Un 'Netflix' para hablar inglés

Aprender la lengua de Shakespeare con BrainLang es tan sencillo como escuchar y prestar atención, y es posible hacerlo desde cualquier lugar. ::
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Aprender la lengua de Shakespeare con BrainLang es tan sencillo como escuchar y prestar atención, y es posible hacerlo desde cualquier lugar. ::

La novedosa plataforma murciana BrainLang revoluciona la enseñanza de idiomas 'online' e innova en cuanto a metodología, herramientas, especialización y sistema de pago vía internet, con grandes expectativas de futuro

SILVIA BAÑOS MURCIA

El lenguaje es una habilidad, no un conocimiento. El ser humano aprende su lengua materna de forma pasiva antes de lanzarse a pronunciar las primeras palabras, así los bebés y los niños escuchan y tratan de comprender aquello que les interesa o les es esencial para sobrevivir. El cerebro está preparado para adquirir el lenguaje de esta forma natural, sin estudiar, sin libros y sin hacer ejercicios y así lo demuestran numerosos estudios e investigaciones.

Según la teoría de adquisición de segundas lenguas de Stephen Krashen, famoso lingüista e investigador educativo, aprender un idioma debe hacerse de forma inconsciente -similar al que tiene lugar cuando se adquiere la lengua materna-, con un orden natural -sin estructuras o un programa establecido-, con contenidos interesantes un escalón por encima del nivel del alumno, generándole confianza y seguridad en sí mismo, es decir, sin presiones o demasiadas exigencias que bloqueen.

Sin embargo, y a pesar de estos hallazgos en el mundo lingüístico, millones de personas en todo el mundo estudian inglés con cursos, clases, ejercicios y profesores enfocados en la gramática, el libro, los contenidos programados y el 'speaking' (hablar el idioma), sin conseguir muchos de ellos desenvolverse en esa lengua, e incluso no siendo capaces de entender ni pronunciar.

Ante este problema sin resolver y esta frustración global, un equipo de murcianos ha desarrollado un nuevo concepto de aprendizaje de inglés 'online' creando una factoría de contenidos que ha reinventado la enseñanza de una segunda lengua, BrainLang. Así lo explica su fundador y CEO, Leopoldo Cano: «Intentar estudiar para aprender a hablar inglés es un error tan grande como intentar estudiar para aprender a montar en bicicleta. Nuestro cerebro capta el lenguaje de forma subconsciente al escuchar y entender mensajes. Centrarse en el contenido, en las historias, en comunicarse y entenderse, es lo que realmente sirve para adquirir el lenguaje. Por ello, una persona vendiendo perritos calientes en la calle se entiende en inglés con todo el mundo en seis meses, y aquí después de seis años estudiando apenas avanzamos».

Especialización y personalización

A BrainLang lo llaman el 'Netflix para aprender inglés', y es que esta factoría de ficción crea de forma continua minihistorias desarrolladas por guionistas profesionales, adaptadas por expertos del lenguaje y grabadas con actores de prestigio. Esta profesionalización y este grado de especialización permiten ofrecer un entrenamiento personalizado y atractivo a cada persona a través de Internet, y en cualquier dispositivo móvil, generando un espacio donde poder escuchar inglés nativo durante horas y practicar de forma cómoda y entretenida sin cambiar las rutinas y obligaciones de la vida de cada uno.

Además de innovar en el modelo de aprendizaje, en BrainLang han programado un algoritmo que calcula el nivel de cada usuario y selecciona específicamente los vídeos que están ligeramente por encima de él o que se le acerca: así, el alumno comprende un gran porcentaje de los mensajes pero, a la vez, siempre tiene estructuras que adquirir. «De hecho, entrenar con vídeos de tu nivel es la única forma efectiva de lograr tus objetivos. Si usaras un vídeo en el que lo entendieras todo, terminarías aburriéndote. Y con vídeos demasiado difíciles, te frustrarías. Es cuestión de equilibrio», explica Óscar Arenas, director de Contenidos de la empresa.

Cada vídeo del entrenamiento se puede ver un número infinito de veces, guardarlo como favorito y valorarlo, y después es posible volver a practicar en una versión con subtítulos en inglés e, incluso, simultáneos en español. En esta práctica, el usuario puede escuchar independientemente cada frase para una mayor atención, y una vez finalizada valora su adquisición y compresión. En base a ello, el programa va redirigiendo el nivel y seleccionando videos para cada semana.

Otra de las innovaciones precisamente es la monetización. El equipo de BrainLang ha inventado un sistema de pago diferente al de las típicas suscripciones, ya que con sus paquetes, el usuario puede comprar semanas de entrenamiento con acceso a número importante de vídeos y otras herramientas. «Solo se consumen cuando las usas, evitando el eterno problema de pagar obligatoriamente todos los meses completos, independientemente del uso, gasto o asistencia, como ocurre en los gimnasios y cursos de inglés», puntualiza Cano.

