Lágrimas de papel

Así dejó la riada las estanterías de la biblioteca pública de Cebolla. El lodo ha echado a perder diez mil libros. / R. C.
Así dejó la riada las estanterías de la biblioteca pública de Cebolla. El lodo ha echado a perder diez mil libros. / R. C.

Cebolla ha perdido sus libros por culpa de las riadas que han arrasado este pueblo toledano, incluyendo su biblioteca municipal

J. V. MUÑOZ-LACUNA

La violencia de la riada de agua y barro que el pasado fin de semana arrasó la pequeña localidad de Cebolla (Toledo), de 3.400 habitantes, no solo inundó decenas de viviendas y arrastró vehículos que han quedado inservibles, también destrozó la biblioteca del pueblo, convertida en un lodazal. Se han perdido diez mil libros, el 80% de sus fondos. «Siento una gran impotencia, me da mucha pena ver los libros embarrados y echados a perder», dice la bibliotecaria María José Olivares al borde de las lágrimas. A lo largo de los últimos 18 años, ella se ha encargado de catalogar pacientemente cada ejemplar. Incluso ahora reconoce el título de algunos volúmenes mientras los rescata del fango. Libros que no podrán volver a ser disfrutados por los lectores al haberse convertido en inútiles mazacotes de pasta de papel.

«Teníamos un depósito bibliográfico muy moderno y en muy buen estado y ya sólo nos quedan unos pocos», se lamenta María José que, como una vecina más de Cebolla, disfrutaba de las fiestas el pasado sábado cuando comenzó a llover. La tromba de agua fue a más y en pocos minutos las calles de la localidad se sumergieron en un repentino torrente de lodo, que se llevó todo por delante, incluidos los castillos hinchables y las casetas de feria montadas en la plaza del pueblo. Se da la circunstancia de que Cebolla se levanta sobre un arroyo que aunque está canalizado, revienta cada vez que llueve con fuerza y el agua arrastra ramas, troncos y hojarasca.

El agua y el barro han dejado inservibles todas las colecciones de la biblioteca infantil, así como los ordenadores del centro de internet, que albergaba el edificio.

Bibliotecas de toda España se están volcando en donar libros al municipio

Ante este panorama, la primera tarea ha sido retirar el lodo de las estanterías y del suelo, y rescatar los libros menos dañados, lo que han hecho con la ayuda voluntaria de los vecinos de Cebolla «a los que estoy muy agradecida porque sin ellos no hubiéramos salvado lo que aún quedaba de este desastre», apunta María José.

La segunda ha sido lanzar un mensaje de socorro a través de las redes sociales para recibir donaciones de libros. La respuesta ha sido inmediata y masiva: en cuestión de horas, bibliotecas públicas de toda España, desde pueblos como Marchamalo (Guadalajara) o Peralta de Alcofea (Huesca), a ciudades como Murcia se han apresurado a poner en marcha campañas de recogida de libros que se enviarán a Cebolla. La red de bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha también se ha sumado a la iniciativa ofreciendo sus centros para guardar temporalmente los fondos que vayan llegando. Además, vecinos de localidades cercanas como Talavera de la Reina (Toledo) se han volcado en esta «donación de cultura». Todo sea por recuperar la biblioteca de Cebolla, que entre esos diez mil libros perdidos atesoraba buena parte de la memoria del pueblo.

Cuando de nuevo esté a pleno rendimiento, la biblioteca podrá seguir prestando los servicios que recibían los cebollanos hasta la riada del pasado fin de semana: préstamo gratuito de libros, revistas, películas, música y cedés; consulta de periódicos; club de lectura; centro de internet e incluso un programa de libros a domicilio para los usuarios que por edad o problemas físicos no pueden desplazarse. Los lectores coinciden en que es una de las bibliotecas que mejor funcionan. De hecho, ha sido galardonada con el Premio de Animación a la Lectura 'María Moliner' para municipios con menos de 50.000 habitantes.

La solidaridad que Cebolla está recibiendo desde toda España tiene su reflejo en sus gentes. Todos están echando una mano para que el barro desaparezca de sus calles y hasta las comparsas han donado los premios de las fiestas a los afectados por la riada. En Cebolla están más que dispuestos a que sus próximas lágrimas sean de alegría.

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