Todo lo que el Rey Felipe VI no dijo con palabras

Todo lo que el Rey Felipe VI no dijo con palabras

Sin duda el detalle con el que más se han 'quedado' los usuarios en las redes sociales ha sido con el cuadro de Carlos III

F. OLMOS

La periodista María Porcel, experta en tendencias, ha analizado para el Huffington Post todos los detalles del discurso de ayer del Rey Felipe VI. Desde su lenguaje no verbal hasta la decoración de la sala pasando por la elección de vestuario, esto es lo que no dijeron las palabras del Rey:

Vestuario

El Rey vistió un traje aún más sobrio de lo habitual en él, con un tono más oscuro, una camisa blanca, básica y que transmite una idea de trabajo y esfuerzo y permite que destaque su rostro y sus manos, y, por último, la corbata, de un tono grana que se asocia con España y que ya ha usado en partidos de la selección de fútbol. Recapitulando: sobriedad, transparencia y unidad.

Sus gestos

Tanto su rostro como sus manos han transmitido más que en otras ocasiones. Felipe VI se ha mostrado en todo momento muy gestual, frunciendo el ceño, moviendo mucho las manos, realizando gestos, giros... incluso, señalan, ha llegado a levantar el antebrazo, algo que no habíamos visto en ningún discurso anterior.

La ubicación y su decoración

De nuevo repite la Zarzuela, tras el 'fiasco' en 2015 del Palacio Real, cuya pomposidad no encandiló precisamente a la opinión pública. Concretamente ha sido en su despacho y tras su escritorio donde el Rey ha proclamado su discurso, reforzando esa idea de trabajo a la que hemos apuntado anteriormente. Los elementos que se apreciaban, muy sobrios también: un portapapeles (también granate), un taco de folios usados (de nuevo incidiendo en el trabajo) y un ordenador portátil negro (algunos usuarios en foros destacan como curiosidad que «es de esas personas a las que no les gusta quitarle las pegatinas al portátil»). También se aprecia, pero sólo en parte, un cuadro: concretamente uno de Carlos III, retratado por Anton Raphael Mengs y que data de 1765.

Algunos han visto en el cuadro el mensaje más potente, ya que el monarca, recordado por el despotismo ilustrado, estableció la obligatoriedad de que la lengua de la educación fuera la castellana y prohibió la edición de libros en catalán. Además aparece con un bastón de mando, lo que algunos han considerado «más beligerante que conciliador» y otros incluso se han atrevido a comparar con una porra de la policía en las redes sociales. Algunos, claro, tomándoselo como una oportunidad para el chiste.