Mayra Andrade: «El feminismo empieza en los hombres»

Mayra Andrade./
Mayra Andrade.

La artista de Cabo Verde cierra esta noche la velada inaugural de La Mar de Músicas con la mezcla de afrobeat y música urbana de su último álbum, el notable 'Manga'

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

Tras cinco años de silencio discográfico y un proceso de búsqueda y reflexión, Mayra Andrade encontró un nuevo modo de expresión con 'Manga' (2019), un estupendo álbum entre el afrobeat, la música urbana y la música tradicional de Cabo Verde y que, manteniendo sus señas de identidad, supone un avance hacia un sonido más contemporáneo, en parte gracias a la producción de dos talentosos jóvenes creadores africanos: el marfileño 2B y el senegalés Akatché. Mayra Andrade pondrá esta madrugada el broche final a la primera jornada de la vigésimo quinta edición de La Mar de Músicas. La caboverdiana afincada en Portugal se defiende con solvencia en castellano.

Mayra Andrade

Dónde.
Castillo Árabe, Cartagena.
Cúando.
Esta noche, a las 2 de la madrugada.
Precio.
Entrada al Auditorio Parque Torres: 25 euros.
Qué.
Jornada inaugural de la XXV La Mar de Músicas.

-Cinco años después de su anterior disco, llega a La Mar de Músicas a presentar 'Manga'. Intuyo que es un avance importante.

-Sí, muy importante. Con 'Manga' abro una nueva etapa, es un nuevo discurso musical, no solo de canciones sino también de conciertos, imagen, medios, promoción... Todo es bastante diferente y probablemente más cercano a quien yo soy realmente y a la mujer que me siento hoy.

«Mis raíces siempre van conmigo, lo que hay es una forma nueva de enfocarlas»

-¿Ha sido importante la aportación de 2B en la arquitectura sonora de 'Manga'?

-Sí, claro, 2B es uno de los dos productores musicales del disco y por tanto su aporte debía ser importante y así ha sido.

-Por primera vez hay un acercamiento a la música urbana.

-Sí, por primera vez en un disco mío hay programación y electrónica mezclada con instrumentos acústicos. Hemos vestido mucho la música con esta rítmica urbana y me siento muy satisfecha.

-He leído que el disco nace de un sueño que tuvo con David Bowie. ¿Es cierto?

-El disco no, pero empecé... La sonoridad del disco nada tiene que ver con David Bowie, pero yo soñé con él y cuando me desperté empecé a componer. Estaba un poco perdida, no sabía muy bien por dónde empezar, porque salía de un momento que me había tomado para mí, al margen de la música, porque mi gira había sido muy intensa y necesitaba algún tiempo. Y a partir de este sueño empecé a componer las canciones. Así que de algún modo fue revelador.

-¿Cree en los sueños, que se pueden interpretar, que afectan a nuestra vida?

-No sé, creo que algunos sí y otros no. Pero probablemente sean el deseo de algo que llevamos dentro de nosotros.

-'Manga' es un disco femenino. ¿También feminista?

-También. Porque ser feminista es querer la igualdad entre hombres y mujeres. Entonces, claro, es un disco feminista.

«Este disco tiene el poder y la fuerza que tengo yo hoy y cómo me siento»

-Es sutil pero poderoso.

-Sí. Esto probablemente tiene mucho que ver con el momento de mi vida. Mi música es consecuencia de mis vivencias, de mi persona. Con cada disco puedo recordar muy bien la etapa de la vida que estaba atravesando, está muy conectado. Y este disco tiene el poder y la fuerza que tengo yo hoy.

-El feminismo está en auge. ¿Cree que algún día se logrará la igualdad definitiva entre hombres y mujeres?

-Yo creo que nada es definitivo, hay siempre que luchar para conseguir las cosas. Pero creo que hay una generación de personas, mujeres y hombres, mucho más conscientes de la disparidad de género existente, de la misma forma que creo que nunca se ha visto una generación tan buena de padres. Creo que empieza ahí, en los hombres asumiendo una parcela mucho más consciente, mucho más responsable, mucho más presente, mucho más visible. Creo que eso también ayuda y mucho a que los cambios sean posibles.

-Musicalmente, parece haber una búsqueda de sus raíces caboverdianas si bien con un sonido notoriamente contemporáneo.

-Fue el gran desafío de este disco. No diría que hay una búsqueda de mis raíces, pero sí que hay una forma nueva de presentarlas. Porque mis raíces siempre las llevo conmigo, nunca tuve ningún conflicto de identidad ni nada parecido, siempre sentí pertenecer a ese lugar. Después de haber hecho cuatro discos, sentí que era el momento de abrir una nueva página pero sin perder mi esencia caboverdiana.

-¿Le resultó sencillo?

-No. Me tomó mucho tiempo llegar a un camino válido, entender lo que yo quería: la tradición y la modernidad, la cosa más urbana y el afrobeat. A qué familia musical yo me quería acercar, porque hay un millón de posibilidades. Ha sido un proceso muy profundo también, porque estuve mucho tiempo sola con esta ambición y poca gente entendía o creía en lo que yo quería hacer. Hasta que di con el equipo perfecto para lograr este resultado.

-¿Cuáles son las formas caboverdianas presentes: morna, zouk, batuque...?

-Ninguna en particular. Hay una influencia muy grande del afrobeat. Lo que está ahí es una determinada forma de tocar el violão (la guitarra acústica portuguesa), el serrinho u otros instrumentos. Pero en general se trata más de ingredientes caboverdianos al servicio de una sonoridad nueva. No es tanto que haya una morna o un batuque lo que lo diferencia de mis discos anteriores, se trata más bien de encontrar una voz propia.

-Será su primera vez en La Mar de Músicas, no en España. Aunque tampoco suele prodigarse en nuestro país. ¿Conoce La Mar?

-Me gustaría ir más a España, no entiendo muy bien cómo hago tantos conciertos en Francia y en Portugal y en el medio pasan pocas cosas para mí. Es sorprendente. No conozco La Mar de Músicas, voy a ser sincera. Vivo un poco el día a día, porque si anticipo tanto me vuelvo loca.