Un solo coro en la Catedral: al alba...

José Mercé, con las manos en el corazón, acompañado en el escenario por Mercedes García, su mujer, magnífica con las palmas. / josé maría rodríguez / AGM
José Mercé, con las manos en el corazón, acompañado en el escenario por Mercedes García, su mujer, magnífica con las palmas. / josé maría rodríguez / AGM

José Mercé, en pleno estado de forma, dijo que se sentía como en casa y reiteró que hace tiempo que piensa que el Festival de La Unión es el más importante del mundo

PATRICIO PEÑALVER

Con toda probabilidad, José Mercé es el cantaor que más ha actuado en el Festival de La Unión en las últimas décadas. Se le quiere. La última vez, hace tres años, dejó a la gente con ganas de más y en la actuación de la cuarta gala el pasado lunes, en la que compartía cartel con el onubense Jeromo Segura, fue generoso. Es un gran profesional, nunca ha pegado un petardazo, siempre prepara sus intervenciones, es mediático y, además, puso el cartel de no hay billetes. Mercé por derecho, ya es todo un clásico.

Comenzó cantando por malagueñas, al estilo de Manuel Torres: «Por buscar la flor que amaba entré en el jardín de Venus y me encontré con mi morena que era la que yo buscaba y para alivio de mis penas», que engarzó con otra: 'El Rebelao', escrita por José Manuel Caballero Bonald. Por siguiriyas, que quiso dedicar a la Peña El Taranto de Almería, se peleó, acompañado del preciso toque jerezano de Antonio Higuero, para dejar unas serie de soleares de Alcalá, en la que intercalaba un fandango; hasta ahí esa fue la parte de los cantes dramáticos, hasta que salieron su palmeros. Mercedes García (su mujer) y Chicharito, con ese maravilloso compás jerezano. ¿A cuánto está el cuarto y mitad de buenos palmeros? Yo creo que a precio de oro. Con las palmas y la percusión de Carlos Merino, Mercé les dijo: «Vamos con las caletas de barrio de Santa María», y ahí por alegrías pellizcaba y se desbordaba la fiesta, que subió la temperatura ambiental con las bulerías, con el momento que cantó a capela y con un baile que se echó jaleado por sus palmeros. En ese ínterin, de aplausos, se acordó de un tema que popularizó allá en el año 2000: «Aire aire, pasa pasa/ Que tenga la puerta abierta la alegría pa' la casa /Lele pom pom». Y con su grupo puesto en pie recogió los interminables aplausos. Durante su actuación ya dijo que se sentía como en casa y que ya había vaticinado hace tiempo que el Festival del Cante de las Minas era el Festival flamenco más importante. Y para terminar puso al publico a cantar, con el ya mítico tema de Luis Eduardo Aute: «Presiento que tras la noche/ Vendrá la noche más larga, / Quiero que no me abandones / Amor mío, al alba». Y se escuchó un gran coro en la Catedral del Cante.

Jeromo Segura

Puso al público a cantar con el ya mítico tema de Luis Eduardo Aute: «Presiento que tras la noche/ vendrá la noche más larga,/ quiero que no me abandones/ amor mío, al alba...»

Una gran noche, que había empezado con la actuación del onubense Jeromo Segura, que consiguió en 2013 la Lámpara Minera, el máximo galardón del Cante de las Minas, que se sentía obviamente presionado por compartir cartel uno de los grandes, y que regresaba a ese escenario que le cambió su vida artística. En ese repaso a su último disco: «Lo que yo quería», comenzó por alegrías, con la buena guitarra de Manuel de la Luz, y las palmas de José Ángel Cortés y Antonio Amaya. Desde la bahía gaditana inició un viaje por esos melosos cantes de ida y vuelta con la guajiras que cantara Juanito Valderrama y Pepe Marchena, que prosiguió con la milonga 'La Rosa', que escribieron los hermanos Álvarez Quintero, y cantó Valderrama, para terminar esta primera parte con cuplés por bulerías, con los temas: 'Compromiso', de Antonio Machín, y 'Cuesta Abajo', de Carlos Gardel.

Regresando a aquel año, en ese escenario, que le cambió su carrera se acordó del cante por soleá, con el que también fue premiado y después de las mineras, que quiso dedicar a su maestro, el unionense Pencho Cros. No era fácil compartir cartel con un Mercé en plena forma, y, sin embargo, Jeromo Segura hizo una buena actuación y demostró que sigue en ascenso consolidando su trayectoria y lo bordó por los fandangos de su tierra, de Huelva, que terminó a capela. Sus palabras eran elocuentes: «Estoy muy a gusto. Yo aquí cantaría todas las noches del año».