Arden las calderas del funk

Maceo Parker, con su saxo, un rey en el escenario del Parque Almansa de San Javier. / PEDRO SÁEz
Maceo Parker, con su saxo, un rey en el escenario del Parque Almansa de San Javier. / PEDRO SÁEz

La leyenda estadounidense Maceo Parker puso a bailar a un auditorio repleto, que acababa de ovacionar al trío jazzístico de Niels Lan Doky

Alexia Salas
ALEXIA SALASSan Javier

Lo que hace Niels Lan Doky y sus dos jóvenes músicos no lo hace, ni lo hará, un algoritmo. Tocar de corazón, elevar a la audiencia a unos centímetros del suelo, compaginar perfecta ejecución y maremotos internos, no es de máquinas ni de prejuicios sobre la frialdad del norte.

Con pronunciado acento romántico, el jazz fluido del danés se adhiere pronto a la piel. Marcó la salida con dos homenajes, su particular 'Forever Frank' dedicado a Sinatra, y una versión bañada en magnetismo y tensión rítmica de 'Man in the mirror', que hizo famosa Michael Jackson en los ochenta. Sus dos cómplices empezaron a dar ya muestras de una chispa que iba a ir a más hasta poner el auditorio el pie. Doky es un talentoso compositor, capaz de llevarte por la nocturnidad urbana de 'Nature of business' y de ensancharte los pulmones con 'December'. Su joven baterista Niclas Bardeleben terminó por robarle el protagonismo con sus originales intervenciones, como ese acompañamiento brioso a la pandereta y sus creativos solos finales con las baquetas, las escobillas y las manos en las ejecuciones más contemporáneas del trío, inspiradas en la naturaleza y la cultura escandinavas, cuyos músicos han tomado la delantera en los nuevos derroteros del jazz.

Ficha

Conciertos
Niels Lan Doky (piano), Tobias Dall (contrabajo) y Niclas Bardeleben (batería). / Maceo Parker (cantante, saxos y flauta), Greg Boyer (trombón), Will Boulware (teclados), Bruno Speight (guitarra), Rodney 'Skeet' Curtis (bajo), Pete MacLean (batería) y Darliene Parker (cantante).
Cuándo
Viernes, 26 de julio.
Dónde
Auditorio Parque Almansa. San Javier.
Calificación
Notable.

La noche iba a saltar de las puertas del cielo a las calderas del funk, y no con cualquier demonio, sino con el sabio Maceo Parker, sumo sacerdote del funky soul. A sus 76 años no escatima en ritmo ni en voluntad de espectáculo. Desde el inicio prende la mecha que incendia de inmediato el recinto para bailar su contagiosa fórmula, a la que añade todo cuanto contribuya a la fiesta. Así que ves a Maceo Parker dando pasos de hip hop, bromeando con el público y jaleando a sus músicos. Es verdad que dosifica su saxo, que ha estado desde los años sesenta al servicio del género, tanto en la banda de James Brown, la de Prince y la de George Clinton, Parliament-Funkadelic.

Con ese alimento hipervitaminado de funk, su cuerpo es puro groove. Eso sí, 16 años después de su último concierto en San Javier, sorprende ver en él la huella del tiempo. Parker puede ser el canto del cisne de la generación semilla del género, que por fortuna tiene cantera joven abierta a nuevos enfoques, porque las ganas de bailar pervivirán al reinado de los dichosos algoritmos.

El personal lo demostró en una de las noches más candentes del Festival. Un lleno total para rendir el cuerpo a la pista de baile. Con un teclista y un trombonista curtidos en jazz, Parker se pertrechó además en la guitarra aguda de Bruno Speight, que hace de guía por los pantanosos territorios de Marvin Gaye. Igual que al soulman, el saxofonista rinde tributo a Ray Charles con 'You don't know me', que canta con gafas negras y voz cavernosa.

El espíritu incendiario de James Brown tampoco se ausentó ni un instante, aunque fue en 'Make it funky' cuando la banda se dejó poseer sin reservas, desde la corista Darliene Parker, en la onda 'black power', hasta el saxo de pura fiesta, que alternó después con la flauta. Sonaron 'hits' con efectos secundarios impredecibles sobre los noctámbulos: 'Stand by me', 'Pass the peas', 'Let's get it on'. El príncipe del funk se despedía una y otra vez para volver a encadenar otra descarga. Nadie quería dejar de quemarse con su ritmo.