«En la lucha contra el machismo soy bastante talibán»

El juez Ángel Garrote, en una playa de Mazarrón./José María Rodríguez / AGM
El juez Ángel Garrote, en una playa de Mazarrón. / José María Rodríguez / AGM

Ángel Garrote. Coordinador de Juezas y jueces para la Democracia en la Región de Murcia

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

He aquí un juez que se mueve por la vida con total normalidad, en moto siempre que le es posible, y procurando ser, en todo momento, justo. Motero, afable, sin máscaras, Ángel Garrote (Portillo, Valladolid, 1972) es coordinador, en la Región de Murcia, de la asociación Juezas y jueces para la Democracia.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-La plaza de las Flores.
2. -¿Un concierto inolvidable?
-Bon Iver, en mayo pasado en Barcelona.
3 -Libro para el verano
-'Medio rey', de Joe Abercrombie.
4 -¿Qué consejo daría?
-No te engañes.
5 -¿Su copa preferida?
-Vino.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-A veces.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Superlópez.
8 -Un epitafio
-'Hasta aquí he llegado'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Motero [risas].
10 -¿Tiene enemigos?
-Que yo sepa, no.
11 -¿Lo que más detesta?
-La hipocresía.
12 -¿Un baño ideal?
-En Mazarrón, después de correr por la mañana.

-¿Qué niño fue usted?

-Un niño de pueblo, muy pesado, que no paraba de preguntar por todo y que daba mucho la paliza.

«No puedo entender, y me saca de quicio, que un trabajador no pueda vivir con su sueldo»«La corrupción es una auténtica bomba, y si no se frena a tiempo veremos a ver dónde puede terminar esto»«Me encanta correr, casi lo necesito para sobrevivir. Pero mi 'vicio' confesable son las motos»«Me gusta toda la música buena, sin descartar ningún género, desde Johann Sebastian Bach hasta AC/DC»

-¿Qué se dijo un buen día?

-Quiero ser juez, voy a por ello. Sabía que no era fácil, más bien una especie de sueño, porque cuando alguien aprobaba la oposición, al pasar se le hacía la ola o una genuflexión [risas].

-¿Por qué juez?

-Tengo vocación de servicio público, y me atraía la posibilidad de corregir desigualdades y de ayudar a la gente más débil.

-¿Qué no le atrae?

-Ni los dineros, ni la fama. No quiero ser rico, ni tener un yate o cosas así; mis aspiraciones económicas están cubiertas.

-¿Su vida qué no ha sido?

-Un camino de rosas. Pero no me quejo, vivo bien trabajando en lo que quiero.

-¿Qué es muy curioso?

-Pues mire, yo intento dedicarle a mis hijos [uno de 10 años y otro de 7 años] todo el tiempo que puedo. Hacerlo es un placer y, a la vez, un lío: si los ves, estás deseando dejar de verlos; y en cuanto no los ves, ya te estás preguntando de inmediato qué estarán haciendo y en cuanto puedes vas a por ellos como un corderito.

-¿Qué le apetece enseñarles?

-Me gustaría transmitirles la importancia de ser personas honradas y de palabra. Gente de palabra, gente comprometida que no fabule, que no engañe a nadie, y que cuando se comprometan a algo lo lleven a cabo; de lo contrario, mejor que se queden callados. Me parece un valor esencial para mejorar la sociedad. ¡Ya hacen falta juzgados para todo, los contratos no se cumplen! Yo creo que con un apretón de manos debería de bastar en el 99% de los casos. Y, sin embargo, necesitamos tres contratos firmados, con un avalista, un fiador y tres letras de cambio.

-¿Qué no soporta?

-La pobreza, la desigualdad descarada me solivianta hasta niveles casi indescriptibles. Ver a gente en una plaza tomando gambas rojas a quince euros la pieza, mientras viene un señor pidiendo al que muchas veces tratamos despectivamente, y eso por no soltarle un moquetazo, es algo que me solivianta. Me indigna como ciudadano y, de alguna manera, me siento responsable.

-¿Qué somos todos un poco?

-Fariseos. Una gran parte de la gente vivimos acomodadamente, y podríamos hacer más para solucionar situaciones de injusticia. Pero lo que hacemos es declinar bastante nuestra responsabilidad en los políticos, a los que luego culpamos de todo.

-¿Qué no puede entender?

-No puedo entender, y me saca de quicio, que un trabajador no pueda vivir con su sueldo, que trabaje ocho horas de lunes a sábado para ganar 1.000 euros en el mejor de los casos. Con el tema de los trabajadores pobres me indigno.

-¿Y con la corrupción?

