La pesadilla que llegó de Japón

Las tropas japonesas desfilan en Seúl. La represión fue brutal. Debajo, un soldado nipón pasa revista a varias mujeres secuestradas para ser esclavas sexuales. / REUTERS
Las tropas japonesas desfilan en Seúl. La represión fue brutal. Debajo, un soldado nipón pasa revista a varias mujeres secuestradas para ser esclavas sexuales. / REUTERS

Corea soportó durante 35 años una dura ocupación nipona. Aún hoy perduran las heridas

JAVIER GUILLENEA

Si hay algo que une a dos enemigos es un enemigo común. Y eso es lo que les sucede a Corea del Norte y del Sur; que no pueden ni verse, pero aún pueden ver menos a los japoneses. Más que manía, lo que sienten por ellos es odio. No han olvidado la brutal ocupación que sufrieron en 1910, cuando aún eran un solo país y de la que se libraron el 15 de agosto de 1945. Fueron 35 años de terror cuyo fin celebran tanto el Norte como el Sur. Es en lo único en lo que están de acuerdo.

La fijación de Japón con Corea venía de lejos; al menos, desde 1876, año en el que empezó a inmiscuirse en sus asuntos internos. Poco a poco el interés fue a más, hasta que en 1905 los japoneses ocuparon la península y la convirtieron en un protectorado. Cinco años después, el 22 de agosto de 1910, se anexionaron Corea y la ocuparon aún más. Todavía hoy están pidiendo perdón por lo que hicieron.

Durante la ocupación, la vida del pueblo coreano fue miserable. Grandes cantidades de arroz fueron enviadas a Japón, lo que provocó una seria escasez de comida en el país. La reforma agraria auspiciada por el Gobierno nipón supuso la expropiación de tierras a agricultores coreanos por parte de terratenientes japoneses. Miles de personas se vieron obligadas a emigrar para huir de la miseria hacia territorios fronterizos como Manchuria o el propio Japón.

Más de 5 millones de coreanos fueron reclutados y usados como esclavos

Más de cinco millones de coreanos fueron reclutados forzosamente para trabajar. Murieron cerca de 400.000. Fueron usados como esclavos para la explotación minera y arrocera sin que llegaran a ver el fruto de su trabajo, que se transportaba directamente a la metrópoli. La falta de recursos como la madera, el arroz o el pescado provocó numerosas hambrunas ante la indiferencia de los conquistadores.

El escuadrón 731

Las mujeres eran obligadas a prostituirse para el Ejército nipón, que controlaba todos los ámbitos de la vida del pueblo ocupado. Se estima que unas 200.000 fueron convertidas en esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de ellas eran de Corea, aunque también sufrieron el mismo destino chinas, malasias, filipinas y tailandesas.

Muchos coreanos padecieron también las torturas infligidas en el escuadrón 731, una planta secreta de experimentación médica con seres humanos vivos para desarrollar armas biológicas. En sus instalaciones, los desdichados que caían en las manos de los investigadores eran sometidos a vivisecciones sin anestesia, porque se creía que podía influir en los resultados o que era innecesario dormirlos, dado que los individuos se encontraban atados. También se les utilizaba como blancos humanos para probar granadas o lanzallamas y se les inyectaban agentes patógenos para estudiar los efectos de la enfermedad. Entre los sujetos de prueba había niños, ancianos y mujeres embarazadas.

La liberación de Corea

Demasiado tiempo
En agosto de 1910, los japoneses se anexionaron la península de Corea y comenzaron una ocupación que duró 35 largos años, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Futuro trágico
Tras la contienda, Corea se convirtió en una pieza de la partida estratégica que jugaron EE UU y la URSS. Llegaron el Paralelo 38, una nueva guerra y la división del país en Norte y Sur.

Las políticas represivas del Gobierno japonés, los privilegios que disfrutaban los comerciantes y pobladores invasores, el decomiso de alimentos y la anulación de la cultura coreana, cuyo idioma fue prohibido, desembocaron en un hartazgo que superó al terror de los intrusos. El 1 de marzo de 1919, un grupo de 33 activistas encabezó una movilización que concluyó con la firma de una declaración de independencia que enviaron al gobernador general de Corea. Las protestas pacíficas que se sucedieron fueron reprimidas con brutalidad por los japoneses. Más de 7.500 personas fueron asesinadas y 46.000 resultaron detenidas.

La rebelión fracasó, aunque logró erradicar algunos abusos y que los japoneses sustituyeran la Policía militar por la civil. Pero hubo que esperar mucho más para ver el fin de la ocupación. El 15 de agosto de 1945, día en el que Japón se rindió ante Estados Unidos, los coreanos respiraron aliviados al ver su país libre de invasores. Había terminado su larga pesadilla. No sabían que estaban punto de entrar en otra.

Temas

Seul, Japon