Paco en el recuerdo

Actuación de los Morente, en la noche de este sábado, en La Mar de Músicas./Pablo Sánchez / AGM
Actuación de los Morente, en la noche de este sábado, en La Mar de Músicas. / Pablo Sánchez / AGM

Velada irregular con la saga de los Morente para clausurar el festival La Mar de Músicas

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

No supieron los representantes de Cartagena reconocer su figura, pero hay asuntos que van más allá de los desvaríos de ciertos políticos. La figura de Paco Martín quedará en la memoria de la ciudad mucho tiempo después de que nadie recuerde el nombre de ninguno de ellos y buena prueba la tuvimos el sábado a la tarde cuando gran número de representantes de la cultura se dio cita en la calle Sor Francisca Armendariz para inaugurar el fantástico mural que, coordinado por Ramón García Alcaraz (My Name's Lolita Art), realizaron en su honor y en clave de un cierto realismo mágico los artistas gráficos portugueses Federico Draw y Rodrigo Contra. Un bello gesto que se vivió con momentos emocionados, antes de que la saga de los Morente protagonizara la jornada de clausura de la cualitativamente notable vigésimo quinta edición de La Mar de Músicas. Una edición que ha contado con concierto de la talla de los del demoledor Kamasi Washington, Marlos Williams, Dead Combo, António Zambujo, Luísa Sobral, Trending Tropics, Salif Keitas o Toquinho con Sílvia Pérez Cruz... Ahí queda eso.

Ficha

Conciertos:
Kiki Morente / Estrella Morente / Soleá Morente.
Lugar:
Auditorio Parque Torres / Castillo Árabe.
Calificaciones:
Interesante.

Quizás el flamenco no fuera la opción más festiva para una velada de cierre, pero en todo caso el problema de llamarse Morente es que, se haga lo que se haga, no se puede estar a la altura de tan ilustre apellido. Imposible alcanzar el grado de excelencia, precisión y jerarquía del astro del Sacromonte, uno de los más grandes de la historia del flamenco. Estrella es la ortodoxia, el purismo, la seriedad. Pese a que en esta ocasión se decantó por la algo más ligera copla, tan como argumenta en su último álbum de estudio tras siete años sin disco. Es una muy buena cantante y no deja de ser un placer escuchar 'Ay, pena, penita', 'Antonio Vargas Heredia' o esa canción de arrieron de las serranías que recogiera Federico García Lorca y que lleva por título 'Los cuatro muleros'. También, claro, 'El día que nací yo', 'Yo soy esa' o la despedida con 'Madrina'. Ya la habíamos disfrutado, años ha, en La Mar de Músicas y el auditorio casi completo supo apreciar su valor. Es la más severa, pero también la mejor de la saga.

La 'reina de la familia', como señaló en el concierto de apertura el menor Kiki. Pero este, ay, se encuentra aún lejor de ser un cantante con autoridad. Esgrime momento buenos, pero de a día de hoy da por dos de arena por cada una de cal. Acompañado por guitarra y cajón, sorprendió y no para bien una penúltima canción en clave de pop romántico -para lo que él mismo tomó la guitarra- sin aparente sentido a no ser de que haya decidido abandonar el flamenco para entregarse al pop comercial. Sólo fue un lapsus, no parece que vaya a tomar esa deriva. Los tangos finales tampoco fueron de tirar cohetes, aunque la letra -intuyo que de su padre a su madre («quien te va a cantar canciones de amor») resultó ciertamente emotiva. Quizá dándole tiempo...

Lo de Soleá no tiene aparente solución y ya son varios los años que lleva en esto. Empezó con flamenco y continuó con su propuesta de pop divertido, pero en su caso el problema es que, siento decirlo, no es una buena cantante. Cuando se mide 1,80 no se puede jugar de pivot; cuando no se tiene oído, no se puede cantar bien. Finalizó La Mar de músicas. Ya la echamos de menos.