La víctima de la Manada de Villalba: «Pensé que no iba a salir»

La víctima de la Manada de Villalba: «Pensé que no iba a salir»

La acusación asegura que los agresores prepararon una «encerrona» a la joven

DOMÉNICO CHIAPPE

La joven de Collado-Villalba que ha denunciado la agresión sexual de tres hombres, para lo que la Fiscalía pide 15 años de prisión, declaró durante dos horas a puerta cerrada, en la segunda sesión del juicio. De abrigo púrpura, lloró al recordar los hechos ocurridos la madrugada del 15 de marzo de 2015. Mantiene su anonimato. «Creía que no iba a salir viva», testificó esta mañana, tras un biombo de tela blanca, y sostuvo que esa madrugada manifestó a los tres hombres que no quería mantener sexo en grupo con ellos.

Durante cuatro meses, la joven calló lo ocurrido esa madrugada. El primero de julio la joven decidió acudir al Centro de Atención Integral de Mujeres Víctimas de Violencia Sexual de la Comunidad de Madrid (Cimascam). Acudió con su madre, en quien encontró el apoyo necesario. A partir de su testimonio, única prueba que existe contra los tres acusados, las psicólogos forenses determinaron que presentaba «sintomatología de ansiedad de cuadro de estrés postraumático», compatibles con agresión sexual. Luego vino la denuncia.

No hay pruebas de ADN o forenses, debido al tiempo transcurrido entre los hechos y la denuncia. «La sintomatología era acorde con una violencia sexual», ratifica la psicóloga del Cimascam, que ha atendido a la denunciante durante año y medio en 17 sesiones de intervención psicológica. «Tuvimos en cuenta la coherencia del relato, la historia de vida, la emotividad de la mujer. La simulación de un trastorno de personalidad quedaría en evidencia». La joven estuvo en tratamiento hasta octubre de 2017, con tratamiento farmacológico de lexatín.

De las intervenciones posteriores en el juicio, se puede inferir que la joven, ahora de 21 años, acusa a Ricardo, Martín y Miguel de haberla forzado a mantener relaciones sexuales esa madrugada, por medio de la intimidación, después de haber sido engañada para llevarla a una casa deshabitada. Sin embargo, también reconoció que no fue agredida física ni verbalmente, según uno de los letrados de la defensa.

Una «encerrona», que niega uno de los testigos, Mario, primo de Ricardo y compañero de instituto de la joven. Él les presentó. «Eran amigos que mantenían encuentros íntimos». Mario contactó con la joven esa noche del 14 de marzo de 2015, y habló con ella sobre las once de la noche, para «quedar en el centro comercial». Más tarde él prefirió irse con otro grupo de amigos y le avisó a Ricardo, que estaba en el mismo local de '100 Montaditos' de Collado Villalba con Martín y Miguel.

Encerrona nocturna

Al no acudir Mario, que asegura que sólo tenía una relación de amistad con la joven, fue Ricardo quien la recogió en su casa para «ir de fiesta». Ella le recriminó a Mario por Whatsapp: «Me has dejado sola con tus hermanos que son un poco pesados». La acusación sostiene que la joven creyó en todo momento que Ricardo, Miguel y Martín eran hermanos de Mario. Un engaño anterior que se sumaría a la «encerrona» de esa noche. Una vez en el coche, los hombres se dirigieron a la casa de la hermana de Ricardo, que estaba deshabitada. Allí se vio obligada a practicar una felación a cada uno de los tres hombres. Tanto la defensa como la acusación reconocen que existieron esos actos pero discrepan en la voluntariedad de la joven. Ella dice que fue forzada. Ellos, que actuó voluntariamente y por propia iniciativa. Después de esos hechos, la denunciante bloqueó a Mario en el Whatsapp. También bloqueó a Ricardo.

La reacción de la denunciante sucede en cámara lenta. Tarda cuatro meses en denunciar, lo que «indica que hay afectación elevada durante esos meses previos a la interposición de la denuncia», sostienen las psicólogas que la atendieron. «Se siente engañada por su compañero de instituto y los tres denunciados», ratifican las peritos forenses que examinaron el informe del Cismascam año y medio después. «Eso le ha servido para reelaborar la información pero no para inventarla». Los acusados, entre los que se cuenta un Guardia Civil y un exmilitar, fueron detenidos en septiembre de 2015.

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