Un estudio alerta: varios tesoros del patrimonio español corren peligro

El anfiteatro romano de Tarragona, a orillas del Mediterráneo. :: Jaume SellartEFE/ /
El anfiteatro romano de Tarragona, a orillas del Mediterráneo. :: Jaume SellartEFE / /

Un estudio de cuatro universidades europeas advierte del peligro que corren los restos romanos de Tarragona y la sierra de Tramontana

FERNANDO MIÑANA

¿Son eternos los restos arquitectónicos de nuestros antepasados? ¿Cuánto durarán los vestigios de íberos, romanos o árabes? ¿Estará siempre en pie el acueducto de Segovia? Pues depende. Un estudio realizado por investigadores de varias universidades europeas concluye que 47 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco están en peligro de destrucción o serio deterioro en catorce países del litoral mediterráneo de aquí al año 2100. La gran amenaza es doble, por una subida del nivel del mar Mediterráneo y por la erosión de la costa. En ambos casos, la culpa es del cambio climático.

Dos de esos escenarios protegidos por la Unesco están en España: la sierra de Tramontana, en Mallorca, y los restos de la Tarraco romana, en Tarragona. Además de un tercero en la Península Ibérica, las cuevas neardentales de Garham, en Gibraltar. El estudio, elaborado por el Global Climate Forum (Alemania) y las universidades de Kiel (Alemania), Southampton, Bournemouth y Sussex (Reino Unido), especifica que no se profundiza en los localismos de cada lugar -obviamente, la sierra de Tramontana no corre peligro de desaparecer antes de 2100-, sino que aplica los efectos del cambio climático en la cuenca mediterránea, donde se prevé, si no se produce antes una corrección medioambiental notoria, que el riesgo de inundación por la subida del nivel del mar aumentará en un 50%, y el de erosión, en un 13%.

Bajo esos parámetros, la sierra de Tramontana, Patrimonio de la Humanidad desde junio de 2011 por ser un excepcional ejemplo del paisaje agrícola mediterráneo, corre un riesgo medio por inundación y uno alto por erosión. Mientras que el conjunto monumental de Tarraco, Patrimonio de la Humanidad desde noviembre de 2000, sufre un riesgo bajo por inundación, pero muy alto por erosión. Siempre tomando como tope el año 2100, que puede parecer muy lejano, pero que no lo es tanto si se tiene en cuenta que ya han nacido españoles que llegarán con vida a esa fecha.

Son pocos los lugares de privilegio que se libran de esta amenaza. De los 49 que hay protegidos por la Unesco en el litoral mediterráneo, 37 están en riesgo de inundación a lo largo de cien años, tomando como fecha de arranque el 2000, y 42 bajo la amenaza de erosión costera. Todos estos sitios están protegidos por la Convención del Patrimonio Mundial y son los propios países los responsables de su gestión, que incluye la adaptación al cambio climático. De hecho, uno de los objetivos de este estudio es azuzar la conciencia de los gobiernos para que promuevan la mitigación del cambio climático.

Mediterráneo

Inundación o erosión
El estudio analiza, sin profundizar en los casos, la amenaza que sufre cada lugar por la subida del nivel del mar o por la erosión costera.
100
años es el periodo que establece el estudio para llegar a sus conclusiones, tomando el 2000 como punto de partida.

Algunos organismos ya trabajan en este sentido, como el Irish Heritage Council, Historic England o la Estrategia de Cambio Climático para los Recursos Culturales del Sistema de Parques Naturales de Estados Unidos, o el proyecto Scotish Coastal Heritage at Risk, que ha desarrollado una aplicación para evaluar el patrimonio cultural en riesgo de erosión costera. También el ambicioso, y urgente, proyecto MOSE, en construcción, que pretende proteger la bahía de Venecia con barreras móviles sumergidas capaces de levantarse un metro y medio durante las subidas del agua, sin afectar a la apariencia de la ciudad ni su ecosistema.

Desplazar el monumento

Una de las medidas que reclama este estudio es la prevención, con acciones como estimular la sedimentación en algunos lugares estratégicos. O estudiar si es necesario, y factible, mover el monumento de sitio. Puede parecer fantasioso, pero hay algunos ejemplos, como la Clavell Tower, una torre de 1830 sobre la bahía de Kimmeridge, en Inglaterra, que se retrasó 25 metros en 2006 porque el acantilado se desmoronaba. Fue necesario desplazar 16.272 piedras. Como el faro del cabo Hatteras, el más alto del mundo hecho de ladrillos, que fue levantado en el punto más oriental de Carolina del Norte en 1870 y que hubo que trasladarlo en 1999, por la corrosión marítima, a 450 metros de la costa.

Hay más ejemplos: el faro Belle Tout, de 1832, que se cerró en 1902 por la amenaza de la erosión y la 'BBC', que lo utilizó para un rodaje, lo renovó y lo retrasó en 1999, moviendo 850 toneladas. Nada comparado con el edificio Fu Gang, en China, que tiene el récord de una estructura intacta (15.140 toneladas), o Abu Simbel, (31.000 toneldas), en el Nilo, que la Administración egipcia se vio obligada a cortar en 1.036 bloques de treinta toneladas y desplazarlo 200 metros.

 

Fotos

Vídeos