La verdad sobre la supuesta niña con enanismo que quería matar a sus padres adoptivos

Pese a su adorable aspecto infantil, Natalia tenía en realidad 22 años, según Kristine y Michael Barnett (abajo). / r. c.
Pese a su adorable aspecto infantil, Natalia tenía en realidad 22 años, según Kristine y Michael Barnett (abajo). / r. c.

Los Barnett creyeron adoptar a una dulce niña de 6 años, pero resultó ser una adulta enana con problemas mentales que quería asesinarles. Al menos, eso dicen para librarse de la acusación de haberla abandonado para irse a Canadá

INÉS GALLASTEGUI

Kristine y Michael Barnett creían estar adoptando a una tierna huérfana ucraniana de 6 años cuando Natalia Grace llegó a sus vidas en 2010. Pero pronto se dieron cuenta de que algo iba mal, según acaban de revelar. Su pequeña, afectada por un tipo raro de enanismo, no era tan pequeña: su cuerpo estaba sexualmente desarrollado, hablaba como una persona mayor y se relacionaba con adolescentes. Era, aseguran sus padres legales, una mujer adulta, psicópata y sociópata, que vertía lejía en su café y planeaba apuñalarles mientras dormían. Y en 2012, cuando recibió tratamiento psiquiátrico, admitió que, en realidad, tenía 22 años. «Quería matarnos», ha asegurado la madre en una entrevista con 'Daily Mail TV'.

Muchos han visto en esta escalofriante historia paralelismos con la cinta de terror 'La huérfana', en la que una perturbada de apariencia infantil a causa de una enfermedad hormonal (hipopituitarismo) intenta asesinar a sus padres de acogida cuando estos descubren que tiene 33 años. Sin embargo, en este 'thriller' del mundo real no está tan claro quién es el personaje que debería helarnos la sangre.

La niña (o joven) fue adoptada por otra pareja en 2008 pero, por razones no desveladas, terminó en un orfanato de Florida y dos años después llegó al hogar de los Barnett. El matrimonio de Indianápolis (Indiana), que ya tenía otros tres hijos, era consciente de su discapacidad: una enfermedad rara que afectaba a su desarrollo óseo y derivaba en baja estatura y dificultades de movilidad.

Su partida de nacimiento decía que vino al mundo en 2004, por lo que cuando hace cinco años el matrimonio la dejó sola para acompañar a la universidad de Ontario a su hijo Jacob -autista y genio precoz de las matemáticas-, estaba abandonando, en teoría, a una niña discapacitada de 10 años, según la acusación de la Policía, que se formalizó la semana pasada, con años de retraso.

Para defenderse de los cargos de negligencia y abandono de una menor, los Barnett, que ahora están divorciados y viven de nuevo en Indiana, han alegado que Natalia Grace no era lo que parecía y que su proceso de adopción fue un fraude: según su versión, fingía ser una niña pequeña, pero ya tenía 21 años cuando la acogieron.

No creció ni un centímetro

«Los medios me describen como una maltratadora de niños, pero aquí no hay ningún niño. Natalia era una mujer. Tenía la regla. Tenía dientes de adulta. Nunca creció ni un centímetro, algo que habría ocurrido en una niña con enanismo. Todos los médicos confirmaron que sufría un grave trastorno psicológico que solo se diagnostica a adultos», dijo la madre en televisión. «Saltaba de coches en marcha. Manchaba los espejos con sangre. Hacía cosas imposibles de imaginar en una niña pequeña», afirmó Kristine, quien asegura que la joven amenazaba con matar a todos los miembros de la familia, envolverlos en una alfombra y enterrarlos en el patio de atrás. Llegaron a esconder los objetos afilados de la casa.

Una historia muy extraña

La auténtica huérfana
La película 'La huérfana' (Jaume Collet-Serra, 2009) está basada en la historia real de la checa Barbora Skrlova. Sufría un trastorno hormonal llamado hipopituitarismo que le daba la apariencia de una preadolescente, lo que aprovechó para engañar a varias familias adoptivas y montar una secta que cometió torturas y canibalismo contra unos niños.
Kristine y Michael ya eran famosos antes de este escándalo por ser los padres del niño prodigio Jacob Barnett, diagnosticado de un síndrome de Asperger severo a los 2 años. Tiene un coeficiente intelectual de 170, empezó la carrera a los 11 años y el doctorado en física cuántica a los 14. Pasó varios años sin hablar y cuando volvió a hacerlo, sabía cuatro idiomas.

Según los Barnett, diferentes exámenes óseos confirmaron sus sospechas. En 2012, después de empujar a su madre adoptiva contra una valla electrificada, fue ingresada en un centro psiquiátrico donde, según el matrimonio, confesó su verdadera edad. Finalmente, recurrieron a la Justicia y un tribunal, basándose en las pruebas médicas, corrigió la fecha de nacimiento y la adelantó 15 años, hasta 1989. Una vez que la chica fue dada de alta, los Barnett alquilaron un piso para ella en Lafayette, una ciudad en la que no conocía a nadie, y se marcharon a Canadá.

Nunca la han vuelto a ver, pero sí a tener noticias suyas: cuando dejaron de pagar la renta del piso y la Policía acudió a ejecutar el desahucio en septiembre de 2014, se encontró a una inquilina diminuta que aseguraba tener 10 años y haber sido abandonada. Su declaración inició un proceso judicial que se concretó en una acusación formal. La semana pasada, Kristine y Michael se entregaron a la Policía y, tras prestar declaración, quedaron en libertad bajo fianza.

Su hija se marchó de Lafayette en 2016. Una pareja que se había ofrecido a adoptarla se echó atrás, alertada por la objeción de los Barnett. Antes de que su rastro se perdiera, Natalia Grace insistía en ser una huérfana de 12 años.