Dos Prometeos en la versión libre sobre la tragedia de Esquilo

El director José Carlos Plaza (centro), rodeado de los actores Lluís Homar (i), Fran Perea (arriba dcha.), Amaia Salamanca y Alberto Iglesias. /
El director José Carlos Plaza (centro), rodeado de los actores Lluís Homar (i), Fran Perea (arriba dcha.), Amaia Salamanca y Alberto Iglesias.

Cara a cara de Fran Perea y Lluís Homar, el vigor de la juventud y la sabiduría de la experiencia, en la noche de 'La Verdad' del Festival Internacional de San Javier

LA VERDAD

El escritor y poeta Luis García Montero firma la versión de 'Prometeo', la tragedia de Esquilo que protagoniza hoy en el Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier, en la noche de 'La Verdad', el actor Lluís Homar y dirige José Carlos Plaza, para quien el texto escrito por el director del Instituto Cervantes es el mejor que ha tenido en sus manos en toda su trayectoria teatral.

La conjunción de talento que se da en este 'Prometeo' fue ampliamente refrendada en su reciente estreno en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, tanto por la crítica como por el público. Fran Perea, Amaia Salamanca, Fernando Sansegundo, Israel Frías y Alberto Iglesias completan el reparto del montaje que llega al Festival de Teatro, Música y Danza de San Javier con el aforo vendido.

El Festival de Mérida y Pentación Espectáculos producen el montaje que plantea un desdoblamiento de Prometeo, con el actor Fran Perea en el papel del impetuoso Prometeo joven dando la réplica al escéptico Prometo anciano, interpretado magistralmente por Lluís Homar. Ahí es donde radica la principal novedad de la apuesta de García Montero en su versión libre sobre la tragedia de Esquilo. Dos Prometeos en escena y al mismo tiempo, enfrentando cara a cara el vigor de la juventud y la sabiduría de la experiencia. La escena se desarrolla al completo en el «desván de la historia», un remoto lugar al que es condenado Prometeo tras robar a los dioses el fuego para entregárselo a los hombres, en el que se mantiene con vida una eternidad encadenado a una roca sirviendo de alimento a las águilas apoyado en la esperanza de que un día nacerá el hombre que acabará con Zeus.

Así, Prometeo anciano se pregunta si valió la pena entregar el fuego a los hombres y sufrir el castigo eterno de Zeus por aquella hazaña heroica del Titán amigo de los mortales que ahora se cuestiona las razones que lo llevaron a robar la llama que llevaría la sabiduría al hombre. La escenografía del murciano Paco Leal es uno de los aciertos de la obra. Prometeo cumple la condena de Zeus encadenado a esa roca y sufriendo los ataques de las águilas que devoran su hígado eternamente debido a su inmortalidad. La diatriba que mantiene Prometeo consigo mismo se verá interrumpida por personajes que representan la fuerza del poder, del amor, de la amistad y de la soberbia. El coro tendrá una importante presencia en el montaje convertido en los males que Pandora, la mujer creada por Zeus, extenderá entre los hombres una vez abierta la caja que portaba.

Para José Carlos Plaza, esta función es «muy necesaria» porque habla sobre «creer en el ser humano, algo tan difícil en este momento». El escepticismo de Prometeo sobre su acción y las consecuencias que ha tenido hasta ahora con guerras y otras injusticias incluidas, le acabará llevando a la búsqueda de lo que hay de positivo en el desarrollo de la humanidad que él facilitó robando el fuego.

Para Montero, Prometeo «hizo muy bien» en entregar el fuego a los humanos «porque la vida merece la pena y porque la esperanza es casi un sentido común». Plaza ha contado con Mariano Díaz en la música, y Pedro Moreno y Gabriela Salaverri en el diseño de vestuario.