-Es otra de las cosas que me provocan rabia, porque la corrupción es un cáncer que, si no se corta, puede terminar no sé si con esta sociedad, pero con este modo de vida desde luego que sí, porque la cantidad de dinero público que se está dilapidando con la corrupción es enorme. Por un lado, socava las prestaciones sociales básicas de esta sociedad, y por otro socava la moral de la gente al ver cómo los políticos, que hemos elegido para que intenten solucionar nuestros problemas, trincan el dinero de nuestros impuestos y se lo llevan. La corrupción es una auténtica bomba, y si no se frena a tiempo veremos a ver dónde puede terminar esto.

Grifo cerrado

-¿Por qué se ha llegado a esta situación?

-La corrupción ha sido un comportamiento socialmente admitido, por qué no decirlo; dentro de unos límites, claro. En realidad, toda esta 'moda' de perseguir a los corruptos ha surgido con la crisis, cuando se cerró el grifo y empezó a recortarse en cosas esenciales. Ahí ya se empezó a tolerar menos.

-¿Se acabará con ella?

-Hay pocos partidos que estén libres de corrupción, si bien es cierto que en el caso del PP es obvio que hay multitud de casos sangrantes. Pienso que hay una voluntad política de acabar con la corrupción, pero no todo lo decidida que debería. Si la hubiese, se adoptarían medidas más directamente encaminadas a corregirla.

-¿Cómo está la Justicia en España?

-Yo diría que está sana pero desnutrida, que nos falta un poco de alimento: más medios. Ya sé que todo el mundo pide más medios, pero creo que una justicia lenta no es justicia, que una justicia que llega tarde no es justicia. Estoy convencido de que las inversiones en justicia revertirían en la sociedad. Un tejido empresarial consciente de que tiene una seguridad jurídica, una protección jurídica eficiente, estimularía más la economía. ¿En qué medida España está perdiendo oportunidades de negocio, y de crecimiento económico, por la inseguridad jurídica que provoca una justicia muchas veces lenta?

-¿Qué no se detecta cuando se analiza?

-Ningún pecado capital, aunque quizá a veces sea un poco impaciente y nervioso de más.

-¿Cómo se relaja?

-Me gusta mucho correr, casi lo necesito para sobrevivir. Y depende del objetivo, porque suelo participar en maratones, entreno más o menos. Pero, sin duda, mi 'vicio' confesable son las motos, que a mi mujer también le encantan. Soy motero total, pero eso es algo de lo que no se puede hablar mucho si no es con otros moteros. Para mí, la moto es vida.

-¿Cuál es su lugar preferido?

-Hay muchos sitios que me han gustado mucho, pero el que más me gusta es mi pueblo, allí es donde estoy más a gusto. También el Puerto de Mazarrón me parece un sitio alucinante, voy durante todo el año y en invierno es una auténtica pasada.

-¿Deportes náuticos?

-Soy de secano, en los barcos me mareo un poquito. ¿Deportes náuticos? Tirar a mis hijos volando por el agua.

-¿Qué le pareció muy extraño?

-Tenía 20 años, fui a una discoteca de Madrid, con unos amigos, y cuando entramos nos encontramos con la pista llena de parejas mayores disfrutando con los bailes de salón. De pronto, en un momento, desaparecieron todas esas parejas y, como por arte de magia, se llenó todo de un montón de raperos animados por un DJ. ¡Empecé a buscar dónde estaba la cámara oculta!

-¿De qué intenta convencerse?

-De que en realidad la vida tampoco es tan corta, que sí que lo es [risas]. Antes que agobiarme, prefiero decirme: 'Si me muriese mañana, podría hacerlo medianamente satisfecho'.

-¿Entre quiénes no elige a sus amigos?

-Entre esas personas que no entienden que este mundo es de todos y para todos.

-¿Cómo se despierta?

-Me despierto cansado, no empiezo a reaccionar un poco hasta que no me doy una ducha.

-¿Qué fue antes que motero?

-Melómano. Me gusta toda la música buena, sin descartar ningún género, desde Johann Sebastian Bach hasta AC/DC.

-¿Fan?

-Soy un fan incondicional de Los Planetas.

-¿Qué es una putada?

-El esfuerzo no correspondido no me parece justo.

-¿Qué prefiere?

-Sin duda, viajar en moto mucho más que coger el avión. Me gusta sentir el camino antes de llegar a un destino.

-¿Sus viajes pendientes?

-Muchísimos. En realidad, mi vida ha sido bastante monacal. Entre los estudios y la crianza me he pasado prácticamente la vida.

-¿De qué está convencido?

- Pienso firmemente que el machismo en nuestra sociedad es insoportable. En la lucha contra el machismo soy bastante talibán.

-¿Qué ha sido un acierto?

-Creo que haber decidido cambiarle el nombre a nuestra asociación: Juezas y jueces para la Democracia.