Mayte Martínez: «En la grada dicen: 'Ojo, que viene Mayte'»

Mayte Martínez, en el campo Mundial 82, donde juega el Lorca Féminas./Paco Alonso / AGM
Mayte Martínez, en el campo Mundial 82, donde juega el Lorca Féminas. / Paco Alonso / AGM

Mayte Martínez. Presidenta del Lorca Féminas y responsable del fútbol femenino en la Federación

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

«Yo no soy importante», asegura antes de esta entrevista, «eso sí, a simpática no hay quien me gane». Simpática, intensa, enérgica, locuaz, más entusiasta que nerviosa, esta lorquina de 45 años no tiene 'stop'. Duerme cuatro horas al día, pero se levanta cantando; trabaja llamando a los deudores de su empresa, pero no da un corte a nadie. Es así. Jovial y positiva, casada, viajera y madre de tres hijos, Mayte, con ye, tiene cuerda: siempre va con la luz larga.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-El Polonia, en Lorca.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-Bruce Springsteen, en Madrid.
3 -Un libro para el verano
-'El Secreto', de Rhonda Byrne.
4 -¿Qué consejo daría?
-Ver la parte buena de las cosas.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Un buen vino.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No, para qué.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-No sabría decirlo.
8 -Un epitafio
-El sol brilla en lo alto.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Solo aspiro a que la gente me quiera.
10 -¿Tiene enemigos?
-Sí, hay mucha envidia.
11 -¿Lo que más detesta?
-La falta de respeto.
12 -¿Un baño ideal?
-El de las 7 de la mañana.

-¿Qué es lo que más le gusta de sí misma?

-Por encima de todo, soy una persona con don de gentes, a quien no le da miedo el trabajo. No me gusta estar parada, me gusta estar activa. Y si puedo hacer un bien, mucho mejor. Ya me pasaba cuando era joven [ríe]. De hecho, fui catequista varios años. Más adelante, desde la universidad, donde hice Empresariales, empecé a estar vinculada al Teléfono de la Esperanza durante veinte años. He hecho todos los cursos, me gusta echar una mano. Me preparé y fui coordinadora en el Teléfono de la Esperanza.

«Hemos llegado a mandar calendarios en ropa interior a Estados Unidos»

«Antes del fútbol teníamos una caravana; recorrimos España y Francia»

-¿Qué hacía allí?

-Pues sobre todo ayudar con los cursos, ayudar a los demás con psicología positiva.

-¿Qué aprendió?

-Me curtí como persona. Desde entonces veo la vida de forma positiva. Para mí los problemas no son problemas, son oportunidades. Si algo aprendí del Teléfono de la Esperanza es eso. Cuando alguien llega muy mal, en cuanto rascas un poco, ves que no está así por nada, sino que lleva dentro un trauma por algo que le ha ocurrido con anterioridad. Creo que todos somos buenos por naturaleza.

-Qué no habrá visto u oído.

-He visto muchos casos incluso de gente joven a la que tú, desde fuera, ves con muchas posibilidades de todo. Los ves grandes como personas, pero te dicen que están hundidos en la miseria e, incluso, que han intentado suicidarse. No te lo puedes creer, porque igual es hasta gente que no tiene problemas graves.

-¿Qué se les aconseja?

-No se les da consejos. A nosotros nos preparan para hacer una escucha activa. Se trata de ayudar a la persona, mediante preguntas, a que saque lo que lleva dentro.

-¿En qué ha cambiado su pensamiento después de todas esas experiencias?

-En que los problemas son oportunidades de crecimiento. No hay que hundirse. Mientras estés bien y rodeada de gente que te quiere, lo demás llega solo.

-¿Le gusta ayudar?

-Sí, eso es innato. Creo en Dios y creo que nos ha hecho para ayudar a los demás. No es que sea muy 'happy', es que soy positiva.

-Usted debe ser de las que se levantan cantando.

-Sí, muchas veces me dicen que no cante y yo respondo: «Que sí canto». A mí la gente me busca. Soy positiva y le quito calor a los problemas.

