«De crío fui monaguillo; me sabía la misa en latín»

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«Nací en Torrelavega hace 59 años. Estoy divorciado y tengo un hijo de 31 años. Vivo en Madrid. No tengo coche ni carné, pero sí moto. Veraneo en Comillas, no soporto el calor. Me gusta leer el periódico en papel, quedar con los amigos... Y no entraré en más detalles»

ISABEL IBÁÑEZ

En su wikipedia pone: «Aprovechando su aspecto de hombre corriente, decidió ganarse la vida trabajando para el cine y la televisión, interpretando generalmente al marido o al ex de».

-¿Lo ha leído?

- No, no tengo ordenador. Vaya gilipollez, o sea que me he hecho actor por eso. Ya le gustaría al 95% de la población de este país tener este aspecto, jajaja.

Resines es uno de los actores más presentes del cine español (y la televisión) de los últimos 35 años. Ganador de un Goya en 1997 por 'La buena estrella' y aspirante por 'Celda 211' y 'La niña de tus ojos', de la que está a punto de rodar la segunda parte, que se llamará 'La reina de España' y tendrá el mismo plantel que la anterior. Aunque no lo parezca está rozando los 60. Y no se ha cansado de que le aborden -o al menos no lo demuestra-, de que le hablen de Ramón Yarritu, su personaje en 'Acción Mutante' ('¡Dios! Basta ya de mierdas light, basta ya de colonias... Solo quedamos nosotros, todo el mundo es tonto o moderno'). Recibe a los fans con sonrisa, se deja hacer fotos. Le quieren.

-En el cine ha sufrido por amor, ¿cuál ha sido su personaje más afortunado en este sentido?

- ¿En el cine? Pues... pues... Casi siempre estoy viudo o separado. Quizá el de 'Los Serrano', con Belén Rueda, pero eso era televisión.

- ¿Mejor en la vida real?

- Nada. Me casé una vez y estoy divorciado, o sea, soltero. Vamos, disponible. Pero me paso todo el día en casa leyendo, formándome culturalmente, voy al fútbol...

-¿Sabe que hay un dj que se llama Antonio Resines Pincha?

- Ni idea. Yo en realidad no me llamo Antonio Resines, sino Antonio Fernández Resines, tengo varios primos que se llaman así. Uno de ellos era famoso de verdad, el líder de Almas Humildes, un grupo de los 60, también traductor de Leonard Cohen, aunque está retirado.

- Por cierto, ¿cómo vivió usted los años de la Movida madrileña?

- Yo iba a Rock-Ola en los 80. Al principio no la viví demasiado, llegué un poco tarde. Pero me gustaban Burning, estaban bastante bien. También gente como Los Secretos, lo que pasa es que la mayoría eran algo más jóvenes que nosotros, y además andábamos ya en otra historia, haciendo cine.

- No puede dar un paso sin que le saluden, y encima es de los que responden bien. ¿No ha pensado nunca en meterse en política? Igual se llevaba una sorpresa.

- No, hombre, no. Ya soy vicepresidente de la Academia de Cine.

- Vaya, pues algo de poder ya tiene entonces.

- Sí, voy por la calle y la gente me aplaude por ello, ja ja ja.

- Si le viéramos en carteles y con su famoso bigote...

- Me votan fijo, mejor pinta que Pablo Iglesias ya tengo, ¿no?

- Si fuera posible, ¿qué es lo primero que propondría o aboliría?

- Hombre, a bote pronto es difícil decirlo, pero lo primero a solucionar es el problema del paro, pero de verdad. Eso es lo básico, y si no se hace todo da igual, ahora mismo lo demás es secundario.

El cura Resines

- Dice que le gusta más hacer reír que llorar en el cine. ¿También en la vida real lleva esa labor tan cansada y poco agradecida que es la de 'entertainer'?

- Los más cercanos ya saben cómo soy, pero tengo una tendencia natural a reírme de las cosas y de mí mismo. Aunque cuando estoy enfadado puedo ser un animal.

- ¿Y con qué se le cabrea al bueno de Resines?

- No voy a decir el topicazo, las injusticias y tal. Trabajando pocas veces me cabreo, pero soy muy vehemente hablando, aunque eso no quiere decir que esté enfadado. A veces me molesto con situaciones que no me espero. Y si me enfado y no tengo razón no me duelen prendas en pedir perdón.

- En la serie 'Aquí Paz y después Gloria' hace de cura, aunque suplantando a su gemelo.

- La serie se llama así por las dos tías, que se llaman Paz y Gloria. Es de curas y de falsos curas. Un hermano que es un golfo se hace pasar por su gemelo, que es un santo, y se mete en unos líos de mucho cuidado porque quiere pillar pasta y marcharse de España. Se producen situaciones absurdas.

- ¿Qué le inspiran los sacerdotes? ¿Es usted creyente?

- No lo soy, y los curas no me inspiran nada. Y eso que me sé toda la liturgia porque fui monaguillo. Me sabía la misa en latín y todo.

- Pero aquí es un truhán.

- Hombre, procuro no hacer lo que hacen los curas. No, no me refiero a lo que estás pensando, sino a que no administro ni sacramentos ni hostias, vaya. Estoy todo el rato buscando dinero, soy un desastre de tío. O sea, lo contrario de lo que hacen los curas, en teoría. Los curas buenos, claro.