Le diagnostican el 'síndrome del corazón roto' tras la muerte de su perra

Le diagnostican el 'síndrome del corazón roto' tras la muerte de su perra

Su caso ha aparecido en la New England Journal of Medicine esta semana

F. OLMOS

La New England Journal of Medicine recoge esta semana el caso de Joanie Simpson, una mujer de 61 años que fue diagnosticada del síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo en Texas. Además de su edad y otros factores de riesgo, la miocardiopatía de Takotsubo se caracteriza por aparecer tras un episodio de intenso estrés emocional. Y desde luego Joanie tuvo el suyo aquella semana.

Mientras su hijo iba a pasar por el quirófano para ser operado de la espalda y su nuera perdía el empleo, lo que ponía en peligro su estabilidad familiar, ella enfrentaba a un proceso de negociación y venta que se hacía cada vez más largo y complicado y a la insuficiencia cardíaca de Meha, su perra de 9 años, que la mataba lentamente.

El suceso que lo desencadenó todo fue cuando programó la eutanasia de la perra. No soportaba verla sufrir de aquella manera. Sin embargo, el día antes, le pareció que se recuperaba. Decidió suspender la cita para la eutanasia y pensárselo un poco mejor. Meha murió al día siguiente y, según describe Joanie, «fue de todo menos una muerte en paz. Nadie debería ver a su perro irse entre tales sufrimientos. Fue lo más horrible que he vivido jamás».

Algunos doctores afirman que el 2% de los diagnosticados con un ataque al corazón en realidad han sufrido la miocardiopatía de Takotsubo

Al día siguiente la propia Joanie se levantó con dolor intenso en el pecho. Mareada. La ambulancia llegó enseguida y la atendieron con rapidez. Los médicos esperaban ver a través de los rayos X sus arterias obstruidas. Todos creían que el siguiente paso sería ingresarla mientras esperaba a un quirófano. Sin embargo sus arterias estaban «cristalinas», según el testimonio de un residente a la revista. Pruebas posteriores dieron como resultado la miocardiopatía de Takotsubo, conocida popularmente como el síndrome del corazón roto.

Recuperada y en su casa Joanie Simpson vive con su gato Buster, pero volverá a adoptar a algún perro. «Simplemente aún no ha llegado el idóneo, pero lo hará, no pienso renunciar a ese tipo de conexión», cuenta al Washington Post. «Y también morirá y me romperá el corazón, pero merecerá la pena. Sólo espero que esta vez no se me parta literalmente».

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