Incluso en el Vaticano, el fútbol se abre a las mujeres

Incluso en el Vaticano, el fútbol se abre a las mujeres
EFE

El conjunto está integrado por empleadas y esposas del personal laico de la Santa Sede, junto a trabajadoras del Hospital Pediátrico Bambino Gesú

COLPISA/AFPROMA

Camiseta y calcetines amarillos y pantalón corto blanco, ¿cuál es el misterioso equipo femenino que intenta mal que bien resistir a las jóvenes campeonas de la AS Roma? La pista está en el escudo: llaves de San Pedro y tiara pontificia, se trata de la selección femenina del Vaticano.

El equipo masculino del Estado más pequeño del planeta existe desde hace más de 35 años e incluso fue dirigido durante un partido en 2010 por el legendario entrenador italiano Giovanni Trapattoni. El Vaticano tiene también su propio campeonato masculino que, desde hace 48 años, enfrenta a ocho equipos, entre los que figuran el de los Guardias Suizos, el de los Museos o el de los servicios económicos.

«Por eso pensamos que había llegado el momento de organizar algo, entrenamientos y partidos, también para las mujeres», explicó AFP Danilo Zennaro, responsable de las selecciones en la asociación deportiva del Vaticano. Desde hace unos meses, una veintena de mujeres, empleadas del Vaticano, esposas de empleados o trabajadoras del hospital pediátrico Bambino Gesù, dependiente de la Santa Sede, se juntan una o dos veces por semana en los campos del centro deportivo Pío XI.

Los muros del Estado pontificio están justo debajo y desde el campo se puede ver la cúpula de San Pedro, una de las vistas más espectaculares de Roma. Una camiseta de Colombia con el nombre de Radamel Falcao, unos pantalones y medias de la Roma, más zapatillas que botas de fútbol, ropa de entrenamiento desparejada, gestos técnicos inseguros y disparos sobre todo con la puntera del pie.

Pero el trabajo va en serio ya que en esta noche de martes del mes de mayo se prepara un partido contra el Primavera de la Roma y un posterior torneo en Viena en junio, por lo que la sesión de entrenamiento se va a prolongar hasta casi las 23 horas a la semana. «Somos un grupo bastante heterogéneo. Hay jóvenes de 25 y 26 años, madres de familia de 50... Es bonito encontrarse en el campo y ver a los esposos y los niños que nos esperan y apoyan al otro lado de la alambrada», cuenta Maura Turoli, empleada de 35 años en el Vaticano que no tiene la menor experiencia en el fútbol y que ahora es defensa de su selección.

Más allá del deporte

Aunque el papa Francisco habló hace poco del fútbol como «el más bello de los juegos», la asociación de las palabras 'fútbol', 'mujeres' y 'Vaticano' no es evidente por sí misma. «¿No son compatibles? Vamos a intentar negar esta idea y mostrar que tenemos nuestro lugar en el campo», asegura Turoli.

«Esto va más allá del deporte», opina por su parte su compañera de equipo Floriana Di Iorio, quien ya formaba parte del equipo femenino del hospital Bambino Gesù y que quiere «mandar un mensaje de gran apertura». «El deporte es el instrumento mediante el cual queremos mostrar la figura de la mujer en 360 grados y en todos sus matices», explica. «El objetivo principal es mandar un mensaje de unión, de ser constantes, de conservar nuestro entusiasmo y tal vez también ser ejemplos en ámbitos donde el papel de la mujer es todavía visto de una manera un poco marginal».

Un «espíritu de unión» es también lo que desea el entrenador de este equipo, Gianfranco Guadagnoli, empleado en el servicio postal del Vaticano y que entrena a su vez a la selección masculina. «Acabamos de crear un grupo. En los primeros entrenamientos ha habido dolores, problemas... Pero ellas lo hacen mejor de lo esperado», comparte. «Todavía no hemos jugado un partido de fútbol 11 y en un gran campo, pero la Roma lo propuso y aceptamos, por supuesto. Vamos a intentarlo, aunque nuestros medios no son los de un equipo de la Serie A. Eso no es un problema, vamos con nuestras cualidades y lo que tenga que venir, vendrá, sin problemas ni dramas».

Ni dramas ni problemas, sino un partido reducido a dos partes de 20 minutos para una derrota de dos cifras. Era un estreno y el equipo femenino del Vaticano ya está bautizado.