El lugar de los hechos

El flautista cordobés Sergio de Lope, durante su actuación del jueves. A la derecha, el ganador de la Lámpara Minera 2017, Alfredo Tejada. / Pedro Martínez / AGM
El flautista cordobés Sergio de Lope, durante su actuación del jueves. A la derecha, el ganador de la Lámpara Minera 2017, Alfredo Tejada. / Pedro Martínez / AGM

Los ganadores de la pasada edición regresan a la Catedral del Cante para volver a regalar su arte a La Unión

PATRICIO PEÑALVER

Con un sucinto discurso emocionado y directo, como si quisiera cantar el gol de Iniesta en el Mundial, abría el periodista deportivo Jesús Álvarez Cervantes la 58 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, el pasado jueves: «No desistáis de llevar el flamenco desde la mina hasta el cielo y esparcir sus semillas». Y lo hizo recordando a su padre, que también estuvo en esta tierra en los primeros años de los 60, cuando el festival comenzaba a andar; lo que supuso un espaldarazo televisivo. Un pregón que quiso terminar con unos versos, para los que pidió la colaboración del público, como coro, para que este repitiera: «¡Viva el cante!, ¡viva La Unión!, ¡y viva la madre que nos parió!». Y funcionó la sinergia: aplausos sentidos. Álvarez recibió una placa conmemorativa por parte del alcalde de La Unión, Pedro López Milán, y una réplica de la Lámpara Minera, que prometió, con humor, ponerla en la mesa de un informativo de TVE.

Se iniciaba, pues, el ritual y al lugar de los hechos volvían los ganadores de los máximos galardones de la pasada edición, que supusieron para ellos, un antes y un después en sus trayectorias artísticas. Regresaban de esa odisea que le has llevado por los escenarios y no les pasó lo que le ocurrió a Ulises, al llegar a su casa, que solo lo reconoció su perro: 'Argos'. Allí les esperaban muchos de los aficionados de la noche de aquel día.

Comenzó el flautista cordobés Sergio de Lope, premio Filón, con una interpretación por tarantas, en la que fraseó e hizo cantar a su travesera, en un solo, que al final remató con su guitarrista David Caro. Y a continuación, ya con su grupo: Javier Rabadán, a la percusión; Juafe Pérez, al bajo; y con la cantaora Cristina Toval, hizo un garrotín y se lució por tangos, en los que se acordó de la figura de Manolete. Concluyó con unas bulerías, recibiendo el aplauso que refrendaba su regreso.

Diana Navarro y Miguel Ortega estrenaron las galas flamencas con dos apetecibles propuestas

El bailaor sevillano Fernando Jiménez Torres, premio Desplante, con su cuadro, formado por la guitarra de Miguel Pérez y el cante de Quico Pérez y Víctor Carrasco, comenzó su estupenda actuación por alegrías, que iban de más a menos cuando alzaba los brazos al aire y taconeaba saboreando la tierra, recordando esas tablas. Después de un descanso, terminó su buena actuación por farruca, muy contento y feliz.

En ese ínterin, entre baile y baile, le llegó su momento al joven guitarrista alicantino Alejandro Hurtado, ganador del Bordón Minero, contentísimo por todo lo que ha supuesto para él este premio desde entonces. Acordándose de su particular odisea, empezó su actuación con el toque minero de tarantas que le dio el galardón, y se lució por un espléndido toque por siguiriyas, al que por un momento le dio el aroma de la rondeña, en esa línea de estudio e investigación que aportan las nuevas generaciones. Para celebrar su regreso, se fue por bulerías, dejando su credencial.

Y a lo grande llegó Alfredo Tejada, ganador de la Lámpara Minera. Para el cantaor malagueño, afincado en Granada, con una trayectoria artística muy consolidada y reconocida, en la que le ha cantado a los grandes del baile, el efecto mediático de la Lámpara ha sido fulgurante: está en uno de los momentos más dulces de su carrera. Muy fuerte venía Tejada, que no solo se quiso dejar la voz, sino también el alma, y empezó apretando por cantiñas. Con la voz caliente, cantó unas no menos calientes soleares apolás, muy aplaudidas. Y ahí se acordó que estaba en la Catedral de los cantes mineros, y dejó una serie de mineras, murcianas y cartageneras: «Fueron los firmes puntales / del cante cartagenero / La Peñaranda y el Chilares / El Rojo 'El Alpagartero' / y Enrique 'El de los Vidales'». En su vibrante actuación le acompañó a la guitarra Chaparro de Málaga, que conoce muy bien los registros del cantaor; y las palmas las pusieron Gilberto de la Luz y Mariano Cortés. Y por bulerías, dejando el pabellón muy alto, y con el público pidiendo más, se marchó.

La jornada dio paso anoche a otra velada mágica, la que protagonizaron Miguel Ortega y Diana Navarro. Ambos estrenaron las galas flamencas de esta 58 edición con dos apetecibles propuestas: Ortega, ganador de la Lámpara Minera en 2010, mostró, ante la atenta mirada del público, su arte más puro; y Navarro, que acudía por primera vez a La Unión, presentó 'Resiliencia', su último trabajo.

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