El diablo, los carga el diablo

Un momento de la representación, el domingo en la clausura del 50 Festival de San Javier, de 'Perfectos desconocidos'. / Pepe H
Un momento de la representación, el domingo en la clausura del 50 Festival de San Javier, de 'Perfectos desconocidos'. / Pepe H

'Perfectos desconocidos' clausuró el domingo el certamen con el público en pie

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Vaya por delante que otros actores bordaron, a las órdenes de Álex de la Iglesia en una película que logró para las arcas del cine español más de 20 millones de euros, sus interpretaciones en 'Perfectos desconocidos': Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández y Pepón Nieto. Y quede dicho, inmediatamente después, que los actores que representaron en la noche del domingo su versión teatral, en la divertidísima clausura de una 50 edición del Festival de San Javier que, dirigida por David Martínez, entre la taquicardia perenne y el entusiasmo ídem, ha supuesto todo un éxito de público, estuvieron también a un nivel altísimo: individualmente y en conjunto. Siete intérpretes dando vida a sus personajes de un modo que no suele fallar: entregados, deliciosos y, ¡ay, el humano vivir!, certeros y naturales a la hora de mostrar esa fragilidad, esa torpeza cuando se trata de gestionar nuestros afectos, y esa tentación de lo más reincidente a la mentira y a la ocultación que -¿o no?- nos caracteriza a casi todos, porque tendremos que confiar -¿o no?- en que «siempre hay un justo en Sodoma».

En 'Perfectos desconocidos', tres parejas de amigos y el soltero del grupo, además de ser también el gordo y el parado y el que ya no llaman sus colegas para quedar a jugar al fútbol, que todo lo tiene el pobre hijo, incluida una doble vida que sus más íntimos ignoran, quedan a cenar -bueno, sobre todo a beber- en la casa de la que se supone que es la pareja más madura, que ya les digo yo que no, y más estable económicamente, que ya les digo yo que sí, de todos ellos: son Eva, psicóloga, y Alberto, cirujano plástico, ambos padres de una hija que está en edad y en modo de que quién la quiera, que se la lleve gratis.

Quedan para cenar y lo que no saben es que se van a tener que enfrentarse a la verdad: se mienten, desconfían, se traicionan, se niegan a ver que ya no queda nada del fuego primigenio. Y se quedan desnudos de alma: con sus miserias, con sus dolores, con sus desencantos. Te ríes mucho, muchísimo, pero el final es amargo: otros días vendrán, sí, pero la amistad ya ha quedado herida, el amor se ha quebrado y hay hijos de por medio cuyas vidas también se verán afectadas. Hace ya una eternidad que, reunidos en la Villa Diodati de Lord Byron, el anfitrión retó a sus invitados -Mary Shelley, Percy Bysshe Shelley y John Polidori- a inventar cada uno de ellos una historia de terror. Qué gran idea tuvo, porque de ahí surgió 'Frankenstein', esa joya literaria de rechupete. El reto que les propone Eva a sus amigos es otro: jugar a un juego que les podría quemar y que así fue: les condujo a tener que airear la vergüenza acumulada, el dolor disimulado, tanto desengaño. Una ocurrencia cambiará el rumbo de la noche, y conducirá la historia de la comedia -fresca, repleta de diálogos chispeantes...- al drama. Propone la anfitriona que, mientras dure la cena, sean compartidos y escuchados todos los mensajes o llamadas que lleguen a cada uno de los móviles de sus invitados, y por supuesto al suyo y al de su marido. Y, a partir de ese momento, igual que el personaje de Marina ya se había despojado de sus bragas nada más llegar, todos comenzarán a despojarse a la fuerza de sus máscaras y de sus hipocresías tejidas en el día a día y, ahora, desveladas un poco a modo de 'reality show' o de bodevil de rabiosa (y lamentable) actualidad.

Como un tiro

Daniel Guzmán, él mismo también actor, ha dirigido muy bien a sus colegas, todos ellos responsables de que esta función, también muy bien arropada por la escenografía y vestuario de Silvia de Marta, y el diseño de luces de José Manuel Guerra, transcurra como un tiro: encanta al público y el éxito les ha abrazado. Los actores son Inge Martín (Eva), Fernando Soto (su marido Alberto), Jaime Zataraín (el taxista Santi), Elena Ballesteros (Violeta, pareja de Santi), Ismael Fritschi (Lucas, ¿recuerdan lo de soltero, en paro...?), Antonio Pagudo (Antonio, el abogado que cree poder arreglarlo todo), y Olivia Molina (Marina, mujer de Antonio, con bragas o sin ellas). El público que llenaba el Auditorio Parque Almansa les dedicó a todos una gran ovación; de momento, los móviles, uy, uy, uy, permanecían apagados.

Así fue

Obra
'Perfectos desconocidos'
Autor
Paolo Genovese
Versión
David Serrano y Daniel Guzmán
Intérpretes
Inge Martín, Antonio Pagudo, Olivia Molina, Fernando Soto, Elena Ballesteros, Jaime Zataraín, Ismael Fritschi
Escenografía y vestuario
Silvia de Marta
Diseño de luces
José Manuel Guerra
Producción
Jesús Cimarro
Representación
Auditorio Parque Almansa de San Javier, domingo 25 de agosto de 2019
Calificación
Muy divertida