Por qué los niños no deberían usar nunca manguitos ni flotadores

Por qué los niños no deberían usar nunca manguitos ni flotadores

«Ninguno de los elementos que ayudan a la flotabilidad es un elemento de seguridad»

LA VERDAD

Con la llegada del verano son cada vez más los padres que intentan buscar el mejor sistema de flotación para que sus hijos no corran riesgos mientras se bañan en la playa o en la piscina. Sin embargo, Pilar Naval, de Emergències Setmil, advierte de los peligros que conlleva utilizar estos objetos a los que muchas personas consideran seguros: «Ninguno de los elementos que ayudan a la flotabilidad es un elemento de seguridad. Todos ellos, flotadores, burbujas, churros o manguitos son, en el mejor de los casos, considerados como juguetes, no como elementos de seguridad. De hecho, en todos nos encontramos la misma advertencia: no protege frente al ahogamiento».

Además, según Jéssica Pino, técnico socorrista de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), estos hinchables «ofrecen una falsa seguridad a los padres o adultos responsables que llevan a las familias a sentirse completamente seguras dentro del agua, pero una mala utilización de estos materiales de flotación pueden llevar a situaciones peligrosas».

Así, algunos sistemas de flotación como los manguitos pueden «quedar grandes, se pueden perder, pincharse y deshincharse, e incluso escurrirse, haciendo que el niño quede completamente sumergido en el agua». Por otro lado, con respecto a los flotadores, Pilar Naval advierte que «este es un elemento que puede quitarse, pero es que además el niño puede voltearse y quedar boca abajo sin capacidad de darse la vuelta. Nosotros tenemos incluso alguna referencia de madres que nos cuentan cómo sus propios bebés los han reventado de un mordisco».

Sin embargo, Jéssica Pino apunta que la mejor opción para que los niños estén seguros en el agua es un chaleco homologado de su talla y adecuado para su peso: «Precisamente por el tema de la postura. Porque si el niño, o el adulto, pierde la conciencia, el chaleco es la única forma de que mantenga la posición vertical y las vías aéreas fuera del agua».

Finalmente, los expertos advierten que la mejor forma de que los niños se diviertan de forma segura en el agua es manteniendo una supervisión adulta permanente.  «Los ojos de mamá y papá, siempre encima. Esa es la mejor prevención», explican desde la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), que además añaden que «No hay que quitarles el ojo, nunca, en ningún momento. No existe sustituto de la supervisión de un adulto. Por ello, la estricta vigilancia y el control permanente son básicos. Vamos a poner el ejemplo de la típica celebración familiar, con una piscina cerca. En ese caso, nosotros recomendamos que se nombre a un responsable de la supervisión, o que se hagan turnos de vigilancia, o de lo contrario se puede caer en el error de que uno confía en que el otro está observando a los niños y no es así».

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