Vaya usted con blues

Buddy Whittington y Santiago Campillo en el Auditorio Parque Almansa. / Pedro Sáez
Buddy Whittington y Santiago Campillo en el Auditorio Parque Almansa. / Pedro Sáez

San Javier se despidió con otro lleno para vivir el duelo de guitarras entre Whittington y Campillo

Alexia Salas
ALEXIA SALASSan Javier

Quien se sacó la última entrada de Jazz San Javier para despedirse con un banquete de blues, se cenó de primer plato una delicatessen a la francesa. Se reunían los músicos preferidos del recordado Michel Legrand para invocar su elegancia compositiva y ese sentido cinematográfico de las melodías que hizo posible canciones que, al sonar de nuevo, estallan en estambres de recuerdos. Escenas de Steve McQueen y Faye Dunaway con ese fondo de 'The windmills of your minds' o la suite que enmarca el bellísimo rostro de Julie Christie en 'El mensajero', van pasando como nubes por la ventanilla de un vuelo delicioso. La prolífica carrera del pianista y compositor francés da para tanto -más de 200 bandas sonoras además de clásicos del jazz-, que una selección se haría difícil.

La banda reunida en esta producción propia del festival, le hizo justicia. El contrabajista Pierre Boussaguet dirigió el homenaje junto a una coordinada violinista, Sharman Plesner, que alternó protagonismo con la cantante Natalie Dessay, en su punto de encanto y delicadeza tonal. De temas más jazzísticos a partituras clásicas y canciones románticas, repasaron del memorable Legrand algunos de sus temas más aplaudidos.

Ficha

Conciertos
Buddy Whittington (voz y guitarra), Santiago Campillo (guitarra y voz), Oneida James (bajo), José Ciudad (batería), Mauri Sanchis (Hammond) y Ñaco Goñi (armónica) / Pierre Boussaguet (contrabajo), Sebastian DeKrom (batería), Patrice Peyrieras (piano), Sharman Plesner (violín) y Natalie Dessay (voz).
Cuándo
Sábado 27 de julio.
Dónde
Auditorio Parque Almansa. San Javier.
Calificación
Divertido / Encantador.

De la brisa francesa al tórrido éter del blues. A Santiago Campillo lo esperaban sus groupies murcianos en el foso del auditorio, preparados para esa autoridad en el riff que caldea sus directos. El guitarrista se hizo acompañar de nuevo por Buddy Whittington, cuyo sonido mucho más punzante y metálico complementa el registro de blues. No hay pisotones ni confrontación de cuerdas. Campillo, uno de los guitarristas españoles más solventes, cede terreno en la primera parte al de Texas para recorrer algunos temas del estilo sureño, menos oscuro que otras ramas del blues y más compatible con el soul y el rock'n'roll.

En la segunda parte, el ceñudo texano dio un paso atrás para hacer de sideman de Campillo, que sacó su influencia clásica del blues y su aroma de los setenta, pero sobre todo el toque maestro de la veteranía. El murciano echa leña al fuego con profundos punteos y el roce con el público, que lo rodeó en su paseo por el foso en una noche de intenso calor, que registró uno de los 'llenos' del 22 Festival. A la fiesta de despedida se fueron sumando el cantante David Sooper, con su desgarro soulero y el armonicista Ñaco Goñi. Solo una pega, que es más bien una extrañeza. Compartiendo escenario con uno de los mejores organistas de Hammond como es Mauri Sanchís, debe ser pecado no dejarle apenas espacio para escuchar su amplio colorido en el blues. Le ocurrió lo mismo a Goñi. Muchos esperábamos esos solos que no llegaron.