Un enigma por descifrar: los 777 pececitos de Toledo

Un enigma por descifrar: los 777 pececitos de Toledo

Hace un mes alguien distribuyó 666 cerditos de yeso por las calles de esta ciudad

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

Toledo, ciudad milenaria, ha acumulado leyendas y se ha revestido de misterios durante siglos por haber acogido a civilizaciones de todo tipo en su larga historia. Algún misterio es, incluso, moderno, como el de los 777 pequeños peces que alguien ha distribuido por las calles del casco histórico de la ciudad en los últimos días, 777 pececillos confeccionados con barro que se suman a los 666 cerditos de escayola repartidos por las calles de la parte más antigua de la ciudad a principios del mes de agosto, un hecho que suscitó todo tipo de debates en esta ciudad castellana acostumbrada desde hace décadas a reducir los temas de conversación en el tráfico, el tiempo y y el devenir del patrimonio histórico.

Los pececillos, numerados hasta el 777, hacen referencia a una leyenda que existe acerca del pez de oro que adorna el transparente de la catedral de Toledo según la cual «cuando el ángel que sobre nosotros vuela suelte el pez dorado que su mano porta se iniciará la caótica caída de la ciudad de Toledo, hundiéndose sobre sí misma, arrastrando así sus casas, ciudadanos y habitantes». Este mítico pez puede contemplarse en la Puerta de Reyes de la catedral, la misma que sólo se abre ante la visita de representantes de la monarquía.

Tan temerosa profecía es conocida por quien o quienes se han encargado de repartir estos 777 pececitos por las calles del casco histórico de Toledo en las calurosas noches de este verano.

666 cerditos

El mismo o los mismos que han desmantelado este prodigio de misterio son, seguramente, quienes a principios de agosto distribuyeron 666 cerditos de yeso por la misma zona histórica de la capital castellano-manchega. Nada más y nada menos que 666 –cifra de simbología diabólica- cerditos en una ciudad donde la Inquisición ejerció un control durante siglos aunque actualmente la iglesia de reunión de los dominicos inquisidores –en la plaza de San Vicente- se haya convertido en un local de copas, conciertos y exposiciones.

El enigma de los 777 pececitos, unido al de los 666 cerditos de yeso, ha abierto un curioso debate en Toledo, ciudad que históricamente ha sido escenario de leyendas más que mágicas pero que en las últimas décadas ha caído en una languidez imaginativa que, tal vez, alguien está tratando de despertar.

Es aquí donde surge el debate entre los toledanos acerca del origen, significado y finalidades de este tipo de misterios. Para algunos, se trata de una expresión artística aún no definida. Para otros, es una amenaza de algún grupo radical que advierte de un hecho violento inmediato. Hay quien ve algo diabólico –el número 666- en idea. Para la mayoría, es una broma cómica de alguien que conoce bien las tradiciones e historia de Toledo y que está pasando un sofocante verano risueño con sus ocurrencias.

De momento, en el Ayuntamiento de Toledo se toman ambos enigmas con espíritu práctico. La concejala de Turismo, Rosana Rodríguez, ha indicado este lunes que, aunque el Ayuntamiento nada tiene que ver en esto, «agradezco la iniciativa porque promociona Toledo en los medios de comunicación» y que su impulsor «tiene un gusto exquisito y le da un aire mágico y de sorpresa».

Tal vez una pista de tanto misterio pueda encontrarse en los senos de colores que la artista francesa Intra Larue se encargó de distribuir por el casco histórico toledano en el verano de 2016. La mezcla de arte, oscurantismo y calor veraniego –Toledo es una de las capitales españolas que baten el récord de calor en verano- podrían explicar tanto enigma.

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