Medio drogados

Niño de Elche, este viernes, durante su actuación en La Mar de Músicas./Pablo Sánchez / AGM
Niño de Elche, este viernes, durante su actuación en La Mar de Músicas. / Pablo Sánchez / AGM

El problema de Niño de Elche, autor del rompedor 'Voces del extremo' (2015), es que cada vez más se está convirtiendo en una caricatura de sí mismo

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍNCartagena

No se le puede negar a Niño de Elche una curiosidad no exenta de riesgo y osadía en cada uno de sus pasos. El último, titulado 'Colombiana' y que presentó la noche del viernes en La Mar de Músicas, juega con los cantes de ida y vuelta de la época de las colonias españolas de ultramar y así, cumbias, sones cubanos y cantos tradicionales aztecas se entremezclan con tangos, seguiriyas, saetas -estupenda la que deviene en marcha militar en honor de Cartagena-, nanas o peteneras.

Ficha

Conciertos
Niño de Elche / Hermanos Cubero / Amaia.
Lugar
Patio CIM / Auditorio Parque Torres.
Calificaciones
Interesante / Bien / Cierto interés.

Siempre presentados al modo de pequeñas dramaturgias independientes, justificando su natural condición de 'performer' antes que de cantante o cantaor al uso, el de Elche comenzó su actuación por el final, esto es, agradeciendo hasta a su familia, para arrancarse a continuación por los 'Tangos de la ayahuasca', una especie de ritual con texto de Antonio Escohotado repitiendo una y otra vez la palabra 'ayahuasca' a modo de mantra, de manera que aquello parecía el fluir hacia el absurdo de una ceremonia evangelista. Aviso, no bajaría el tono predicador en toda la noche.

Y es que si formalmente la conexión de flamenco y música latinoamericana es la norma, ideológicamente el plan gira en torno a las drogas y su aceptación. «Somos bolsas químicas, no hay que tener miedo», señaló políticamente contundente. El problema del autor del rompedor 'Voces del extremo' (2015) es que cada vez más se está convirtiendo en una caricatura de sí mismo. Y de la saludable ironía del inicio y los textos más intensos del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal y su 'Flor/Canto', cada vez se va enredando más en sus monólogos hasta acabar pareciendo más un humorista que un autor crítico. El culmen llegó con su 'Pregón de los caramelos', con requerimientos de vendedor ambulante sazonados por cantes antillanos y cubanos y letra que remite al gitano Macandé. Aquello acabó a golpes contra el público: caramelos contra todos.

Una burbuja llamada Amaia

Entre silbidos de pastoreo y vestidos con traje de domingo, los Hermanos Cubero ofrecieron su revisión del folclore castellano con algún apunte de bluegrass americano. Mejor cuando se quedan en la península. Guitarra acústica y mandolina para una sucesión de seguidillas corridas del centro de Castilla, tan básicas en su forma como notables en unos textos que van de la reivindicación de los trabajadores (a destacar 'Trabajando para la MCA') al amor por Olga, la mujer de Enrique fallecida hace tres años, con Amaia como invitada para cantar 'Tenerte a mi lado'.

Precisamente Amaia, quien convocó a un público más joven del habitual, cerraría la velada con su pop ingenuo y feliz, tan naif que cuesta entender más allá de los 18. Lo más destacable de la pamplonica es… su agencia, capaz de introducirla en todos los festivales –en los que pinta poco y en los que pinta aún menos- con solo tres canciones en plataformas digitales y sin un solo disco que echarse al oído. Trabajo de puro marketing que ya veremos si es saludable o si la acaba quemando antes de tiempo. Eso sí, su entusiasmo en escena resulta entrañable. Versiones de Cecilia ('Desde que tú te has ido'), de Los Fresones Rebeldes ('Medio drogados'), del murciano Marcelo Criminal ('Perdona') y final con 'El relámpago'. La chica canta bien, espero que la burbuja no se pinche antes de tiempo.