-¿Y qué hace para mantener esa energía? ¿Hay que tomar algo?

-Qué me voy a tomar. Tengo tres hijos, trabajo fuera y tengo el club, que me quita mucho tiempo. Me levanto cada día a las 6.30 y estoy en activo hasta las dos de la mañana.

-¿Solo duerme cuatro horas al día?

-Uff.... Sí, tengo que dormir un poco más. Y este año, con lo mal que ha ido el equipo, he dormido un poco menos. A las cuatro ya estaba con los ojos como platos. Eso sí, cuando salgo a las tres del trabajo, mis quince minutos de siesta no me los quita nadie. Pero soy vital, no puedo decir otra cosa.

-¿Es igual de positiva cuando está en el trabajo?

-Sí, trabajo en Coopbox, una multinacional italiana que hace bandejas de poliestireno y esas cosas. Soy la responsable de riesgos comerciales. Dicho de otro modo, la cobradora del frac, pero soy una cobradora del frac diferente, porque no me peleo con nadie. Me suelen decir que tengo mucha paciencia.

-¿Nunca da un grito de más?

-Cuando era joven así, ya no [ríe].

-Por cierto, no hemos hablado nada de fútbol. Está al frente del Lorca Féminas, de Segunda femenina de fútbol, y hace dos años casi ascienden a Primera.

-Sí, jugamos los 'playoff' y se nos vio por todas partes.

-Creo que tienen un grito de guerra, algo así como 'una gorra, dos gorras, tres gorras, hijo puta el que no corra'.

-Uff..., sí, pero a mí eso no me gusta, aunque la verdad es que no he podido cambiarlo.

-¿Por qué no le gusta?

-Es que las faltas de respeto no me gustan nada. Cuando llegamos al Lorca Féminas había buen rollo, pero también alguna que otra falta de respeto en la grada hacia las rivales o el árbitro. Pues ahí me ves a mí yendo a por ese espectador para decirle: «Oye, que no se insulta a nadie». Yo veo al padre o la amiga y no me lo pienso. En la grada ahora dicen: «Ojo, que viene Mayte» y se me cuadran [ríe]. Además, yo soy de las que va y se sienta al lado de quien lo ha dicho y le digo: «Vamos a ver, Paco, escúchame, ¿no te he dicho que así no, que esas no son formas?».

-¿Es que conoce a todos los espectadores?

-Sí, a todo el mundo. Yo salgo de trabajar y muchas veces me voy para el campo a ver los entrenamientos y a hablar con las jugadoras.

-¿Qué piensa de que sus jugadoras hagan un calendario en ropa interior para sacar dinero?

-Es que esto cuesta mucho. Pagan menos que en el fútbol masculino, del que estamos a años luz, aunque se están acortando las distancias. A mí me parece bien. Antes de ser presidenta las chicas ya sacaron un calendario cuando vieron que no llegábamos. Ya digo que esto es duro, porque hay pocos recursos. Es una burrada, por ejemplo, que tengamos que salir a las tres de la mañana para ir a Villarreal, jugar tras estar toda la noche de viaje y volver porque no hay dinero para un hotel. Es jodido, muy duro. Ya para el segundo calendario fui yo quien las animé. Les dije: «Oye, ¿por qué no hacemos esto y lo movemos?». Así que se hizo y funcionó muy bien.

-¿Realmente se saca dinero con el calendario?

-Sí, se vende bien. Sobre todo a nivel de imagen, salimos en cadenas de televisión y muchos periódicos. Nos piden calendarios de fuera. Hemos llegado a mandar calendarios a Estados Unidos, a Inglaterra...

-¿Cuánto dinero pueden sacar, 2.000 euros, por ejemplo?

-Algo más.

-No sé, ¿5.000?

-Algo menos

-¿Unos 3.000?

-Más o menos.

-Entonces, ¿no se va a perder la tradición del calendario?

