«No hay monotonía en la vida del artista»

Los Vivancos. / PROMOCIONAL
Los Vivancos. / PROMOCIONAL

Los Vivancos defienden hoy su espectáculo 'Nacidos para bailar' con danza, música y acrobacias

ANTONIO RIVERA

Elías Vivancos (Barcelona, 1976) es uno de los siete hermanos educados desde muy jóvenes en música, danza, gimnasia y artes marciales, que en 2007 decidieron unir sus caminos para formar el grupo Los Vivancos. Uno de ellos, sin embargo, se ha tomado un año sabático tras ser padre, por lo que no estará en La Unión, donde hoy actúan. Más de una década después, Elías cuenta unas 1.300 actuaciones en 52 países mientras se relaja en Ibiza tras un sinfín de ensayos. A La Unión traerán su espectáculo 'Nacidos para bailar', en el que colaboran, en la gira española, con la Fundación Querer a través de su proyecto benéfico 'El taconeo solidario'.

El 'show' contiene numerosos elementos ajenos al flamenco: la misma banda sonora se grabó con una orquesta sinfónica, que interpreta adaptaciones de Metallica, Leonard Cohen y Beethoven. Aunque el ritmo flamenco está presente en la música, Los Vivancos no se consideran flamencos ni pretenden serlo. «Siempre hemos dicho que nuestros espectáculos no son flamenco, y este último es el que más se aleja y explora», señala Elías. «El flamenco tiene unas raíces muy profundas que deben ser preservadas, porque es hermosísimo, pero también nos parece muy bonito que exista esta apertura a la fusión». Según él, lo más importante para un artista es ser honesto y sincero, y el tipo de 'show' que ofrecen es el resultado natural de su heterogénea formación. Además, el integrante de Los Vivancos prioriza al público, que es para ellos «como un integrante más del grupo», al que intentan transmitir la energía que manejan.

Para Elías Vivancos, compartir carrera y vida con la familia es una aventura que, sobre todo, le ha enseñado a madurar: «Cuando empezamos con los espectáculos había muchos roces, porque no es lo mismo la palabra de un hermano en casa que cuando él también es coreógrafo y compositor». Para ellos, el hecho de ser hermanos genera la unidad que tan fácilmente se percibe en el escenario, pero también implica cierta fragilidad. «Aquí no puedes faltar a los ensayos, no te pueden despedir y no hay sustituciones», señala Elías.

La propuesta de los hermanos «es la que más se aleja del flamenco»

Después de tantos logros junto a sus hermanos, resulta inevitable preguntarse por aquello que nunca haría en familia. «Si ahora empezara algo nuevo, quizá me gustaría hacerlo en solitario para tener esa experiencia», apunta el artista, «porque trabajar siempre en grupo acaba haciendo que te acomodes, sabiendo que puedes aflojar un poco y alguien recogerá el testigo». Para Elías, sería un buen aporte enfrentarse a un proyecto en el que solo él tuviera que asumir «responsabilidades y consecuencias».

Teniendo una educación tan rica en las disciplinas que ahora forman su espectáculo, para el artista resultaba impensable rebelarse y dedicar su vida a algo distinto: «Hay una cosa que me fascina del arte, el que no exista la monotonía. Si no me hubiese dedicado al espectáculo, tendría que haber sido algo que me diera esa incertidumbre. Nunca he querido hacer otra cosa».

Su padre, Pedro Vivancos García, que tuvo 39 hijos, entre ellos los siete artistas, es la raíz de todo esto. De él, los hermanos comparten el interés por la fusión de estilos, que viene de la máxima que se grabaron a fuego en su infancia: «Nunca digas 'no puedo'». Cuando apenas contaba diez inviernos, Elías Vivancos ya asistía al conservatorio de música y al de danza. «Un día, el profesor de chelo me dijo que eso era imposible, que un músico no podía ser bailarín. Tenía que decidirme por una de las dos y, hasta que no lo hiciese, no volvería a darme clases», recuerda el artista. Esto, más que una ducha de realidad, resultó un sinsentido para él, pues en casa le enseñaron que el único límite para conseguir algo era el propio esfuerzo. Esa mentalidad del progenitor de los artistas, convencido de que, con trabajo duro, era perfectamente posible controlar dos disciplinas tan distintas, parece muy presente en los espectáculos de su prole. Elías Vivancos no ha vuelto a hablar con su pofesor de chelo. Cree que no le llegó la noticia de que sí era posible.