Una mujer pierde la custodia de sus hijas por trabajar demasiado

Uno de los murales y pinturas que dibuja la niña pequeña, de 7 años, de Elena del Pilar, y que tiene colgados en su casa/ ABC
Uno de los murales y pinturas que dibuja la niña pequeña, de 7 años, de Elena del Pilar, y que tiene colgados en su casa / ABC

La madre coruñesa ha demandado al Estado y ha abierto debate jurídico sobre la conciliación

LA VERDAD

Hace un año que Elena del Pilar, directiva en seis universidades, perdió la custodia de sus dos hijas, de trece y siete años de edad. Esta fue la decisión que tomó la juez, precisamente el 8 de marzo de 2018, Día de la Mujer. La razón reside en la jornada laboral de esta madre que le hace pasar demasiado tiempo fuera de casa. Es Doctora en Derecho, creadora de la primera Cátedra del Banco Santander de Responsabilidad Social Corporativa (RSC)de la Euroregión Galicia-Portugal, delegada de Dirse (Directivos españoles) en Galicia. También ha trabajado para el Ministerio de Igualdad como académica en el ámbito de la RSC. Su currículum es admirable y sin embargo «nunca he marginado mi tarea como madre», asegura.

«Como madre, mujer y ciudadana, demando que nadie más en España, por el hecho de trabajar y amar su trabajo, pueda perder a sus hijos», insiste Elena. Por ello, va a presentar una demanda contra el Estado ante la Audiencia Provincial de La Coruña acusándole de un «agravio comparativo a todas las mujeres porque en cuanto alcanzan cierto nivel, se las estigmatiza socialmente».

Según explica Elena a ABC, tras separarse de su ex marido, la jueza decidió otorgarle la custodia de las menores exclusivamente a él porque ella «pasa demasiado tiempo fuera del hogar conyugal». La gallega destaca que «la juez fundamentó su decisión jurídica en la palabra de mi exmarido, sin otra prueba, ni médica ni de otro tipo, para dictaminar que no estoy capacitada para ser madre». Además, la mayor de sus hijas, que entonces tenía 12 años, afirmó en el juicio que «mi madre no está bien, como dice mi padre». Este último aseguró que Elena «no esta bien psicológicamente».

«Mi pecado fue el día que dejé de ser la mujer del ingeniero (la profesión de mi exmarido). Todavía hay un parte de esta sociedad que pide la igualdad, pero considera que la mujer tiene que criar a sus hijos todo el tiempo, si no, es una mala madre», sentencia Elena.

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