Un sector en auge al calor del comercio electrónico

Un sector en auge al calor del comercio electrónico

A. PANIAGUA

Desde que se realizó el primer servicio de carga en 1918, un envío postal entre Toulouse y Barcelona, el transporte aéreo de mercancías ha sufrido una profunda mutación. La carrera arrancó con frágiles aparatos gobernados por pilotos pioneros que se guiaban por las carreteras y las líneas del ferrocarril. Hoy, el servicio recae en sofisticados aviones dotados de reactores. Al abrigo del auge del comercio electrónico, las empresas de mensajería han experimentado un crecimiento espectacular. Los servicios de 'puerta a puerta', que incluyen la entrega garantizada del género adquirido en un plazo muy corto de tiempo, viven un momento esplendoroso.

Así, el año pasado, el comercio electrónico se desplegó a velocidad de crucero y creció en España un 26% con respecto al ejercicio anterior. Los españoles realizaron compras en tiendas 'on line' por valor de 30.406 millones de euros. El aumento en el curso precedente ya había sido sustancial, en torno al 20,8%.

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) prevé que la demanda crezca este año a un ritmo del 4%. Un porcentaje significativo, pero por debajo del 9,7% registrado en 2017. Durante 2018 se espera que el sector mueva en conjunto 63,6 de millones de toneladas, frente a los 61,5 millones con que se cerró el año anterior. La subida de los costes, sobre todo de combustibles y salarios, unida a la guerra comercial alentada por la Administración de Donald Trump, hace que planeen algunos nubarrones sobre la marcha del sector.

Los cuatro aeropuertos nacionales que anotaron mayor tráfico de mercancías fueron el Madrid-Barajas, con 470.796 toneladas; Barcelona-El Prat (156.105); Zaragoza (142.185); y Vitoria (60.484). Al margen de la paquetería, especial importancia adquiere el traslado de piezas y repuestos para maquinaria estropeada. Le siguen los productos perecederos, entre los que figuran pescado, fruta, flores y prensa.

Competencia feroz

La competencia en el sector es feroz. Los grandes monstruos de la logística se llaman FEDEX, que hace tres años compró al gigante TNT; UPS y DHL. A su vez, algunas aerolíneas de Oriente Medio y Asia, así como las americanas, han cobrado relevante pujanza en España a lo largo de los últimos años. Las empresas de capital español están encabezadas por Iberia, que domina con solvencia el mercado, Swiftair, Air Europa y Cygnus Air. En Europa, cerca del 40% de la carga aérea se concentra en cuatro aeropuertos: Fráncfort, París, Londres y Ámsterdam. El mercado español no es tan robusto y apenas capta el 5% del volumen europeo de mercancías.

Las estimaciones del sector prevén que en los próximos veinte años se triplique el tráfico internacional de carga aérea. Si se cumplen los pronósticos de las aerolíneas, ello supondría que, en torno a 2035, se estaría transportando por esta vía alrededor de 150 millones de toneladas de mercancía por aeródromos de todo el planeta. Por ahora, la mayor parte se desplaza en aviones de línea regular de pasajeros.