La apuesta por la innovación en BrainLang va más allá y entre sus profesionales cuenta con un equipo asesor compuesto por expertos en tecnologías de inteligencia artificial del CSIC y de la Universidad Complutense de Madrid. En palabras de Leopoldo Cano, «esperamos poder usar sistemas de inteligencia artificial capaces de generar historias que usaremoscomo semilleros de ideas para inspirar a los creativos y guionistas. Es un gran ejemplo de cómo las máquinas pueden ayudar a mejorar la creatividad humana».

Cambiando vidas

La firma murciana BrainLang ha lanzado su sistema recientemente. Desde que comenzara en enero de 2017 hasta ahora, más de 8.000 usuarios han ido probando el sistema en su versión de prueba gratuita durante una semana, muchos dando el paso de comprar los paquetes semanales y entrenar de forma regular, pasando horas y horas a la semana dentro de la plataforma.

Estos primeros usuarios empiezan a ofrecer testimonios del progreso personal que esta metodología supone. Según declara la lingüista Cathy Staveley, profesora de la Universidad de Murcia y parte del equipo de la factoría de contenidos, «es interesante ver cómo se sorprenden de la velocidad del progreso haciendo algo tan simple como despreocuparse de todo y escuchar historias sin otro objetivo que entenderlas y disfrutar con ellas».

Así, Antonio Ramírez, un usuario de Málaga, expone que «gracias a esta magnífica plataforma, es la única vez que aprender inglés me ha motivado. Efectivamente el idioma se aprende escuchando primero. Ver el texto en inglés ayuda a la hora de comprender, y la traducción simultánea remata la comprensión total del texto». Lo mismo le ocurre a Marina García, estudiante de tercer año de la Escuela Oficial de Idiomas, «tengo la sensación de ir integrando el vocabulario que hasta ahora me era imposible. Sobre todo, me gusta el sentido del humor de BrainLang. Lo conocí en un momento que me sentía frustrada, pues sentía que no avanzaba. De esta manera sí noto que puedo hacerlo sin sentirme torpe e inútil para los idiomas».

El CEO de BrainLang, Leopoldo Cano, recuerda con orgullo casos como el «de una profesora de filosofía, Marta, que llevaba toda su vida con clases y cursos. Totalmente atascada e incapaz de decir una palabra. Sin embargo, en un mes y medio de escucha intensiva consiguió desatar todo el inglés que llevaba dentro y lanzarse a hablar con una notable soltura. Esa es la magia de BrainLang, que te lleva hasta el punto donde por fin sientes que eres capaz de entender y de seguir mejorando por tus propio medios».

De Murcia al mundo

La 'start-up' murciana nació a orillas del Río Segura y de las calles de la capital cuando su fundador, como tantos otros frustrados con el inglés, buscaba un camino diferente después de cursos y clases. «Decidí probar entrenando el oído, de forma despreocupada. Sabía que si el problema estaba en el oído, la solución debía estar ahí también. Y eso hice mientras daba largos paseos: escuchar audios en este idioma», comenta Cano.

En base a sus resultados e investigaciones posteriores, el analista programador y empresario ideó crear este 'Netflix del Inglés' donde miles de historias de producción propia, y continuada, adaptadas a cada nivel se pudieran entrenar cómodamente desde el sofá de casa. «La tarea que tenía por delante aparentemente era imposible», confiesa Cano, «tenía que conseguir guionistas, actores, expertos del lenguaje, financiación, equipo, desarrollo de tecnología... y todo empezando desde casi cero».

Y ahí comenzó todo. Tras mucho trabajo e ilusión, el proyecto fue asesorado sobre financiación en su fase inicial desde el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Murcia (Ceeim), que le facilitó la concesión de uno de los préstamos Enisa del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, mientras que el Info le ayudó en la maduración del proyecto. Además, otro de sus grandes hitos ha sido contar con el apoyo del inversor, emprendedor en serie e iniciador del comercio electrónico en España, Rodolfo Carpintier, quien aceptó el cargo de presidente y mentor de BrainLang cuando el proyecto era solo un embrión de la primera 'start-up' española -con sello murciano- para el aprendizaje del inglés.

También el cartagenero Eugenio Galdón, fundador de ONO y presidente y accionista mayoritario del Consorcio Altán -que construye actualmente la mayor red de banda ancha de México- se sumó al proyecto de Leopoldo Cano y, mediante una campaña de 'crowdfunding' con más de 70 inversores, se terminó de dar forma a lo que hoy es BrainLang. Una plataforma que ha innovado en todos los aspectos que la componen y que en la actualidad cuenta con un equipo de más de diez personas, distribuidas entre Murcia, Madrid, Barcelona y Birmingham, con la oficina principal y el centro de desarrollo ubicado en la Región.

 

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