-Yo quisiera seguir sacándolo, a mí me mola. Lo que pasa es que este año costó que las chicas hicieran grupo y, al no ir muy bien en lo deportivo, como que no había ánimo.

-¿Qué pasó?

-El equipo de Paco Cerón vino cuando estábamos jugando el 'playoff' y prometió a las chicas el oro y el moro, incluso sueldos de 900 euros. Claro, llegó noviembre y no había pagado ni el agua ni la luz de los pisos donde estaban las jugadoras.

-¿Cuántas chicas se fueron?

-Unas quince jugadoras. Nos volvimos locos porque era julio y no teníamos equipo. Hubo que correr, solo nos quedaban tres o cuatro jugadoras y hubo que llamar a muchas chicas de fuera. Pero para el próximo año tenemos las bases y el núcleo del pasado se queda.

-¿Qué es lo que más le gusta en el mundo?

-Viajar. Si me preguntan qué quiero para Reyes, yo digo: «¡Un viaje!».

-¿Alguna vez hubo un viaje sorpresa?

-Sí. Mi marido me regaló un viaje a Venecia. Creo que me dejó el billete bajo la almohada o algo así.

-¿Son los hombres más románticos que las mujeres?

-Sí. A las mujeres nos encantan los detalles y los hombres lo saben.

-Un paraíso particular.

-Roma, es el sitio que más me gusta en el mundo. He ido tres veces y volvería a ir. En uno subí las escaleras de Santa Elena y llegué al final con un dolor de rodillas que me quería morir, pero mereció la pena. A mí esas cosas me suponen algo.

-¿Tanto ha viajado?

-Sí, tenía hasta una caravana, pero el año pasado la vendimos. Era una caravana auténtica, de siete metros, pantalla de plasma y cama de 1,50. Ahí es nada. Frigo grande, calefacción, agua caliente...

-¿Para viajar por España?

-Por España y Francia, sobre todo. Antes del fútbol, todos los fines de semana estábamos montados mi marido, Vicente, los chicos y yo.

-¿La vendieron porque se cansaron de viajar?

-No, lo que pasa es que ya llegó el fútbol y demás, pero tanto nos gustó la experiencia que ya estamos pensando en comprarnos otra, pero esta vez una autocaravaca. La que teníamos iba enganchada al coche, pero era tan grande que tiraba mucho del coche. Una vez, en Quesada, nos quedamos atascados. La calle era tan estrecha que la caravana se atrancó y tuvimos que desmontarla. Pero fue bonito. Llegamos a estar en los Alpes. Siempre con los tres chicos. Yo tengo tres hijos preciosos como catedrales, como mi marido. Tengo una nena de 15 años, otro de 14 y otro de 11. Íbamos con ellos a todas partes, vamos, que recuerdo ponerle el chupete a la nena con diez meses, subir y al día siguiente aparecer en Galicia.

-¿Y qué piensa de esos padres que tienen un niño y ya no salen de casa en diez años?

-No los entiendo.

-¿Cree que hoy en día se sobreprotege a los hijos?

-Por supuesto, muchos no los dejan respirar. Si el niño se cae, tiene que levantarse solo. Qué es eso de estar encima. Nosotros estudiábamos solos, pero ahora hay niños que no estudian si no están los padres al lado. Los padres les quitan la responsabilidad y los hacen unos incapaces. Mis hijos son independientes. Cuando mis hijos tenían 5 y 6 años yo los mandaba al Mercadona solos a comprar. Y me encantan los niños, no hay que confundirse, yo no tengo más porque no me caben en casa, pero hay que enseñarles a que sean autosuficientes.

-Entonces, ¿es usted más de tierra que de mar?

-No, no, he hecho buceo también. En Calabardina, en el Mar Menor. He llegado a bucear en la Riviera Maya, en Santo Domingo. He visto amaneceres espectaculares.

-Suena como muy a arrobo.

-No, no, también sé disfrutar de cosas terrenales como una buena cerveza. Mis viajes son muy gastronómicos. Cervecita, tapeo..., si no, qué nos queda.