Y a la noche se le fue la mano

Pitingo, entregado, en su actuación del sábado en La Unión. / Pablo Sánchez / AGM
Pitingo, entregado, en su actuación del sábado en La Unión. / Pablo Sánchez / AGM

La velada de Manuel Lombo y Pitingo fue «una pura fiesta» que puso a bailar al público del festival de La Unión

PATRICIO PEÑALVER

Con Manuel Lombo y su espectáculo 'LomboxBambino' y Pitingo con su 'Mestizo y fronterizo', en la pasada noche del sábado, muy mal se tenía que poner la cosa para que a la velada no se le fuera la mano con esa propuesta lúdica y festera. La cosa, que no es otra que eso que llamamos flamenco, con todos sus matices y todas sus aristas, prometía.

El sevillano Manuel Lombo desde un principio le quiso añadir un plus especial a su anunciado espectáculo con una parte de 'palos' flamencos, acompañado por la veterana guitarra de Pedro Sierra, las palmas y coros de Laura Marchena y Cristina Toval y los jaleos de Torombo. Comenzó cantando por alegrías, malagueñas con abandolaos y una buena serie por soleá que remató por bulerías, para terminar con dos cantes por mineras. Mientras el cantaor cambiaba su vestuario, el guitarrista Pedro Sierra se lució en un solo, con un soberbio toque por farrucas.

En esa segunda parte, Lombo se acordó de aquella vez que había pisado esas tablas acompañando en el cante a la bailaora Ángeles Gabaldón en 2002, que ganó el trofeo El Desplante. Sin embargo, ahora el que ocupaba la parte central del escenario era él, quien comenzó su homenaje al gran Bambino con el tema 'Soy lo prohibido'; al terminar dio una pataíta y se vino arriba. Prosiguió con 'Mi amigo', ese soneto musical de Rafael de León, y el popular tema 'La luz de tus ojos grises', que cantara La Paquera de Jerez. Manuel Lombo, en el papel de Bambino y con un espectáculo que tiene ya muy rodado, se siente a gusto. Después de interpretar 'Advertencia', remató su muy buena actuación con 'Háblame' y, cantando a capela, bajó del escenario y recorrió el patio de butacas, terminando entre los aplausos del público.

Durante el descanso, en ese ínterin, en los camerinos se abrazaron los dos artistas, y Lombo le deseó suerte a Pitingo.

Pitingo, concentrado en sí mismo, llegó con hambre atrasada y dispuesto a encontrarse con el duende, a mostrar su nuevo trabajo: 'Mestizo y fronterizo', con el que acaba de estar un mes y medio en un teatro de la Gran Vía de Madrid. Empezó con su excelente banda y sus coros góspel anunciando la fiesta que llegaba. Lo hizo con el tema 'Fuera cadenas', y ahí sonó una carcelera y una toná grande, que cantaba Jacinto Almadén, una delicia de arreglo musical. Se arrancó por soleá con el tema 'Imagen', basado en una visión directa que tuvo el guitarrista Mario Escudero el día que asesinaron a Jonh Lennon. Con su coro de góspel, formado por Astrid Jones, Deborat Ayo y Dani Reus, se lució en un brillante juego de voces con 'Gospelerías'. Con el tema 'A contratiempo buena cara', siguió por esos caminos que propone con la interculturalidad de gitanos, payos, afroamericanos y latinos. El ambiente se fue caldeando al tiempo que prosiguió con 'Georgia On My Mind', mítico tema de Ray Charles; hasta llegar a una espectacular versión de 'Soul man feat', de San Moore.

Morente y Charico

Y de nuevo, otro clásico: 'Cucurrucucú paloma'. Entre tema y tema, Pitingo contó anécdotas, a lo Chano Lobato, con cierta guasa gaditana, entre otras cosas, para descansar las cuerdas vocales, que tiene que forzar en los agudos. Ya antes le había dedicado la actuación al cantaor granaíno Charico, al que conoció cuando se presentó de joven al concurso de La Unión. Y así llegó el tema 'Estrella', que ha sido todo un himno generacional. Recordó a José Manuel Gamboa y al gran Enrique Morente, que le habían dado seguridad por entonces. Pitingo se acordó de aquellas palabras que Morente le dijo, y que le habían ayudado a relativizar las críticas: «No te preocupes, Antonio, a mí han tratado de destruirme durante treinta años». Ni qué decir que esta versión de 'Estrella' es muy hermosa, con ese final de ritmo de marcha procesional. Un gran trabajo, pues, de José Manuel Gamboa, en los arreglos musicales, y en la producción de este disco, que también no deja de ser una enciclopedia del cante, no solo teórico.

Llegó otro momento álgido con el famoso 'Proud Mary', en la versión de Tina Turner; le siguió el 'Guantanamera' y con el 'Quimbara' de Celia Cruz, a los concurrentes, ya hacía un tiempo que se les había ido las manos. Querían más y Pitingo les ofreció un popurrí con versiones de discos anteriores. Con 'Sobreviviré', de Gloria Gaynor llegó el trueno final, y ya a esa altura del largo concierto, el personal, puesto en pie, alzó las manos y se echó a bailar. Con un fin de fiesta por bulerías se despidieron Pitingo y su excelente grupo. Mereció la pena, la noche fue una pura fiesta.

 

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