pasó esa fiebre de querer llegar a más. Creo que las expectativas nos traen siempre más frustraciones que satisfacciones. No le pido a la vida y a mi carrera más que lo que tengo.

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